Sanciones de Occidente atentan contra salud de los iraníes

El gobierno de Irán comparte la responsabilidad por la escasez de suministros médicos en su territorio, pero las sanciones impuestas por Occidente son las principales culpables del problema, que en algún caso ha tenido consecuencias devastadoras, según Siamak Namazi, asesor empresarial radicado en Dubai.

Siamak Namazi. Crédito: Cortesía del entrevistado.
Siamak Namazi. Crédito: Cortesía del entrevistado.

El comercio humanitario puede estar exento de sanciones, pero eso no alcanza cuando está estrangulada la válvula bancaria que se requiere para llevar a cabo las transacciones, indicó.

IPS dialogó en Washington DC con Namazi, quien antes fue miembro de los estadounidenses Wilson Center, Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y Fundación Nacional para la Democracia.

IPS: Usted es autor de un documento político publicado por el Wilson Center en el que, esencialmente, culpa de la escasez de suministros médicos en Irán a las sanciones de Occidente. ¿Cómo llegó a esta conclusión?

SIAMAK NAMAZI: Concluimos que el gobierno iraní se merece firmes críticas por el mal manejo que ha hecho de la crisis, por la mala asignación de los escasos recursos de divisas y por no arremeter contra las prácticas corruptas. Pero el principal culpable son las sanciones que regulan las transacciones financieras con Irán.

Es decir que, aunque Teherán pueda y deba tomar más medidas para mejorar la situación, no puede resolver este problema por su cuenta. Mientras las sanciones se vuelven cada vez más severas, es probable que las cosas empeoren, a menos que se eliminen las barreras al comercio humanitario.

Mi equipo y yo llegamos a estas conclusiones luego de entrevistar a altos funcionarios, entre proveedores farmacéuticos, específicamente empresas europeas y estadounidenses en Dubai, así como importadores y distribuidores privados de medicinas en Teherán.

También hablamos con varios bancos internacionales. Ninguno de nosotros tuvo ninguna participación financiera en el negocio farmacéutico en absoluto, y todos trabajamos “pro bono”.

IPS: ¿En qué se basa para hacer este reclamo, dadas las exenciones humanitarias al régimen de sanciones, que permiten la llegada de alimentos y medicinas?

SN: El Congreso legislativo de Estados Unidos se merece honores por aprobar una ley que deja extremadamente claro que el comercio humanitario de alimentos, productos agrícolas, medicinas y artefactos médicos están exonerados de la larga lista de sanciones contra Irán. Esta ley es el motivo por el que los laboratorios de Occidente pueden hacer negocios en Irán. Sinceramente aplaudo ese gesto.

Lamentablemente, lo que vemos es un caso de lo que los abogados llaman “frustración de propósito”.

[related_articles]En teoría, Irán puede comprar medicinas occidentales, pero en la práctica es extremadamente difícil pagar los fármacos que se necesitan para salvar vidas. Pese a la directiva del Congreso, varias órdenes ejecutivas que restringen las transacciones financieras con Irán siguen en vigor, lo cual vuelve totalmente imposible implementar esa excepción.

Las sanciones también limitan el acceso de Irán a monedas fuertes. Las ventas del petróleo del país se han restringido seriamente y se han convertido efectivamente en un trueque virtual con el país comprador, principalmente China e India.

IPS: No todos los bancos iraníes están en la lista negra de Estados Unidos. Hay varias entidades crediticias  internacionales, pequeños y grandes, que podrían llevar a cabo transacciones humanitarias. ¿Por qué Irán no puede usar estos canales para importar las medicinas que necesita?

SN: Los bancos iraníes no designados son pequeños y carecen de la infraestructura internacional requerida para enviar dinero desde Teherán a cuentas de la mayoría de los bancos extranjeros. Dependen de bancos intermediarios para procesar esas transacciones.

Lamentablemente, es muy difícil, si no directamente imposible, que estos bancos iraníes encuentren esas contrapartes, aún cuando intentan facilitar el comercio humanitario totalmente legal.

Al final, Irán necesita pasar por muchos procesos y participa en un constante juego del gato y el ratón, intentando hallar creativamente una vía para pagar a sus proveedores occidentales de medicinas.

Esto no solo aumenta los costos de los fármacos para los iraníes, sino que también causa importantes demoras. Mientras, las estanterías de las tiendas se vacían de medicamentos vitales y los pacientes sufren.

IPS: ¿Por qué Irán no puede comprar las medicinas que necesita a China, India o Japón? A esos países les vende petróleo.

SN: Irán ya ha aumentado sus compras de medicinas y equipamiento médico a todos los países que usted listó. Sin embargo, como dije antes, debido a la naturaleza altamente regulada y patentada del negocio farmacéutico, los fármacos vitales a menudo son insustituibles.

Aún cuando haya un medicamento alternativo elaborado por los chinos, los indios o los japoneses, existe una barrera adicional.

Las medicinas tienen que estar registradas antes de que se permita su importación. Así como Estados Unidos tiene a la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), Irán, como la mayoría de los países, tiene un organismo equivalente que debe aprobar la medicina. La molécula específica tiene que ser registrada antes de ser probada minuciosamente.

En Irán, este proceso insume un tiempo excesivo y sin duda debería mejorarse, aunque en los últimos tiempos se han dado pasos para agilizarlo haciendo excepciones.

El Ministerio de Salud a veces permite que un fármaco, que fue aprobado para su venta en otro país, también sea importado y vendido en Irán. Pero este proceso apresurado ha tenido importantes consecuencias en términos de efectos secundarios.

Incluso hay informes de prensa sobre muertes producidas cuando se importaron medicamentos inferiores al estándar.

Para ser honesto, no entiendo la lógica de quienes promueven esta solución. Ellos argumentan que las exoneraciones humanitarias existentes son suficientes y sostienen que toda escasez de medicinas en Irán es consecuencia de los malos manejos del propio Teherán. Incluso oí acusaciones de que Irán está creando intencionalmente esa escasez para generar indignación pública contra Estados Unidos.

Pero si ellos sostienen que el régimen de sanciones está bien tal como está, entonces ¿cómo es posible que intenten promover la sustitución de China e India? Además de negar a los pacientes iraníes su derecho a recibir el mejor tratamiento que haya, ¿acaso no están también rechazando el derecho de los laboratorios estadounidenses de llevar a cabo un negocio perfectamente legítimo?

IPS: ¿Existe una solución a todo esto?

SN: Totalmente, y la he detallado en mi columna editorial en el International Herald Tribune, y también el informe del Wilson Center. Simplemente no tiene sentido decir que el comercio se restringe. En el caso de las medicinas, la solución es posiblemente más simple que en el de otras mercaderías humanitarias.

Con menos de 100 empresas estadounidenses y europeas que tienen las patentes de los medicamentos más avanzados que se necesitan, podemos crear exenciones limitadas pero nada ambiguas a las restricciones bancarias, permitiendo esencialmente a estas compañías vender medicinas a Irán sin debilitar el régimen de sanciones en general.

Para abordar la escasez de divisas fuertes, se debería permitir a Irán convertir algunos de sus actuales bienes en bancos chinos, indios y otros del mundo, en monedas fuertes con el fin exclusivo de comprar suministros médicos.

Alternativamente, Estados Unidos podría revisar su decisión anterior sobre el asunto y permitir que las empresas europeas que le deben miles de millones de dólares a Irán salden esa deuda pagándole a un laboratorio en nombre de Irán.

A los dirigentes políticos de Estados Unidos se les recuerda que las medicinas están altamente subsidiadas en Irán.

Los fármacos importados reciben asignaciones de monedas fuertes a precios muy subsidiados y nuevamente son apoyados mediante empresas de seguros que son propiedad del gobierno.

Eso significa que, en definitiva, el gobierno iraní gana muchos menos riales por cada dólar que asigna a un importador de medicinas que lo que gana vendiendo su moneda fuerte a importadores de la mayoría de los otros productos.

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