Más muertos y desplazamientos en las escaladas en Libano tras el alto el fuego

Una calle de Beirut, la capital de Líbano, donde la infraestructura civil ha sufrido daños importantes por los ataques de Israel, que se incrementaron a fines de mayo, pese al alto el fuego formal. Imagen: Jo Kassis / Pexels

NACIONES UNIDAS – Al concluir mayo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) emitieron una orden de evacuación a la población civil libanesa, ordenándoles que se trasladaran al norte del río Zahrani, a unos 40 kilómetros de la frontera israelí, lo que supone aproximadamente 20 % del territorio libanés.

Estas nuevas escaladas elevan la población desplazada a más de 1,3 millones de personas, de las cuales más de 300 000 son niños. Esa población representa aproximadamente una cuarta parte de la población libanesa, que es de 5,3 millones.

El viernes 29 de mayo, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de Naciones Unidas fijó la situación actual de desplazamiento.

«Solo en las últimas 48 horas, las nuevas órdenes de desplazamiento dictadas por las Fuerzas de Defensa de Israel han afectado a cientos de miles de personas al sur del río Zahrani, incluidas las ciudades de Tiro y Nabatieh. Según los informes, los refugios colectivos de Tiro y Saida, en la provincia del Sur, están llenos y no pueden acoger a más personas», planteó.

Ya el 22 de mayo, la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) observó la continuación de la agresión militar israelí, junto con ataques de Hezbolá contra zonas de misión de las fuerzas israelíes.

Durante la semana siguiente, el lunes 25 de mayo, se registró el mayor número de violaciones del espacio aéreo, con 91 incidentes, junto con 399 incidentes de disparos por parte de las FDI.

Además, el 27 de mayo se notificaron 670 trayectorias de proyectiles, lo que supone la cifra más alta desde el cese formal de las hostilidades el 17 de abril.

También se ha atribuido a las FDI incidentes separados de disparos el 23 de mayo y el 24 de mayo, a razón de aproximadamente 160 al día, con unos 16 lanzamientos de proyectiles por parte de Hezbolá; junto con obras de ingeniería a gran escala, tráfico logístico y convoyes de vehículos blindados durante esta escalada por parte de las FDI.

Entre el 21 y el 24 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró ocho trabajadores sanitarios muertos y 45 heridos, de los cuales 25 miembros del personal médico resultaron heridos el 23 de mayo en el Hospital Hiram, en la gobernación del Sur, tras los ataques aéreos.

«Reiteramos que los ataques contra los trabajadores sanitarios y las instalaciones sanitarias son inaceptables. Todas las partes en conflicto deben ponerles fin de inmediato y garantizar la protección de la atención sanitaria», declaró el portavoz adjunto del secretario general de la ONU, Farhan Haq.

En marzo de 2026, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) presentó un llamamiento urgente como instrumento de financiación para recaudar 308,3 millones de dólares con el fin de proporcionar asistencia vital y protección a hasta un millón de personas.

Dentro de este llamamiento, está previsto destinar 61 millones de dólares a la Asistencia en Efectivo para Fines Múltiples, 56 millones a Seguridad Alimentaria y Agricultura, 42,5 millones a Alojamiento, y 40 y 37 millones a Agua, Saneamiento e Higiene además de Salud, junto con otras asignaciones a sectores vitales que requieren ayuda urgente.

Antes de estos últimos avances, se estimaba que tres millones de personas ya necesitaban asistencia, y que 961 000 personas se enfrentaban a una inseguridad alimentaria aguda.

Aunque las condiciones están empeorando, todos los puertos siguen operativos y accesibles, según el último informe del Clúster de Logística. El espacio aéreo también está abierto, aunque el acceso humanitario y comercial sigue siendo limitado.

Además, según el mismo informe del Clúster de Logística, muchas carreteras y puentes del sur del Líbano siguen intransitables o cerrados, lo que limita los movimientos cruciales de mercancías hacia las zonas más afectadas por las hostilidades.

Portavoces de Ocha dijeron IPS que estas limitaciones han estado «complicando la planificación y limitando las operaciones sostenidas, incluso mientras los socios continúan llegando a las personas allí donde el acceso lo permite».

Al finalizar mayo, los precios del combustible son más altos en el Líbano que en cualquier otro país de la región, salvo Pakistán. Desde el 28 de febrero de 2026, se han registrado los siguientes aumentos:

El aumento estimado del combustible por país desde el 28 de febrero de 2026. Crédito: Maximilian Malawista

La Ocha añadió que «el aumento de los costes está ejerciendo una presión adicional sobre una respuesta humanitaria ya de por sí frágil. Los precios del combustible se han disparado significativamente, lo que ha elevado los costes de transporte y producción, mientras que el coste de los alimentos básicos también ha aumentado».

La oficina de asuntos humanitarios advirtió de que estas tendencias están «socavando la capacidad de la población para costearse los productos de primera necesidad» y «complicando aún más la prestación de la ayuda humanitaria».

T: MF / ED: EG

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