NAIROBI – A pesar de la participación récord en los procesos mundiales de planificación e informes sobre biodiversidad, los países siguen sin alcanzar los objetivos mundiales de biodiversidad para 2030, según las discusiones que concluyeron este mes en dos reuniones clave del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
Los delegados abandonaron Nairobi, la capital keniana, con un conjunto de recomendaciones sobre conservación, financiación, responsabilidad empresarial e implementación, que ahora se presentarán en la 17 Conferencia de las Partes (COP17) del CDB, que tendrá lugar del 19 al 30 de octubrre en Ereván, la capital de Armenia.
Allí, los gobiernos evaluarán el progreso colectivo conforme el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal (KMGBF, en inglés), adoptado al final del proceso de la COP15, en diciembre de 2022.
La advertencia surgió de dos reuniones consecutivas celebradas en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica: la 28.ª reunión del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA-28), celebrada del 27 de julio al 1 de agosto de 2026, y la séptima reunión del Órgano Subsidiario de Aplicación (SBI-7), celebrada del 4 al 12 de agosto de 2026.
En conjunto, estas reuniones constituyeron la última sesión de negociación importante antes de la COP17, que se cerró el 18 de agosto de 2026, cuando los delegados gubernamentales establecieorn un balance sobre los insuficientes avances cuando no claros rezados de los países para cumplir las metas globales de biodiversidad de 2030, establecidos en el Marco Mundial.
Una revisión global revela la brecha entre el compromiso y el cumplimiento
La primera revisión global del KMGBF dominó los debates en las reuiones de Nairobi. Esta revisión se realizó a mitad de camino entre la adopción del marco en 2022 y su fecha límite de 2030, y se basó en un volumen sin precedentes de comunicaciones nacionales.
Para febrero de 2026, 172 Estados partes habían presentado objetivos nacionales de biodiversidad alineados con el marco, mientras que 130 partes habían presentado informes nacionales sobre su aplicación.
La evaluación también examinó 85 Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad (EPNB), más de 180 compromisos de actores no estatales, presentaciones de organizaciones multilaterales y decenas de estudios de caso de pueblos indígenas y comunidades locales.
En conjunto, las presentaciones ofrecieron un panorama mixto. Los gobiernos han integrado el marco en los procesos de planificación nacional a un ritmo sin precedentes, pero el progreso sigue siendo desigual.
La revisión constató avances alentadores en varias metas relacionadas con la conservación, mientras que las acciones en materia de financiación de la biodiversidad, reforma de los subsidios, rendición de cuentas empresarial y gobernanza inclusiva se quedaron rezagadas.
También puso de manifiesto importantes deficiencias en el seguimiento y la presentación de informes, ya que los países citaron la falta de datos, las limitaciones financieras, la escasa capacidad técnica y los desafíos institucionales como obstáculos para el seguimiento del progreso.
La conclusión general fue clara: a pesar de la creciente participación, el mundo no está en camino de alcanzar las metas del Marco para 2030.
Esas metas se sintetizan en el «30×30», de proteger y conservar al menos 30 % de la superficie terrestre, de aguas duces y de los océanos del planeta para 2030, un compromiso adoptado en 2022 en el Marco Mundial por casi 200 países.
“Es cierto que se están logrando avances en todos los objetivos. Sin embargo, la implementación aún no se está llevando a cabo al ritmo y la escala necesarios para alcanzar el KMGBF. Menos de la mitad de los objetivos nacionales alineados evaluados por las Partes se encuentran actualmente en buen camino, con algunas de las mayores brechas en la movilización de financiamiento para la biodiversidad, la reforma de los subsidios perjudiciales, la atención a los impactos y dependencias empresariales y la transición hacia el consumo sostenible”, declaró Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del CDB.

Vida silvestre, tecnología y desafíos emergentes de gobernanza
La brecha en la implementación se reflejó en varios de los temas discutidos en Nairobi, desde la gestión de la vida silvestre y las tecnologías emergentes hasta la rendición de cuentas empresarial y el financiamiento para la biodiversidad.
Los debates sobre la gestión sostenible de la vida silvestre y la biología sintética pusieron de relieve la creciente complejidad de la gobernanza de la biodiversidad. Los delegados que debatían sobre la gestión sostenible de la vida silvestre fueron mucho más allá de las cuestiones de conservación de especies, examinando cómo las políticas de biodiversidad se relacionan con los medios de subsistencia, el reparto equitativo de los beneficios, la participación comunitaria y los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales.
Los debates reflejaron un creciente reconocimiento de que las medidas de conservación tienen más probabilidades de éxito cuando incorporan consideraciones sociales y económicas junto con los objetivos ecológicos.
En representación del Foro Indígena Internacional sobre Biodiversidad (IIFB), la filipina Jennifer Tauli Corpuz argumentó que la gestión eficaz de la vida silvestre depende de la participación transparente, estructurada y significativa de los pueblos indígenas y las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones.
La biología sintética presentó un conjunto diferente de desafíos. Si bien los delegados coincidieron en general en la necesidad de fortalecer el desarrollo de capacidades, la cooperación científica y el intercambio de conocimientos, los debates también pusieron de manifiesto interrogantes sobre cómo las instituciones internacionales de biodiversidad deberían responder a las tecnologías en rápida evolución.
A medida que avanza la innovación científica, se exige cada vez más a los gobiernos que equilibren los beneficios potenciales con las preocupaciones relacionadas con la gobernanza, la gestión de riesgos y la supervisión.
En conjunto, los dos puntos del orden del día ilustraron cómo están evolucionando las negociaciones sobre biodiversidad. Es probable que los futuros debates del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) se centren cada vez más en equilibrar los objetivos ecológicos con la innovación tecnológica, la equidad social y la gobernanza eficaz.
Mayor escrutinio sobre la rendición de cuentas de las empresas
Un tema central de la 28.ª sesión del SBSTTA fue la Evaluación de Empresas y Biodiversidad de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), que examinó cómo las empresas y las instituciones financieras influyen en los resultados relacionados con la biodiversidad.
Al presentar los resultados, el presidente de la IPBES, David Obura, afirmó que la evaluación identifica más de 100 acciones prácticas que las empresas pueden implementar en sus operaciones, cadenas de suministro y carteras financieras para reducir los impactos sobre la biodiversidad y apoyar la recuperación de la naturaleza.
“Las empresas ya no pueden ser vistas únicamente como causantes de la pérdida de biodiversidad. También son una parte esencial de la solución”, declaró Obura, añadiendo que las empresas ya cuentan con herramientas para comenzar a abordar los riesgos y las dependencias de la biodiversidad.
La evaluación vinculó muchas recomendaciones con la Meta 15 del KMGBF sobre divulgación y rendición de cuentas de las empresas.
Las negociaciones pusieron de relieve los debates continuos sobre los requisitos de divulgación, la transparencia de la cadena de suministro y la presentación de informes sobre el impacto en la biodiversidad, lo que subraya la creciente expectativa de que los impactos corporativos en la biodiversidad se midan en lugar de simplemente reconocerse.

La financiación emerge como un desafío político central
En la 7.ª Reunión del Órgano Subsidiario de la Diversidad Biológica (SBI-7), los debates se centraron en los desafíos de la implementación, incluyendo la movilización de recursos, el desarrollo de capacidades, la integración de la biodiversidad en la agenda y los mecanismos financieros del Convenio.
La importancia de la financiación estuvo estrechamente vinculada a las conclusiones de la revisión mundial, que la identificó como una de las áreas con peor desempeño del marco.
Si bien la financiación para la biodiversidad ha aumentado desde la adopción del Marco de Financiación para la Diversidad Biológica de Kenia (KMGBF), la revisión concluyó que el progreso sigue siendo insuficiente y que probablemente no se alcanzó el objetivo de movilizar 20.000 millones de dólares anuales en financiación internacional para la biodiversidad para 2025.
Los países también informaron de las dificultades persistentes para obtener los recursos financieros, la transferencia de tecnología y el apoyo técnico necesarios para la implementación.
Estos hallazgos marcaron gran parte del debate en la SBI-7, donde los delegados analizaron la movilización de recursos, el mecanismo financiero de la Convención y el papel del Fondo Cali, cuyo objetivo es canalizar las contribuciones del sector privado hacia la conservación de la biodiversidad.
Si bien existe un amplio consenso sobre la necesidad de una mayor financiación para la biodiversidad, persisten diferencias significativas sobre cómo deben recaudarse, gestionarse y distribuirse los recursos.
Haciéndose eco de las preocupaciones expresadas por muchos países en desarrollo, un delegado de la Unión Africana subrayó que “unos recursos financieros adecuados, predecibles y accesibles son condiciones esenciales para que los países en desarrollo traduzcan los compromisos mundiales en acciones nacionales concretas”.
“La ambición por sí sola no basta para acelerar la implementación: se requieren los medios adecuados”, añadió.
Jóvenes y defensores de la igualdad de género impulsan una gobernanza más inclusiva
Representantes juveniles de la Red Mundial de Jóvenes por la Biodiversidad (GYBN) celebraron los avances en la gestión sostenible de la vida silvestre, pero argumentaron que las recomendaciones actuales no son suficientes en materia de responsabilidad empresarial, y pidieron disposiciones más sólidas sobre transparencia, trazabilidad y evaluaciones del impacto en la biodiversidad a lo largo de las cadenas de suministro relacionadas con la vida silvestre.
En términos más generales, los jóvenes defensores también pidieron una mayor inclusión en la toma de decisiones sobre biodiversidad. “Una revisión global de los avances está incompleta si no refleja la información, las preocupaciones, las necesidades y las prioridades de los jóvenes y otros titulares de derechos”, afirmó un delegado de la GYBN.
Los preparativos para la COP17 también han puesto de relieve la importancia de una gobernanza de la biodiversidad con perspectiva de género. En Armenia, el Grupo Parlamentario de Mujeres del CDB, junto con la Presidencia armenia de la COP17, la Secretaría del CDB y el Instituto Raoul Wallenberg, organizó un programa de capacitación para fortalecer la participación de las mujeres en los procesos de formulación de políticas de biodiversidad.
Mrinalini Rai, de Women4Biodiversity, afirmó que las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y las comunidades locales no son simplemente partes interesadas, sino actores clave en la implementación, el seguimiento y la revisión del marco. Señaló que sus sistemas de conocimiento, su liderazgo y sus contribuciones son fundamentales para garantizar que las políticas de biodiversidad sean equitativas, inclusivas y eficaces.
Estos debates reflejan un creciente reconocimiento de que los desafíos de la implementación no son solo técnicos o financieros, sino también institucionales, y que una mayor participación es esencial para fortalecer la gobernanza y la implementación de la biodiversidad.
De cara a la COP17
A pesar de los desafíos identificados en la revisión, Schomaker expresó optimismo sobre el camino hacia la COP17.
“Creo que todos podemos irnos de Nairobi con la satisfacción de lo que hemos logrado aquí, pero la tarea que nos espera en Ereván dentro de nueve semanas exigirá toda la energía y determinación que las Partes puedan reunir”., arguyó.
Cuando los gobiernos se reúnan en Ereván en octubre para la COP17, se enfrentarán a un claro desafío: convertir los compromisos en las acciones financieras, institucionales y políticas necesarias para mantener al alcance los objetivos del marco para 2030.


