Oposición de Tailandia se prepara para gobernar pese a resistencia militar

Bangkok Post, un periódico local de Tailandia, resalta en su gran titular de portada la promesa de no dar un golpe de Estado, hecha por el ejército días antes de las elecciones del 14 de mayo. Tailandia ha tenido períodos de protestas populares contra el golpe de 2014 y las cuestionadas elecciones de 2019, contestadas con represiones brutales. Imagen: Thompson Chau / IPS

BANGKOK –  Tailandia se dirige al borde del precipicio ante la posibilidad de que las fuerzas conservadoras y militares se nieguen a reconocer la voluntad popular, expresada en una de las mayores sorpresas electorales de la historia del país.

Avanzar, un partido reformista y progresista apoyado mayoritariamente por los electores más jóvenes y urbanos, y el hasta ahora peso pesado de la oposición, Pheu Thai, asociado al exiliado ex primer ministro Thaksin Shinawatra y su familia, dominaron las votaciones del 14 de mayo en un duro golpe a sus rivales respaldados por el ejército que han controlado el poder durante casi una década.

Pese al gran triunfo opositor, la clase dirigente tailandesa, que controla los organismos electorales, legislativos y judiciales, podría impedir que los partidos vencedores formen gobierno, lo que hace temer una crisis institucional con el escenario de un enfrentamiento político y protestas masivas.

Tailandia ha sufrido periódicamente estallidos de protestas y brutales represiones militares, pero la reacción de esta vez probablemente hará que la resistencia a los contestados resultados de las elecciones de 2019 y anteriores “parezca un juego de niños”, advirtió la veterana diplomática Laetitia van den Assum.

De los 500 escaños de la Cámara Baja, Avanzar obtuvo 152, mientras que Pheu Thai se hizo con 141, lo que supuso una sorpresa. Prayuth y sus aliados sufrieron una humillante derrota: La nueva Nación Tailandesa Unida del gobernante saliente solo obtuvo 36, y Palang Pracharat, liderado por el exgeneral Prawit Wongsuwan, se hizo con 40 escaños.

Sin embargo, el Senado, que cuenta con 250 escaños elegidos por la Junta Militar podría impedir que la nueva mayoría de legisladores forme gobierno. Según el centro de pensamiento CSIS, es probable que los partidos del poder establecido cuenten con el apoyo de los senadores.

En 2019, por ejemplo, el Senado, que no es emanado de las urnas, votó a favor del golpista Prayuth Chan-ocha, reconvertido de jefe de la Junta en primer ministro a pesar de que su partido Palang Pracharath solo obtuvo 116 escaños frente a los 136 de Pheu Thai.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Además, las autoridades controladas por los militares tienen un historial de inhabilitación de diputados y disolución de sus partidos, incluida la disolución del predecesor de Avanzar, Futuro hacia Adelante, y la prohibición de que el entonces líder del partido, Thanathorn Juangroongruangkit, ocupase su escaño entonces.

El 30 de mayo, ocho partidos políticos liderados por Avanzar iniciaron conversaciones de coalición y el establecimiento de un equipo de transición en un intento de formar la nueva administración.

Prayuth, ahora oficialmente primer ministro interino, ha tachado de «inapropiado» el llamamiento del equipo de transición a la burocracia para que coopere.

“No voy a iniciar ningún conflicto con nadie. Como les he dicho, me atengo a las reglas democráticas”, declaró el gobernante saliente a los periodistas en Bangkok.

Tailandia ha sido gobernada por los militares desde 2014, cuando Prayuth Chan-ocha, entonces jefe del Ejército, derrocó al gobierno de Yingluck Shinawatra en un golpe de Estado. Pero analistas y diplomáticos advierten de que esta vez el riesgo de reacciones populares multitudinarias es muy alto e inhibiría a los militares de volver a actuar.

El líder de Avanzar, Pita Limjaroenrat, de 42 años, se apresuró a presentar su plan provisional de política exterior casi inmediatamente después de anunciarse los resultados, seguido poco después de la propuesta de conformar una coalición para gobernar.

Ello puso en guardia a los militares y a los demás partidos que conforman el poder establecido.


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“Como Pita ha consolidado su popularidad, tienen que responder a sus anuncios”, dijo Laetitia van den Assum a IPS. Ella ha sido embajadora de Países Bajos en Tailandia, Myanmar, Laos y Camboya, por lo que tiene una reputada experiencia en el Sudeste asiático.

A su juicio, en esta ocasión “la clase dirigente tailandesa tendrá mucho de qué preocuparse si socava seriamente el resultado de las elecciones”.

“Tailandia ya debería tener una nueva administración en funciones con Pita como primer ministro”, afirmó el destacado académico tailandés Thitinan Pongsudhirak, refiriéndose a cómo Avanzar y Pheu Thai consiguieron colectivamente más de 58 % de los escaños elegidos y, por tanto, disfrutan de un mandato claro.

Sin embargo, “su gobierno en ciernes, con ocho partidos y 313 representantes elegidos, se enfrenta a múltiples obstáculos, entre ellos el Senado y la Comisión Electoral, designados por los militares”, comentó Pongsudhirak, profesor y miembro principal del Instituto de Seguridad y Estudios Internacionales de la Universidad de Chulalongkorn, la principal de Tailandia.

En una clara señal de que algunos senadores podrían no votar a Pita, el influyente senador Wanchai Sornsiri dijo que él y otros tendrían que tener en cuenta otros factores, como las políticas del partido, según el sitio tailandés de noticias Khaosod English.

También hubo solicitudes para perseguir a Pita por parte de sus oponentes, que la Comisión Electoral está investigando.

El organismo electoral tiene hasta mediados de julio para certificar los resultados.

“Es necesario que la opinión pública presione a estos organismos poderosos pero parciales, que fueron nombrados durante los años dominados por el golpe de Estado. Pita está en el punto de mira porque él y su partido representan una amenaza existencial para los centros tradicionales de poder”, afirmó Pongsudhirak.

La joven Sukontip Pinso, votante de Avanzar, dijo sentirse gratamente sorprendida por el vuelco electoral.

“El resultado significa que los tailandeses realmente quieren grandes cambios en Tailandia, incluida la forma en que se estructura el poder político. Avanzar también obtuvo muchos votos en el sur, lo que fue una locura porque allí la gente todavía adora la monarquía”, dijo a IPS.

Sukontip, de 24 años, que trabaja en la industria del comercio en la ciudad occidental e insular Phuket, dijo que está preocupada por la posibilidad de un golpe de Estado y por el riesgo de que Pheu Thai traicione al pueblo. Pheu Thai ha hecho varias declaraciones en las que reitera que no competirá con Avanzar para formar gobierno.

“En golpes anteriores, los militares tailandeses hicieron planes por adelantado e hicieron creer a un gran número de personas que era aceptable que los militares tomaran el poder. Pero esta vez es diferente”, remarcó Sukontip.  “Si los poderes promilitares echan a Pita del gobierno, esperamos que se desencadenen las mayores protestas de Tailandia. La reacción empequeñecerá las manifestaciones anteriores”, aseguró la joven.

De hecho, algo positivo es que ya es visible que está creándose una coalición entre Avanzar, Pheu Thai y otros partidos pequeños prodemocráticos.

“Pero aún no está claro cómo esta coalición obtendrá los votos necesarios para designar a Pita Limjaroenrat como primer ministro si los senadores designados se niegan a votar por él”, dijo a IPS Ken Mathis Lohatepanont, doctorando tailandés del Departamento de Ciencias Políticas de la estadounidense Universidad de Michigan.

A su juicio “lo que viene después aún es turbio”.

También advirtió que la reacción contra la inhabilitación de Pita o contra el hecho de que el Senado impida que una coalición encabezada por Avanzar asuma el poder “será probablemente alta”, por la amplia y entusiasta base de apoyo del partido ganador en todo el país.

Por ahora, Pita sigue confiando en ser nombrado primer ministro, en medio de la preocupación de que intervengan las fuerzas conservadoras.

“La unidad de los senadores no es la misma que hace cuatro años, cuando votaron unánimemente para elegir a Prayut como primer ministro”, confió el líder de Avanzar. “También deben tener en cuenta el importante cambio en la opinión pública que se ha producido desde 2019”, añadió.

El resultado de la crisis que se percibe inminente tendrá una repercusión significativa más allá de Tailandia.

Tanto China como Estados Unidos ven a Tailandia con un papel estratégico importante, como un baluarte potencial contra los esfuerzos del otro para influir en el sudeste asiático, uno de los campos de batalla entre las dos grandes potencias.

“Una de las principales prioridades del próximo ministro de Asuntos Exteriores tailandés será revitalizar la diplomacia de Tailandia, que históricamente ha sido muy influyente en el sudeste asiático, pero que últimamente ha sido menos activa e influyente”, dijo a IPS Scot Marciel, funcionario jubilado del estadounidense Departamento de Estado.

Es de esperar, afirmó, “que el nuevo gobierno tailandés facilite eficazmente la ayuda humanitaria a Myanmar y retire su apoyo al ejército birmano”.

“Al tratar con China y otras grandes potencias, Tailandia puede ayudar a la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) al retomar su papel tradicional de reforzar la posición de la Asociación”, dijo Marciel, que fue embajador de Estados Unidos ante esa agrupación regional en Indonesia y Myanmar.

A su juicio, “Estados Unidos espera que el proceso de formación de coaliciones se desarrolle sin interferencias y respete la opinión de los votantes”.

T: MF / ED: EG

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