RAMALÁ, Cisjordania – Las fuerzas de Israel han matado este año en la Franja de Gaza a 35 policías, incluso cuando los agentes realizaban tareas ordinarias como regular el tráfico o patrullar calles y mercados, denunció este miércoles 3 la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los Territorios Palestinos Ocupados.
Según esa oficina de las Naciones Unidas, dese el pasado enero se han registrado 12 ataques contra policías, y en ellos han perdido la vida al menos 53 personas, entre ellos una mujer y cinco niños. Solo en mayo perecieron 12 agentes.
Una declaración de la entidad indicó que “este patrón demuestra un desprecio por la vida de los civiles, ya que varios ataques tuvieron lugar en zonas concurridas, causando la muerte a desplazados, niños, reclusos y policías”.
Ajith Sunghay, jefe de la oficina, dijo que “han pasado casi ocho meses desde el anuncio del alto el fuego, y no se vislumbra el fin de los asesinatos, la agitación y la miseria”.
Recordó que, en virtud del derecho internacional humanitario, los policías son civiles protegidos contra los ataques, salvo que participen directamente en las hostilidades”.
Los ataques dirigidos contra ellos por desempeñar funciones ordinarias de aplicación de la ley y de mantenimiento del orden pueden constituir crímenes de guerra.
“Como potencia ocupante, Israel tiene la obligación en virtud del derecho internacional humanitario de garantizar, en la medida de lo posible, el orden y la seguridad públicos de la población palestina”, recordó la declaración de la oficina.
Agregó que, por el contrario, “la eliminación sistemática del personal policial, precisamente aquellos encargados de mantener ese orden, está sumiendo a Gaza en un caos que agrava aún más el sufrimiento de los civiles”.
“Incluso en el supuesto de que alguno de estos ataques tuviera como objetivo a combatientes, la elección de zonas concurridas y el uso de armamento de alto impacto indican que las fuerzas israelíes no han tomado las precauciones factibles para evitar o minimizar la pérdida accidental de vidas civiles”, dijo Sanghay.
Además, “sin presencia policial, la regulación del tráfico, la seguridad en los mercados y la protección básica de los desplazados desaparecen, dejando a la población aún más vulnerable frente a la ley del más fuerte”, abundó.
La Franja de Gaza, de 365 kilómetros cuadrados y 2,2 millones de habitantes, fue entre octubre de 2023 y octubre de 2025 escenario de una ofensiva militar israelí a gran escala, como réplica a un ataque de la milicia islamista Hamas que causó cerca de 1200 muertes en el sur de Israel.
La destrucción de la mayor parte de lo construido en la Franja y los incesantes bombardeos y desplazamientos forzosos sumieron a la población en el hambre y toda clase de carencias, aliviadas a duras penas, y solo en ocasiones, por la ayuda que pudieron ingresar las agencias de las Naciones Unidas y sus aliados.
Un alto el fuego se implantó a partir del 10 de octubre de 2025, pero la violencia no se ha detenido y centenares de personas han perdido la vida en ataques -incluidos nuevos bombardeos- e incidentes protagonizados por fuerzas israelíes.
Gran parte de la población palestina sobrevive entre edificios en ruinas o en campamentos improvisados sobre espacios degradados, en los que abundan la podredumbre y las ratas y escasean el agua y el acceso a alimentos y medicinas.
Las fuerzas de Israel ocupan más de la mitad de la Franja -desplazando a la hacinada población hacia una franja aún más estrecha, a orillas del mar Mediterráneo- y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se propone que ocupe aún más espacio, hasta 70 % del territorio, tras construir unos 40 puestos de observación y control.
Frente a esos hechos, la oficina de derechos humanos de la ONU en el área “insta a la comunidad internacional a exigir el cese inmediato de estos ataques y a garantizar investigaciones independientes sobre cada uno de los incidentes documentados, que podrían constituir crímenes de guerra”.
“Mientras la policía palestina sea tratada como objetivo militar, cualquier atisbo de Estado de derecho en Gaza seguirá siendo una quimera”, concluyó la declaración.
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