Mujeres rezagadas en la lenta mejoría del empleo en el mundo

Trabajadores y trabajadoras en la fábrica de productos electrónicos de Cikarang, Indonesia. En todas las regiones del mundo persiste una brecha que desfavorece el acceso al empleo de las mujeres, en un contexto global de más de 400 millones de personas que quieren trabajar y no consiguen empleo. Imagen: Asrian Mirza / OIT

GINEBRA – El desempleo disminuirá levemente este año, pero la desigualdad en el acceso al empleo se mantiene como un problema en todo el mundo y afecta sobre todo a las mujeres en los países de bajos ingresos, señaló este miércoles 29 un reporte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El informe “revela retos críticos en materia de empleo que aún debemos abordar. A pesar de nuestros esfuerzos para reducir las desigualdades a nivel mundial, el mercado laboral sigue siendo un campo de juego desigual, especialmente para las mujeres”, explicó el director general la OIT, Gilbert Houngbo.

Según el informe “Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo” actualizado, la tasa de desempleo mundial en 2024 se situará en 4,9 %, por debajo del cinco por ciento de 2023 pero con una rebaja de la anterior proyección de 5,2 %, que la OIT basó en un cálculo más optimista sobre el crecimiento económico global.

El desempleo había llegado a 6,5 % en 2020, tras desatarse la pandemia covid-19. Ahora el informe espera que la tendencia a la baja se estabilice en 2025, con una tasa de paro del 4,9 %, debido a la persistente falta de oportunidades de empleo.

Es más bajo en Asia y el Pacífico (4,2 %) y en América (5,3 %), y más alto en los Estados árabes (10,3 %), en África (6,3 %) y en Europa y Asia central (5,6 %).

En cifras absolutas, en el mundo se cuentan 183 millones de personas desempleadas, pero el “déficit de empleo”, con el que la OIT mide el número de personas sin trabajo pero que desean trabajar, llegará a 402 millones de personas en 2024.

Las cifras detalladas del informe muestran que las mujeres, especialmente en los países de renta baja, se ven desproporcionadamente afectadas por la falta de oportunidades.

En esos países la falta de acceso al empleo para la mujeres “alcanza un sorprendente 22,8 %”, dice la OIT, frente a 15,3 % en el caso de los hombres.

Eso contrasta con los países de renta alta, donde la tasa es del 9,7 % para las mujeres y de 7,3% para los hombres.

Estas diferencias son sólo la “punta del iceberg”, ya que el número de mujeres completamente desvinculadas del mercado laboral es significativamente mayor que el de hombres.

Las responsabilidades familiares pueden explicar gran parte de la diferencia observada en las tasas de empleo de mujeres y hombres. A escala mundial, 45,6 % de las mujeres en edad de trabajar estarán empleadas en 2024, frente a 69,2 % de los hombres.

Incluso cuando las mujeres están empleadas, suelen ganar mucho menos que los hombres, sobre todo en los países de renta baja. Mientras que en los países de renta alta, las mujeres ganan 73 céntimos por cada dólar que ganan los hombres, esta cifra se reduce a solo 44 centavos en los países de renta baja.

En términos más generales, a pesar de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (ODS) en 2015, los avances en la reducción de la pobreza y la informalidad se han ralentizado en comparación con la década anterior.

El número de trabajadores en empleo informal ha crecido, de aproximadamente 1700 millones en 2005 a 2000 millones en 2024.

El ODS8, Trabajo Decente y Crecimiento Económico, tiene entre sus metas logar que para 2030 exista empleo pleno, productivo y trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor.

Para alcanzar los ODS, urge “un enfoque integral” para reducir la pobreza y la desigualdad, subraya el informe de la OIT.

Houngbo dijo que “para lograr una recuperación sostenible cuyos beneficios sean compartidos por todos, debemos trabajar hacia políticas inclusivas que tengan en cuenta las necesidades de todos los trabajadores”.

“Debemos situar la inclusión y la justicia social en el centro de nuestras políticas e instituciones. De lo contrario, no alcanzaremos nuestro objetivo de garantizar un desarrollo fuerte e integrador”, remarcó.

A-E/HM

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