ROMA – Los precios de los alimentos subieron en septiembre, 5,8 por ciento más que hace un año, impulsados por las disrupciones causadas por los impactos del clima y las guerras en Irán y Ucrania, informó este viernes 2 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Máximo Torero, economista jefe de la FAO, dijo que “estamos viendo una acumulación persistente y cada vez más generalizada de los precios de los productos básicos, ya que las disrupciones en el estrecho de Ormuz y el mar Negro se combinan con los choques climáticos”.
Esas disrupciones y choques climáticos “están presionando la energía, el transporte y los productos alimentarios clave. Si se mantienen, se trasladarán pronto a los precios al consumidor, especialmente en los países dependientes de las importaciones de alimentos y energía», agregó Torero.
El conflicto en la región del mar Negro alteró, desde que fuerzas rusas atacaron Ucrania en febrero de 2022, el suministro mundial de trigo y otros cereales, así como de aceite comestible y fertilizantes, con impacto sostenido en los precios.
En el Medio Oriente, los cierres en el estrecho de Ormuz -salida del golfo Pérsico hacia el océano Índico- por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, y las réplicas iraníes en la región, mermaron el suministro mundial de petróleo, gas y fertilizantes, con impacto en los costos de la energía, el transporte y los cultivos.
En septiembre de 2026, el índice de precios de los cereales subió 5,1 % respecto a agosto, situándose 17,2 % por encima de su nivel de septiembre de 2025.
Los precios mundiales del trigo aumentaron 6,3 % por las limitaciones logísticas en el mar Negro y la sequía en partes de América del Norte antes de la siembra. Los del maíz subieron 5,6 % por preocupaciones sobre rendimientos en Estados Unidos, la menor disponibilidad exportable de Brasil y las disrupciones en el mar Negro.
La incertidumbre sobre el transporte a través del estrecho de Ormuz dio un apoyo adicional a los precios de las materias primas para biocombustibles, como el maíz.
El índice para los aceites vegetales subió 0,9 %, por el aumento de los precios mundiales del aceite de palma, asociado a la fuerte demanda de importaciones y a las preocupaciones sobre el impacto de la sequía en el sudeste asiático.
El precio del azúcar aumentó 6,1 % desde agosto, impulsado por las expectativas de una oferta mundial más ajustada en la temporada 2026/27.
Influyeron factores como una menor producción esperada en Tailandia, lluvias por debajo de lo normal sobre los cultivos en India, fortalecimiento de El Niño -vientos que alteran el clima desde el Pacífico-, fuertes lluvias en el centro-sur de Brasil, y disminución del área plantada de remolacha azucarera en la Unión Europea.
En cambio, el índice de precios de la carne cayó 1,1 %, ya que los precios de la carne de cerdo y aves de corral cayeron en medio de una abundante oferta exportable.
Las cotizaciones de exportación de carne bovina de Brasil sí aumentaron, impulsadas por una mayor demanda de importación por parte de Estados Unidos, mientras que los precios de la carne ovina se mantuvieron prácticamente estables.
Los valores de los productos lácteos descendieron 0,1 %, ya que la bajada de los precios del queso compensó ligeramente el aumento de las cotizaciones de la leche en polvo, mientras que los precios de la mantequilla apenas variaron.
El Índice de Precios de la FAO considera 131 cotizaciones en diferentes mercados para cinco grupos de alimentos, atribuyendo un valor de 100 a las cuotas medias de exportación para cada uno de los grupos durante el período 2014-2016, que así resulta el referente para las sucesivas mediciones mensuales desde entonces.
En su nuevo informe sobre la oferta y la demanda de cereales, la entidad pronostica que la producción mundial de cereales en 2026 caerá 2,1 % respecto a 2025, hasta 2979 millones de toneladas, lo que aun así seguiría representando la segunda mayor cosecha registrada después del nivel del año pasado.
El comercio mundial de cereales también se prevé que disminuya 3,5 % desde el nivel récord de 2025-26, hasta 505,8 millones de toneladas, debido en gran medida a las restricciones en las rutas marítimas del mar Negro.
La FAO señaló que las elevadas tarifas de flete, los mercados de fertilizantes más firmes y las disrupciones logísticas abonan un entorno de mercado más incierto.
El informe también señala que el fortalecimiento de El Niño añade más incertidumbre a las perspectivas de producción, especialmente para el arroz en el sur y el sudeste de Asia, donde los rendimientos suelen ser entre hasta 1,5 % inferiores a su tendencia esperada cuando se registra un episodio de ese fenómeno climático.
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