Iglesia Católica toma el pulso a la religiosidad cubana

La Iglesia Católica espera un crecimiento de la religiosidad en la sociedad cubana, favorecida por el clima de diálogo y distensión de sus relaciones con el gobierno en la última década, tras la visita en 1998 del papa Juan Pablo II.

La imagen de la Virgen de la Caridad llega al pequeño asentamiento rural habanero de Niña Sierra. Crédito: Jorge Luis Baños
La imagen de la Virgen de la Caridad llega al pequeño asentamiento rural habanero de Niña Sierra. Crédito: Jorge Luis Baños
Sentimos que hay un nuevo momento, "donde la fe cristiana de nuevo es valorada", dijo el arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, al inicio de una concurrida misa pública ofrecida el domingo 4 en honor de la Virgen de la Caridad, que recorre el país desde agosto de 2010 en una peregrinación que se prolongará hasta el próximo 30 de diciembre.

La procesión es parte de los festejos programados por la Iglesia Católica para conmemorar los 400 años del hallazgo de la imagen de la "madre y patrona" de Cuba, que culminarán en 2012 con un año jubilar (año santo) convocado en todas las diócesis nacionales, durante el cual se espera la visita de muchos peregrinos tanto del país como del exterior hasta el Santuario del Cobre.

En la basílica de esa localidad, distante 12 kilómetros de Santiago de Cuba, ubicada a su vez 861 kilómetros al este de La Habana, está expuesta al culto público la imagen original, encontrada en 1612 por los hermanos Juan y Diego de Hoyos y el negro libre Juan Moreno. Según la leyenda, en una tablilla sobre la cual descansaba la figura decía: "Yo soy la Virgen de la Caridad".

La celebración del singular hallazgo podría ser propicia para una visita del papa Benedicto XVI, sucesor de Juan Pablo II, fallecido en 2005. En breve charla con periodistas, el cardenal Ortega confirmó que la invitación está hecha y él "nunca ha dicho que no podría sino que tiene deseos de venir" o bien ha respondido con un "si Dios quiere".
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Para Ortega, lo importante es que no ha respondido que no, aunque reconoció que es un hombre de casi 85 años y tiene obligaciones y viajes previstos en los últimos meses. El purpurado recibió en la localidad de Madruga, a unos 65 kilómetros de la ciudad de La Habana, a la comitiva que trajo a la Virgen tras su recorrido por la diócesis de Matanzas.

La imagen es la réplica de la Virgen Mambisa, expuesta al culto en la iglesia de santo Tomás Apóstol en Santiago de Cuba, la misma que fue llevada en peregrinación también por toda Cuba en 1952, para conmemorar el cincuentenario de la República. Los mambises o luchadores independentistas veneraban especialmente a la Caridad del Cobre.

Ese acontecimiento contribuyó a fortalecer la fe en toda la isla y propició además un sentido de unidad y de oración, recordaron fuentes católicas. El objetivo no se diferencia del actual, pues los obispos convocaron a celebrar el cuarto centenario a todos los cubanos, sean o no creyentes, tanto de Cuba como de la diáspora.

En su homilía, Ortega afirmó que el entusiasmo con que fue recibida la Virgen y los frutos de amor que deja a su paso por Cuba harán que este recorrido deje una huella imborrable y un despertar de la fe cristiana en el pueblo cubano.

"Los tiempos de temor y repliegue han quedado atrás", la Virgen vino a "remover la fe dormida en nuestros corazones", apuntó.

El paso de la imagen fue saludado con cantos y vivas a la Virgen de la Caridad. Algunas personas oraban con el rostro bañado en lágrimas. "Le pedí por la salud de mis hijos, no me importa nada más", dijo a IPS Bárbara Díaz, residente de Niña Sierra, pequeña localidad rural donde comenzó el recorrido por la diócesis de la provincia de La Habana, a primera hora del domingo.

"La queremos porque es la madre de todos nosotros, siempre que tengo una dificultad acudo a ella. Le tengo mucha fe", narró, a su vez, Mayda Torres, vecina de Madruga, quien se confesó católica, "pero no de misa cada domingo". Según esta mujer, muchas personas jóvenes están acudiendo ahora a la iglesia. "Hace 20 o 25 años eso no era así", aseguró.

En el recorrido, hasta ahora de 25.000 kilómetros, según sus organizadores, la imagen, que no pasa de 25 centímetros, es llevada a visitar hospitales, hogares de ancianos, policlínicos e inclusive cárceles. "Es impresionante como a su paso fomenta la unidad", afirmó Ramón Suárez Polcari, canciller de la Arquidiócesis habanera, en entrevista a la revista católica Palabra Nueva.

"Los testimonios de quienes han participado hasta ahora en la peregrinación coinciden en que ha superado todas las expectativas", subrayó a IPS Gustavo Andújar, vicepresidente de Signis, Asociación Católica Mundial para la Comunicación.

Tras el camino de distensión, acercamiento y mayor apertura seguido a partir de los preparativos y el propio desarrollo de la visita en enero de 1998 de Juan Pablo II a Cuba, el inédito diálogo sostenido en mayo del pasado año por el cardenal Ortega y el presidente Raúl Castro contribuyó aún más al clima de colaboración necesario para el buen desarrollo de esta fiesta católica.

El proceso abierto desde entonces, tuvo entre sus frutos la excarcelación de 130 presos, aunque analistas señalaron entre sus "grandes logros" el reconocimiento de la Iglesia Católica como un interlocutor válido del Estado en el contexto nacional y la búsqueda "entre cubanos" de una solución a los problemas de la nación, sin interferencias ni condicionamientos externos.

La Virgen de la Caridad del Cobre representa para los creyentes de la religión yoruba a Ochún, deidad mulata dueña de las aguas dulces, con virtudes de curandera y protectora de las mujeres embarazadas.

Ochún viste de amarillo, como las riberas arenosas de los ríos. Ese es el color también de la vestimenta de la Virgen.

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