Cuestionamientos a producción de litio en el desierto chileno de Atacama

Vista de un brazo del Salar de Atacama, en un típico día de fuerte sol, sequedad y claridad total del cielo, característico del desierto del norte chileno. Imagen: Cortesía de Adriana Aránguiz

SANTIAGO – La floreciente industria del litio en el salar de Atacama, en el norte de Chile, tiene una gran interrogante porque provoca un sostenido descenso de las escasas reservas de agua en el segundo desierto más seco del mundo, además de impactos en su fauna y su flora.

El proceso de producir litio usa gran cantidad de agua en una región donde la lluvia promedia anualmente 6,8 milímetros y el año pasado la pluviosidad fue cero.

También hay dudas sobre cómo esta explotación afectará a los pueblos originarios atacameños que habitan allí desde hace 13 000 años.

El salar de Atacama, en la región de Antofagasta, tiene una extensión de 3000 kilómetros cuadrados y contiene 25 % de las reservas mundiales de litio, Es parte del triángulo de ese metal alcalino que integran Bolivia, Argentina y Chile.

“Vino el bum del litio donde este salar de Atacama es una atracción que suma nuevos impactos porque se explota no tan solo su agua para otros procesos sino como una minería del agua. Sacar sales de valor económico desde la propia salmuera”: Adriana Aránguiz.

Adriana Aránguiz, académica del departamento de química de la Facultad de Ciencias de la pública Universidad de Tarapacá, dijo a IPS que este salar ha sido muy golpeado no solo por la explotación del litio.

“El salar de Atacama es el más diezmado porque es grande y su acceso es más inmediato que los salares de altura pues no está en el altiplano. Es el segundo más grande en la región andina y ha sido sujeto de intensa explotación desde la minería del cobre. Esta usaba su agua para procesos industriales incluso para abatir polvo y enfriar maquinaria”, explicó.

“Sobre eso vino el bum del litio donde este salar es una atracción que suma nuevos impactos porque se explota no tan solo su agua para otros procesos sino como una minería del agua. Sacar sales de valor económico desde la propia salmuera”, agregó durante una entrevista telefónica desde Arica, capital de la región de Arica y Parinacota.

El geólogo Javier Escudero, quien prestó asesoría al Consejo de Pueblos Atacameños, afirmó que las aguas subterráneas, la de lagunas y de los ríos Vilama y San Pedro, en la misma zona, están a la baja desde la década de 1980, cuando comenzó la explotación del litio durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“Todas las aguas monitoreadas van en descenso”, aseveró en un documental titulado “Sacrificio chileno, Atacama y la industria del litio”.

Francisco Mondaca, ingeniero medioambiental, indicó en el mismo documental que desde la instalación de las empresas de litio en la zona hasta la fecha «más de 2000 millones de metros cúbicos de agua se han extraído y se podría alimentar (con ella) al municipio de San Pedro de Atacama durante 1100 años”, en referencia al municipio de la región de Antofagasta, situado a unos 2500 metros sobre el nivel del mar y con miles de años de antigüedad.

Informó que actualmente se extraen desde el salar más de 2000 litros por segundo de salmuera que contiene 75 % de sales y, de estas, entre 0,2 % y 0,5 % corresponden a carbonato de litio, con el que se fabrican las baterías recargables por su alta densidad energética, además de servir para tratamientos médicos.

El pueblo de San Pedro de Atacama, uno de los mayores destinos turísticos de Chile, en la norteña región de Antofagasta. A poco más de 50 kilómetros se halla el salar de Atacama, uno de los epicentros de la explotación del litio en el país. Imagen: Marianela Jarroud / IPS

Cifras elocuentes

Ubicado 55 kilómetros al sur de San Pedro de Atacama, un gran destino turístico de este alargado país sudamericano, el salar de Atacama tiene una rica avifauna sobresaliendo los flamencos de cuello rojo. Están presentes también aves como ñandúes y mamíferos como guanacos, vicuñas, llamas y alpacas.

Pero los inversionistas se concentran en la extracción del litio, crecientemente demandado hoy en el mercado mundial para la fabricación de baterías recargables para vehículos eléctricos, además de teléfonos celulares.

Las exportaciones de litio representaron 1,9 millones de dólares el 2025 siendo su principal destino China. El litio ocupó el séptimo lugar entre las ventas chilenas al exterior, que siguen encabezadas por el cobre.

La cuenca del Salar se formó hace millones de años, pero en 40 a 60 años más podría secarse, sostienen ambientalistas.

El geólogo Escudero apunta a un descenso global del salar por la explotación de la salmuera.

“El salar se está hundiendo de uno a dos centímetros al año por la pérdida de agua en su núcleo.  Donde antes había poros llenos de agua, ahora éstos tienen aire. Por eso el salar se compacta y comenzó a descender”, explicó.

Para la académica Aránguiz los sistemas de evaluación de impacto y toda la normativa ambiental en torno a la explotación de los salares se han centrado en la presencia y la reproducción del flamenco.

“Pero existen otros grupos que son súper necesarios no tan solo como soporte y sostén para las poblaciones de flamencos sino porque generan importantísimas funciones ecosistémicas”, destacó.

Y enumeró: “fitoplancton, zooplancton, macro invertebrados que son Individuos pequeños, algunos poco conocidos y poco valorados”.

“Sin embargo estos organismos se ven diezmados mucho antes que el flamenco desaparezca. Son soporte para ellos, son parte de su alimentación, generan una suerte de gestión hidrológica del salar y, por lo tanto, los primeros afectados son los grupos más pequeños que no vemos”, puntualizó.

Un pozo de extracción de agua en el sur del salar de Atacama, en el sector Tilopozo donde recarga el acuífero Monturaqui-Negrillar-Tilopozo. El pozo está cerca de Peine, una localidad se desarrolla un juicio por el daño ambiental y a las comunidades indígenas. Imagen: Cortesía de Adriana Aránguiz

Novandino y el litio hasta el 2060

En diciembre del 2025 se creó Novandino Litio, empresa público-privada nacida con el aval de la gubernamental Corporación de Fomento de Chile (Corfo), y encabezada por la estatal Codelco (Corporación Nacional del Cobre), la más grande compañía minera de Chile, y la privada Sociedad Química y Minera (SQM), presente en el Salar de Atacama desde los años 80.

Esta nueva empresa mixta anunció que sin incrementar el uso de agua ara la extracción de salmuera, se propone una producción total de hasta 300 000 toneladas de carbonato de litio para el período 2025-2030 y una producción anual de entre 280 000 y 300 000 toneladas para el período 2031-2060.

En su página oficial, Novandino subraya que SQM lleva un cuarto de siglo produciendo litio en el salar de Atacama y “cuenta con la escala operacional, experiencia técnica y humana, capacidades financieras y red de comercialización necesarias”.

Novandino descartó los temores porque el contrato que le dio origen se suscribió a fines del gobierno del presidente izquierdista Gabriel Boric y a solo tres meses del comienzo de la presidencia del ultraderechista José Antonio Kast, quien asumió el 11 de marzo.

“Los contratos suscritos entre Corfo, Codelco y SQM son vinculantes, vigentes y cuentan con respaldo legal, regulatorio y administrativo.  Cualquier modificación requeriría seguir los procedimientos institucionales establecidos y no puede imponerse de manera unilateral”, explicó.

Preguntados por los desafíos de Novandino, desde Codelco respondieron a IPS que la empresa “marca un hito estratégico para la Corporación y para Chile, al abrirle paso a un mercado clave en la transición energética y digital de escala global”.

“La creación de Novandino Litio proyecta una producción significativa en los próximos 35 años y posiciona al país como actor central en los minerales críticos para la electromovilidad”, aseguró Codelco.

Y añadió: “El desafío principal radica en demostrar que esta explotación puede ser sustentable: reducir la extracción de salmuera, eliminar el uso de agua continental y cumplir con estándares ambientales de clase mundial”.

Para ello, dijo la mayor empresa chilena, “este año presentaremos los estudios ambientales para avanzar en la obtención de permisos para habilitar el Proyecto Salar Futuro, comenzando con el ingreso del Estudio de Impacto Ambiental y seleccionaremos nuevas tecnologías para concentrar y extraer selectivamente el litio, reduciendo el consumo de agua continental a cero y manteniendo la sustentabilidad del ecosistema’’.

Piscinas de evaporación de litio de la empresa SQM en el salar de Atacama. Imagen: Barinia Montoya / CTA

La participación de pueblos originarios

El desierto de Atacama tiene una extensión de 128 000 kilómetros cuadrados con un largo de 1600 kilómetros que abarcan las cuatro regiones chilenas más al norte. La parte más desértica se sitúa entre la cordillera de Los Andes y la de La Costa.

En esa gran zona desértica han habitado secularmente los atacameños o lickanantay, así como diaguitas y quechuas.

Atacama concentra las mayores reservas mundiales de cobre y litio, pero también otros minerales y por su aridez y sequedad es un laboratorio abierto para la investigación científica y observación astronómica.  Suma, además, su gran atracción turística y la rica tradición cultural.

El Consejo de Pueblos Atacameños (CPA) representa a las 18 comunidades indígenas lickanantay que habitan el territorio circundante al salar de Atacama.

Pero tanto SQM como la estadounidense Albemarle, que desde hace años explotan el litio, han negociado de manera diferente con cada una de estas comunidades.

“Eso generó ciertas desconfianzas que hizo que el CPA, nunca se concretó como tal. Comenzaron afiliados para llevar una sola voz pero empezaron a desafiliarse y hoy, lamentablemente, el CPA es muy poco representativo. Es casi como una comunidad más” comentó a IPS la profesora Aránguiz.

Agregó que las consultas indígenas previstas para estos casos se generan a último momento cuando ya hay decisiones en curso, por lo que en estricto sentido no se cumple la obligación de una consulta previa a los pueblos indígenas.

Se ha generado, entonces, una fragmentación del tejido social, lamentó.

La explotación del litio presenta irregularidades como proteger solo ciertos sectores del salar.

“Lo que propone Novandino que es explotar hasta el 2060 básicamente significa tomar ciertos polígonos mientras otros quedaran como reserva natural”, detalló Aránguiz.

“Sin embargo, el salar es uno solo”, remarcó.

A su juicio, “es difícil pensar que lo que sucede en el salar de Atacama abajo es independiente de lo que sucede en los salares de altura. No es así.  Son sistemas que están hidrológicamente interconectados, son interdependientes”, sentenció.

Según la académica, “las comunidades entienden que el salar de Atacama, a nuestro pesar, tiene un plazo de vida. Y la idea seria tener una normativa que permitiese, por lo menos, salvar a los salares de altura”.

En el salar de Atacama por décadas se extrajeron enormes volúmenes de litio y si bien mejorar técnicamente el proceso de obtención del litio mitigaría un impacto violento en el futuro, no repararía los daños acumulados.

Aránguiz se preguntó si cuando termine la explotación o los permisos para explotar el salar de Atacama, este podrá aún recuperarse.

RD: EG

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