La Unesco propone regular las plataformas digitales

Las mentiras y los mensajes de odio y violencia pueden transmitirse con gran facilidad a través de las plataformas digitales, y la Unesco debate sobre la necesidad de establecer regulaciones que, en paralelo, promuevan la democracia y el respeto de los derechos humanos. Foto: Ashley Gilbertson/Unicef

PARÍS – La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha planteado la necesidad urgente de establecer pautas mundiales comunes para mejorar la fiabilidad de la información en línea, protegiendo al mismo tiempo los derechos humanos.

Su directora general, Audrey Azoulay, afirmó que “solo tomando plenamente las riendas de esta revolución tecnológica podremos asegurarnos de que no sacrifica los derechos humanos, la libertad de expresión y la democracia”, en la conferencia Internet de Confianza que condujo la organización.

“Para que la información siga siendo un bien común, debemos reflexionar y actuar ahora, juntos”, subrayó en esa conferencia que durante tres días de presentaciones reunió, virtualmente, a más de 4300 participantes de todo el mundo.

La conferencia representó el punto culminante de un diálogo mundial que inició a Unesco con el objetivo de crear las primeras directrices mundiales para la regulación de las redes sociales, a fin de mejorar la fiabilidad de la información y promover los derechos humanos en línea.

Como otros expositores, Azoulay reconoció que “la disolución de los límites entre lo verdadero y lo falso, la negación orquestada de los hechos científicos, la propagación de la desinformación y las teorías de conspiración, todo eso, no se originó en las redes sociales”.

“Pero, a falta de regulación, proliferan allí mucho mejor que la verdad», aseveró.

La periodista filipina María Ressa, Nobel de la Paz 2021, comentó en la conferencia que “por algún extraño motivo, los hechos son muy aburridos. Las mentiras se propagan más rápido que los hechos y, cuando vienen acompañadas de miedo, de ira, de odio, de tribalismo, nos perjudican”.

Según Ressa “si seguimos tolerando que los algoritmos de las redes sociales premien las mentiras, las generaciones futuras heredarán un mundo en el que la verdad se habrá devaluado peligrosamente. Sin los hechos no hay verdad, sin verdad no hay confianza y no compartimos una realidad común”.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, envió un mensaje a la conferencia en el que recordó los violentos ataques que sufrieron las instituciones democráticas de su país el pasado 8 de enero, cuando miles de manifestantes ingresaron por la fuerza y dañaron sedes de los poderes públicos en Brasilia.

“Lo que ocurrió aquel día fue la culminación de una campaña, iniciada mucho antes, y que utilizó la mentira y la desinformación como munición”, afirmó Lula.

El mandatario añadió que «en gran medida, esta campaña fue gestada, organizada y difundida a través de plataformas digitales y aplicaciones de mensajería. Es el mismo método utilizado para generar actos de violencia en otras partes del mundo. Hay que ponerle fin”.

Azoulay destacó que al menos 55 países ya están trabajando en iniciativas reguladoras, y abogó por dotarlas de “un enfoque coherente y global, basado en los derechos humanos”.

“Si estas iniciativas reguladoras se desarrollan de forma aislada, con cada país trabajando en su propio rincón, están condenadas al fracaso. La disrupción de la información es por definición un problema global, por lo que nuestras reflexiones deben producirse a nivel mundial”, afirmó.

Felipe Neto, poseedor del canal de la plataforma YouTube más visto en Brasil, dijo que “por supuesto que no queremos cerrar las plataformas, no queremos luchar contra ellas. Se trata de rendir cuentas, de poner fin a la impunidad, de sentarlos a la mesa y decirles ‘tenéis que ser responsables de los errores'».

La primera ministra islandesa, Katrín Jakobsdóttir, destacó la importancia de “establecer un grupo conjunto de directrices sobre cómo regular este espacio digital. La tecnología no puede utilizarse indebidamente para reprimir a la gente, para vigilarla o acosarla, o para cerrar internet”.

Azoulay instó a todos los países a sumarse a los esfuerzos de la Unesco para transformar internet en una herramienta “que esté verdaderamente al servicio del público y que contribuya a garantizar el derecho a la libertad de expresión, un derecho que incluye el de buscar y recibir información”.

Las directrices que reúne y propondrá serán presentadas por la Unesco el próximo septiembre.

A-E/HM

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