GINEBRA – El fenómeno El Niño está a punto de iniciarse con temperaturas superiores a los promedios y eventos meteorológicos extremos en prácticamente todo el planeta, advirtió este martes 2 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
“Tenemos que prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano», declaró la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.
El Niño es un calentamiento periódico de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, causado por vientos más cálidos, con una periodicidad de entre dos y siete años, y cada vez con una duración de entre nueve y 12 meses.
Generalmente se forma entre marzo y junio, alcanza su apogeo entre noviembre y febrero y, al tiempo que eleva las temperaturas, altera los ciclos habituales de lluvia en diversas regiones, lo que conlleva a precipitaciones inusuales seguidas de inundaciones o períodos de sequía más duros y prolongados.
“El impacto de El Niño se extiende mucho más allá de su origen en el océano Pacífico, afectando la agricultura, el suministro de energía, el comercio, los recursos hídricos, las cadenas de suministro y los medios de subsistencia en regiones enteras”, dijo Saulo a periodistas en esta ciudad suiza.
Recordó que “el episodio más reciente de El Niño, ocurrido en 2023-2024, fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene constancia, y contribuyó a las temperaturas mundiales sin precedentes que se registraron en 2024”.
Esta vez ya algunos científicos apuntan a una alta probabilidad de que 2026 se cierre como el segundo año -o incluso el primero- más cálido registrado en el planeta, desbancando a 2024.
Según la OMM, existe 80 % de probabilidades de que se produzcan condiciones de El Niño entre junio y agosto, y 90 % de que ocurra posteriormente.
Con temperaturas seis grados centígrados (°C) superiores a la media, las lecturas de temperatura del océano Pacífico tropical están alimentando la preocupación de que El Niño de 2026 pueda aprovechar este calor adicional y devastar a las comunidades vulnerables y desprevenidas de todo el mundo.
“El mundo debe tratarlo como la urgente advertencia climática que es”, observó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en respuesta a la alerta de la organización meteorológica.
El Niño 2026-2027 podría aumentas las precipitaciones en las zonas meridionales de Sudamérica y Estados Unidos, partes del Cuerno de África y Asia central.
También puede provocar sequías en América Central, Australia, Indonesia y partes del sur de Asia, e impulsar huracanes en el Pacífico central y oriental.
Saulo afirmó que otros riesgos asociados al calor extremo incluyen una mayor propagación de enfermedades transmitidas por vectores como mosquitos y garrapatas, y una reducción del suministro de alimentos y agua.
“Las comunidades que ya estaban pasando apuros se verán empujadas aún más allá de sus límites”, apuntó.
Para los consumidores, que se enfrentan a la inflación debido a las crisis entre las que destaca la guerra en el Medio Oriente, los precios de los alimentos podrían subir aún más con el castigo de El Niño sobre las explotaciones agrícolas y ganaderas.
La OMM ha sostenido que no hay pruebas de que el cambio climático aumente la frecuencia o la intensidad de El Niño, pero sí puede amplificar los impactos asociados, ya que un océano y una atmósfera más cálidos proporcionan más energía y humedad para fenómenos extremos, como olas de calor y lluvias más fuertes.
Saulo dijo que “podemos prepararnos mucho mejor gracias a la ciencia y a la inversión de muchos países para estar bien preparados; pero además de El Niño tenemos fenómenos extremos, los cuales requieren cada vez más inversión”.
“Los pronósticos estacionales anticipados y las alertas tempranas son vitales para salvar vidas y amortiguar el impacto en nuestras economías y nuestras comunidades”, insistió.
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