NACIONES UNIDAS – Seis meses después de que entrara en vigor el alto el fuego en el Territorio Palestino Ocupado, la situación humanitaria en Gaza sigue siendo extremadamente frágil, a pesar de una relativa disminución de las hostilidades y en medio del semiolvido internacional de la situación de los gazatíes por la irrupción de otras guerras en Medio Oriente desde el 28 de febrero.
La crisis humanitaria, ahondada por los continuos ataques aéreos y bombardeos israelíes, los bloqueos persistentes a la ayuda humanitaria y los desplazamientos generalizados, ha llevado al límite a la mayoría de los palestinos de Gaza, generando una desesperanza y un estrés colectivos tras el inicio de la tregua, el 10 de octubre del año pasado, días después de cumplirse dos años del comienzo del conflicto.
Ante la enorme magnitud de las necesidades, los servicios básicos se ven cada vez más sometidos a presión, y los expertos humanitarios advierten de que la situación podría deteriorarse aún más en los próximos meses a menos que se garanticen una ayuda y una financiación sostenidas.
Un nuevo informe de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Unrwa) sobre las condiciones actuales en Gaza confirmó la continuación de los ataques aéreos, los bombardeos y los disparos en múltiples zonas, entre ellas Beit Lahia, Jabalia, Deir al Balah, Khan Younis, Rafah y Bureij.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de las Naciones Unidas estima que, desde el estallido de las hostilidades el 7 de octubre de 2023, han muerto aproximadamente 72 315 habitantes de Gaza y otros 172 137 han resultado heridos.
«La magnitud y el patrón de estas acciones, que se producen junto con el desplazamiento masivo de palestinos de sus hogares y tierras en Gaza, ponen de manifiesto una vez más la política generalizada de limpieza étnica que se está llevando a cabo en todo el territorio palestino ocupado», dijo un grupo de expertos de la ONU el 13 de abril.
«Este ciclo de desplazamientos, terror y ataques selectivos tiene un objetivo último: hacer la vida insoportable a los palestinos y expulsarlos de forma permanente de sus tierras… Atacar zonas que se sabe que albergan a civiles desplazados constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y es un sombrío recordatorio de la urgente necesidad de una acción internacional y de rendir cuentas», puntualizó el grupo de expertos.
Según el Ministerio de Salud de Palestina, al menos 32 habitantes de Gaza han sido asesinados por las fuerzas israelíes solo a principios de abril.
Los ataques aéreos, los disparos y los bombardeos son habituales, y las mujeres, los niños, las personas con discapacidad, los trabajadores humanitarios y los periodistas son blanco habitual de estos ataques.
El 9 de abril, una niña murió por disparos israelíes en un aula abarrotada convertida en campamento improvisado.
«Durante los últimos 10 días, los palestinos siguen siendo asesinados y heridos en lo que queda de sus hogares, refugios y tiendas de campaña de familias desplazadas, en las calles, en vehículos, en un centro médico y en un aula», afirmó el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.
Añadió que «el mero hecho de desplazarse se ha convertido en una actividad que pone en peligro la vida. Casi a diario se registran incidentes de palestinos asesinados por las fuerzas israelíes mientras caminan, conducen o se encuentran al aire libre».
La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (Acnudh) también confirmó que han aumentado los casos de fuerzas israelíes que matan a palestinos por su proximidad a la «línea amarilla», una línea de demarcación que divide las zonas de Gaza controladas por palestinos y las zonas controladas por Israel.
«Atacar a civiles que no participan directamente en las hostilidades es un crimen de guerra, independientemente de su proximidad a las líneas de despliegue», afirmó Türk.
El 6 de abril, las fuerzas israelíes dispararon contra vehículos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), matando a un conductor.
Dos días después, los ataques con drones israelíes mataron al periodista de Al Jazeera Mohamed Washah en la ciudad de Gaza, lo que supuso el 294 periodista palestino asesinado por las fuerzas israelíes desde el 7 de octubre de 2023.
Además, Israel ha seguido prohibiendo el acceso de periodistas internacionales a Gaza, lo que agrava aún más el deterioro de la libertad de prensa en la región.
«El número de periodistas y personal humanitario asesinados en Gaza no tiene precedentes y agrava aún más el daño a la población civil, ya que hace que informar sobre la situación y responder a sus implicaciones humanitarias ponga en peligro la vida», añadió Türk.
El desplazamiento interno es tan generalizado como traumático.
La Ocha estima que las órdenes de evacuación rutinarias y los bombardeos han afectado a aproximadamente 92 % de todas las viviendas del enclave, y la gran mayoría de las comunidades afectadas han sido desplazadas en múltiples ocasiones.
Los civiles que residen en campamentos improvisados y superpoblados se ven afectados de manera desproporcionada por la inseguridad, las temperaturas gélidas, el derrumbe de edificios y una grave escasez de ayuda humanitaria y servicios básicos.
La circulación humanitaria sigue estando muy restringida, ya que desde marzo de 2025 se prohíbe a todo el personal de la Unrwa acceder a la totalidad del Territorio Palestino Ocupado.
La agencia, que durante mucho tiempo ha actuado como un salvavidas fundamental para los palestinos, ha preposicionado paquetes de alimentos, harina y suministros para refugios en las fronteras de Gaza, lo que podría ayudar a cientos de miles de habitantes de Gaza.
Miles de palestinos en todo el enclave necesitan atención médica urgente, ya que el sistema sanitario de Gaza se encuentra al borde del colapso, enfrentándose a una grave escasez de suministros en medio de una afluencia de pacientes heridos y enfermos.
Hay una escasez crítica de medicamentos, y la Unrwa ha informado de un fuerte aumento de los casos de infecciones por parásitos externos, como la sarna y las pulgas, así como de varicela y otras enfermedades de la piel, que se han relacionado con la interrupción de los servicios de agua y saneamiento, el hacinamiento y las plagas.
A pesar de estos retos, los expertos humanitarios se han mostrado optimistas respecto a que la situación en Gaza podría mejorar a medida que las restricciones de acceso comiencen a desaparecer.
Tras casi 40 días de cierre, el crucial paso fronterizo de Zikim reabrió a principios de abril, lo que permitió que los suministros nutricionales y sanitarios llegaran directamente al norte de Gaza.
La Unrwa presta actualmente apoyo a más de 67 000 personas desplazadas en 83 refugios colectivos de emergencia, con más de 11 000 efectivos que proporcionan atención vital.
Esa agencia, en colaboración con la OMS, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y el Ministerio de Salud de Palestina, vacunó a casi 2100 niños menores de tres años entre el 5 y el 9 de abril.
La OMS y sus socios también han facilitado docenas de evacuaciones médicas a través del paso fronterizo de Rafah y han proporcionado acceso a atención médica, alimentos, agua y servicios psicosociales a los habitantes de Gaza que regresan.
Los expertos de la ONU subrayaron que el cese definitivo de las hostilidades, la ampliación de los servicios de protección y la entrega sin obstáculos de la ayuda humanitaria son cruciales para coordinar un retorno efectivo a la estabilidad en Gaza.
Además, los expertos instaron a las autoridades israelíes a garantizar un retorno seguro y digno a Gaza para las personas desplazadas, así como el levantamiento de las restricciones a las operaciones de la Unrwa.
«Reiteramos nuestro llamamiento a los Estados para que pongan fin a la ocupación ilegal de Israel y garanticen la protección inmediata de los civiles que se refugian en los centros de acogida de toda la Franja de Gaza, entre otras cosas, aumentando la asistencia humanitaria vital», afirmaron los expertos.
Y añadieron: «Los Estados deben cumplir con sus obligaciones legales».
Para ello, añadieron, «deben poner fin a la ocupación ilegal de Israel, abstenerse de reconocerla y suspender la ayuda que le prestan, y adoptar medidas efectivas para garantizar la investigación y la rendición de cuentas por las graves violaciones del derecho internacional en el territorio palestino ocupado».
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