GUANTÁNAMO: Los suicidios que no fueron

El gobierno estadounidense de Barack Obama oculta pruebas de que tres muertes de prisioneros en la base militar de su país en Guantánamo, Cuba, declaradas como suicidios pero que no fueron tales, según abogados, activistas de los derechos humanos y expertos en seguridad nacional.

La inquietud recrudeció al publicarse en la última edición de la revista estadounidense Harper’s el testimonio de un informante según el cual los tres prisioneros, Salah Ahmed Al-Salami, Mani Shaman Al-Utaybi y Yasser Talal Al-Zahrani, murieron por efecto de la tortura.

En el artículo, el periodista Scott Horton presenta nuevas pruebas del ex sargento Joe Hickman, quien estuvo apostado en Guantánamo, de que los tres prisioneros fueron llevados a una parte aislada de la base horas antes de morir, el 9 de junio de 2006.

En ese lugar fueron torturados hasta la muerte, después las autoridades de Guantánamo inventaron la historia del suicidio, y el gobierno de entonces de George W. Bush (2001-2009) aprovechó el pánico reinante para ordenar más abusos de los prisioneros, además de propagar mentiras sobre los tres hombres asesinados, afirmó Horton.

Según el periodista, el Departamento de Justicia de Obama se ha negado a investigar a fondo el incidente.

Lo mismo opinó Pardiss Kebriaei, abogado del Centro de Derechos Constitucionales (CCR, por sus siglas en inglés), que inició un juicio contra el gobierno de Estados Unidos en representación de dos de los prisioneros muertos y sus familias, en el caso llamado Al-Zahrani vs. Rumsfeld.

"El Departamento de Justicia del presidente Obama ha tratado de mantener nuestro caso fuera de los tribunales, más allá del sistema judicial y de cualquier supervisión o responsabilidad", sostuvo Kebriaei, jefe del equipo de abogados que lleva adelante la acción en lo civil contra el gobierno y 24 funcionarios federales con responsabilidad sobre los prisioneros.

"Es esencial que toda la historia sobre la muerte de nuestros clientes y los responsables sea dada a conocer en un tribunal abierto, ante un juez imparcial. Persisten muchas dudas y brechas más de tres años después de las muertes", insistió Kebriaei.

George Brent Mickum IV, otro abogado que ha iniciado acciones contra el gobierno en nombre de víctimas de Guantánamo, recordó que 100 detenidos murieron en esa base militar sobre suelo cubano desde 2006.

"Treinta y seis de esas muertes fueron declaradas homicidios. Sólo un caso fue juzgado. La razón probable es que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) es la responsable", afirmó Mickum en declaraciones a IPS.

Al-Salami tenía 37 años y procedía de Yemen, Al-Utaybi tenía 30 y había nacido en Arabia Saudita, y Al-Zahrani tenía 22 años, también era nacido en Arabia Saudita y estaba preso en Guantánamo desde que fue capturado a los 17 años. Ninguno de los tres había sido acusado de ningún delito.

La última versión oficial de la Armada estadounidense es que los tres fueron hallados colgados en sus celdas el 9 de junio de 2006. Inicialmente, la Armada había descrito las muertes como efecto de la "guerra asimétrica" contra el terrorismo, pero después declaró que las tres muertes fueron suicidios y que los prisioneros se habían puesto de acuerdo para autoeliminarse.

El sargento Hickman declaró a la revista Harper que sabía de la existencia de un sitio de interrogación secreto en Guantánamo, alejado del complejo mayor, que los guardias llamaban "Campamento No" porque debían decir que "No existe".

Los guardias en general creían que ese sitio era utilizado por la CIA. En el lugar había una furgoneta estacionada que entraba y salía de la zona principal de detención sin ser sometida a las inspecciones habituales, relató Hickman.

La noche de la muerte de los tres prisioneros, Hickman vio a la furgoneta salir en dirección al Campamento No. El vehículo hizo el viaje tres veces, ya que sólo tenía lugar para un prisionero.

Después de un rato, la furgoneta volvió y se dirigió a la clínica médica. Poco después, un alto oficial cuyo nombre Hickman desconoce le ordenó transmitir una palabra en clave a un oficial de menor rango. Cuando lo hizo, este oficial salió corriendo despavorido.

Tanto Hickman como el especialista en seguridad nacional Tony Davila declararon a Harper’s que, al principio, les dijeron que los tres hombres se habían suicidado asfixiándose con trapos que se metieron en la garganta.

Sin embargo, a la mañana siguiente, el coronel Michael Bumgarner dijo a los guardias que la prensa "informaría algo diferente", y era que los prisioneros se habían colgado en sus celdas.

Bumgarner, que no responde a los llamados de periodistas, advirtió a los militares presentes en esa reunión que no debían hacer ningún comentario ni sugerencia que contrariara la versión oficial, y les recordó que sus comunicaciones estaban monitoreadas.

"La investigación de Scott Horton indica que los traumatizados prisioneros de Guantánamo dicen la verdad sobre la forma en que han sido tratados", señaló Clara Gutteridge, una investigadora de prisiones secretas para Reprieve, una organización humanitaria con sede en Londres que ofrece ayuda legal a personas sin recursos y difunde información sobre derechos humanos.

"¿Cuándo se tomarán en serio los testimonios de estos prisioneros? ¿Y cuándo enfrentarán a la justicia los responsables de estos crímenes terribles?", preguntó Gutteridge.

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