Cuando criar pavos empodera a un grupo de mujeres mexicanas

Irene, Irma, Judith y María de los Ángeles en su criadero de pavos, al sur de la Ciudad de México. Crédito: Fernando Reyes Pantoja/FAO
Irene, Irma, Judith y María de los Ángeles en su criadero de pavos, al sur de la Ciudad de México. Crédito: Fernando Reyes Pantoja/FAO

Irene, Irma, Judith y María de los Ángeles forman parte un grupo de productoras de carne de pavo desde el año 2013. Las cuatro amigas y socias se conocieron en las reuniones con beneficiarias de un programa productivo de la Delegación (municipio) Milpa Alta, en Ciudad de México.

El programa consistía en brindar apoyos a mujeres interesadas en dedicarse a la cría de pavos, pero debido a que el mercado local se saturó prontamente de carne de pavo, que además suele ser consumida solo en la temporada navideña y otras festividades, las amigas decidieron sumar fuerzas para distinguir su producto.

Fue así como decidieron unirse bajo el nombre Cíhuatl, que significa ‘mujer’ en náhuatl, y aventurarse con un emprendimiento que además de producir carne fresca de pavo, pudiera innovar en la creación de embutidos y otros alimentos.

Al año siguiente lograron un apoyo del Instituto Nacional de Economía Social (INAES), para comprar maquinaria: una masajeadora para jamón, un molino, una embutidora, un refrigerador, un congelador, varias básculas y una empacadora que ahora operan en una construcción de 60 metros cuadrados.

El grupo Cíhuatl inició produciendo 100 pavos al mes. Hoy producen 600.

La mejora de infraestructura les permitió mantener una oferta estable de los embutidos y carne fresca de pavo, pero solo al comercializar directamente sus productos fue cuando sextuplicaron su productividad.

Irene, Irma, Judith y María de los Ángeles actualmente forman parte del Mercado de Productores de la Ciudad de México que impulsa la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), con el acompañamiento técnico de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

Este mercado establece puntos de venta itinerantes en distintos espacios públicos de la ciudad y actualmente reúne a 40 productores rurales, incluyendo al grupo Cíhuatl.

Es así como las mujeres rurales, cuando tienen las oportunidades que necesitan, pueden liberar todo su potencial productivo y emprendedor, y con ello no oólo dinamizar la economía de sus comunidades, sino además contribuir al abastecimiento alimentario y a la integración del campo con la ciudad.

Este artículo fue publicado originalmente por la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en el marco de la campaña regional #MujeresRurales, mujeres con derechos. IPS lo distribuye por un acuerdo especial de difusión con esta oficina regional de la FAO.

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