SALUD-EEUU: Reforma modelo se derrumba

El Congreso legislativo de Estados Unidos, en medio de un duro debate sobre cómo reformar el sistema de salud nacional, toma como ejemplo positivo el plan adoptado hace dos años por el nororiental estado de Massachusetts, a pesar de ser criticado por activistas debido a sus altos costos.

Todas las ideas manejadas hasta ahora por los congresistas adquirieron las pautas centrales de la reforma en Massachusetts, incluyendo el requisito a toda persona para que compre un seguro a tasas de mercado –que crecen anualmente— y de aplicar una multa de más de 1.000 dólares a quienes no lo hagan.

"Una vez que no comprar un seguro de salud pasa a ser un delito federal, ¿qué es lo que sigue?", dijo preocupado ante el Congreso el activista Steffie Woolhandler, de la organización Médicos para un Programa de Salud Nacional.

Las reformas de Massachusetts fueron elaboradas hace tres años por el gobernador Mitt Romney, del ahora opositor Partido Republicano.

"El plan de Massachusetts no es sostenible. No contenía controles a los costos y no generaba ganancias. Básicamente, sólo estamos gastando dinero", dijo a IPS Benjamin Day, director ejecutivo del grupo MassCare, que hace campaña por un sistema de "pagador único", esto es, que sea el Estado el que costee un seguro universal de salud.
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En Estados Unidos ya existe un sistema de pagador único, Medicare, pero restringido a ancianos y personas de bajos recursos.

El miércoles, el influyente Comité de Finanzas del Senado presentó su propuesta de reforma, la más parecida hasta ahora al plan de Massachusetts. Obligaría a casi todas las personas a comprar seguros de salud a tasas de mercado y se castigaría con multas a quien no lo haga. El gobierno proveería subsidios a las personas de bajos ingresos.

Este plan acaba con la idea del presidente Barack Obama de que el gobierno venda seguros universales a bajo costo, y en cambio establece un ámbito administrado en el que las personas y las empresas pueden comprar pólizas, pero a tasas de mercado, que en Massachusetts continúan yéndose de control.

El plan del Comité de Finanzas, por unos 880.000 millones de dólares, es rechazado tanto por congresistas liberales, por no contemplar los intereses de la opinión pública, como por republicanos, que se oponen a su alto costo, y ha trabado el debate sobre la salud, poniendo en duda si finalmente el Congreso aprobará una reforma.

Si los legisladores hubieran estudiado más de cerca los problemas en Massachusetts, quizás no habrían emprendido este camino, dijeron activistas.

El mismo miércoles, aseguradores en ese estado anunciaron que incrementarían 10 por ciento el costo de las primas el año próximo.

"Las intenciones eran buenas, pero el éxito reside en un control de los costos", y eso sólo puede concretarse a través de un sistema de pagador único administrado por el gobierno, sostuvo Day. "Esa es la lección de Massachusetts", añadió.

Las reformas de Massachusetts son atractivas para el Congreso porque el estado prohibió abusos de los aseguradores y redujo a la mitad el número de personas sin pólizas. Esto llevó a que 97,4 por ciento de la población quedara asegurada, el porcentaje más alto de cualquier estado.

Pero "esta cobertura mezquina y demasiado cara dejó a uno de cada seis habitantes de Massachusetts sin poder pagar sus facturas médicas el año pasado", señaló Woolhandler.

El requisito de que todos los ciudadanos compren un seguro de salud es el centro de las propuestas debatidas en el Congreso, aunque ha sido algo muy impopular en Massachusetts y claramente infructuoso.

Unas 352.000 personas en 2008 prefirieron ser multadas antes que pagar 4.000 dólares o más por año por un seguro, según cifras divulgadas por el último censo.

Las reformas en Massachusetts fueron aprobadas hace dos años con el fin de atender el problema de las cientos de miles de personas que acudían a las salas de emergencia de los hospitales sin dinero para pagar la atención.

Había un sistema que contemplaba esta situación: un impuesto a los hospitales más ricos cuya recaudación era luego redistribuida entre sanatorios más pobres que brindan atención gratis, y funcionaba bastante bien. Pero los hospitales más grandes pidieron una reforma.

"Los pacientes no constituyen un grupo organizado y no tienen voz, mucho menos las personas sin seguro. No es la experiencia política ideal", dijo Day.

"Teníamos un fondo común para la atención gratis a los que no tenían seguro, y para muchas personas (ese sistema) era mejor que el que tenemos hoy", añadió.

Los pobres se ven obligados a comprar medicamentos que antes eran gratis, y pagar las consultas médicas.

No obstante, personas sin dinero acuden a las salas de emergencia pero, debido a las reformas, los sanatorios que los atienden ya no reciben la compensación. Las clínicas y hospitales están bajo presión, y se han visto obligados a reducir personal y recortar programas.

El Centro Médico de Boston, que trata a toda persona sin importar su posibilidad de pagar, reembolsa apenas 64 centavos por cada dólar que gasta. Ahora presentó una demanda contra el gobierno estadual.

La reforma de la salud "no debería y no puede ser financiada sobre la espalda de los pobres. Esperamos que nuestra demanda sirva como una admonición a los políticos federales que consideran una reforma nacional", dijo la jefa ejecutiva del hospital, Elaine Ullian.

El estado de Massachusetts sólo permite la operación de seis compañías de seguros de salud, y las firmas continúan cobrando las tasas más altas de todo Estados Unidos. La reforma les aseguró 432.000 clientes adicionales, en tanto el gobierno estadual paga todo o parte de los seguros de 165.000 personas de bajos recursos.

Cuando el empleador le ofrece un seguro a sus trabajadores, estos no tienen otra opción que comprarlo para no ser multados, sin importar cuáles sean sus ingresos.

En Massachusetts, un hombre de 30 años puede comprar un seguro por 220 o 600 dólares al mes. Además, deben pagar entre 25 y 40 dólares por consulta al médico, más los medicamentos y más de 20 por ciento de los costos del hospital.

Las reformas en ese estado no incluyeron controles a los precios, y las aseguradoras siguen aumentando las tasas. Los pacientes, incluso los subsidiados por el gobierno, compran los medicamentos en cualquier farmacia que vende a precios minoristas.

La mayoría de las aseguradoras registraron ganancias en 2008, pese a la recesión y pese a que ingresaron menos que en 2007.

En 2008, las ganancias netas de Harvard Pilgrim Health Care, el segundo mayor plan de salud del estado, fueron de 48 millones de dólares, tres millones más que en 2007.

Tufts Health Plan ganó 18,8 millones de dólares en 2008.

Mientras, el estado gastó más de 1.000 millones de dólares en el plan de reforma en 2007, más aún en 2008 y más en 2009. Esos aumentos, combinados con la recesión ya están hundiendo el sistema.

En la pasada primavera, el gobernador Deval Patrick anunció que a partir del 1 de julio el estado eliminaría una variedad de beneficios que ofrecía a los más pobres y pondría fin a los subsidios a 28.000 nuevos inmigrantes legales.

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