DESARME-IRÁN: Israel se pone duro

La actitud de Israel ante el potencial desarrollo atómico de Irán genera rumores y preguntas que se propagan en todas las direcciones.

Las especulaciones giran en torno a sí Irán tiene, o no, suficiente uranio enriquecido para producir armas nucleares, como advirtió un diplomático estadounidense.

Genera gran expectativa la reunión urgente que las grandes potencias —Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia— pidieron este viernes a la República Islámica tras considerar insuficiente el informe que presentó sobre su programa nuclear a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

También es una incógnita el propósito de la visita que hizo el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a Moscú el lunes y que pretendió mantener en secreto.

Además hay rumores de que la inteligencia israelí estuvo detrás de la desaparición del buque Artic Sea, por sospechar que llevaba sofisticados sistemas de defensa rusos destinados a Irán.
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Teherán sostiene que su programa nuclear no tiene fines militares, pero hay una creciente campaña internacional a favor de la tesis de que Irán está en proceso de desarrollar la bomba atómica.

La cuestión es en qué etapa el programa nuclear iraní pase a ser una amenaza para el resto del mundo.

La posición de Israel al respecto fue explicitada por el asesor en materia de seguridad nacional, Uzi Arad. Se habrá cruzado el límite "cuando Irán pueda completar el ciclo de producción de combustible nuclear, el punto en el que tenga todos los elementos para obtener material fisionable". Es decir, no necesariamente tiene por qué llegar a tener el arma atómica.

Israel sostiene que no es sólo un problema suyo. La negativa de Teherán a responder a preguntas relevantes sobre su programa nuclear requiere un análisis más profundo acerca de sus pretensiones.

Irán sigue enriqueciendo uranio contraviniendo las sanciones de las Naciones Unidas y no se puede descartar que no obedezca a fines militares, señaló un informe de la AIEA, divulgado en agosto.

La preocupación de Israel fue disipada de alguna forma por la declaración que hizo en Viena esta semana el enviado de Estados Unidos ante la AIEA, Glyn Davies: "Nos preocupa seriamente que Irán trate de mantener una mínima posibilidad de dotarse del arma atómica".

"Irán está muy cerca o ya tiene suficiente uranio poco enriquecido para cuando decida enriquecerlo hasta el grado requerido para fabricar una bomba atómica", señaló Davies, quien añadió que de esa forma la República Islámica queda más cerca de tener la peligrosa posibilidad de escabullirse, es decir fabricar el arma.

La rotunda declaración de Estados Unidos logró incidir en la evaluación que hicieron las seis potencias de la propuesta enviada por Irán a la AIEA, tendiente a romper el prolongado impasse.

"Esperamos que el contenido de la respuesta sea serio, sustantivo y constructivo", había señalado la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Susan Rice.

Al principio, funcionarios israelíes negaron de manera rotunda que Netanyahu hubiera viajado a Moscú el lunes, inventando que había estado visitando una instalación de seguridad en Israel.

Posteriormente se confirmó que el primer ministro había viajado por el día a la capital rusa a bordo de un avión privado alquilado a un empresario.

Círculos cercanos a Netanyahu explicaron que la misión del primer ministro se dio en el marco de un esfuerzo tendiente a convencer a Rusia de no vender a Irán el sistema de misiles antiaéreos S-300.

La negativa de Moscú a romper un acuerdo sellado hace tiempo fue lo que, al parecer, motivó la visita relámpago de Netanyahu a la capital rusa.

"Son aparatos de guerra, no de paz", señaló una fuente del gobierno al diario israelí Haaretz. Esa tecnología prácticamente impide lanzar un ataque contra las instalaciones nucleares de Irán.

Funcionarios israelíes nunca descartaron esa posibilidad. La respuesta habitual era "todas las opciones están sobre la mesa".

La conversación de Netanyahu con altos funcionarios rusos también versó sobre la renuencia de Moscú a respaldar un endurecimiento de las sanciones contra Irán, según Haaretz.

En junio, varias versiones de prensa señalaron que el presidente ruso, Dimitri Medvédev, le dijo al canciller israelí Avigdor Lieberman que debido a la crisis económica estaba considerando seriamente seguir adelante con el acuerdo sobre los misiles, dando marcha atrás a sus declaraciones al respecto.

Sigue siendo una incógnita si la movida diplomática de Israel para obligar a Rusia a mantener su compromiso sobre la venta de misiles a Irán tiene que ver con la misteriosa desaparición en julio del buque Artic Sea, de bandera maltesa, cuya tripulación estaba integrada por 15 marineros rusos.

Varias versiones de prensa aseguran que Israel tuvo participación en el hecho. El barco fue finalmente hallado a mediados de agosto por la armada rusa en la costa de África occidental.

Según los rumores, Israel habría dicho a Rusia que conocía la naturaleza de la carga del barco. Por su parte, el canciller ruso Sergei Lavrov negó que hubiera misiles S-300 a bordo.

A Israel le preocupa que Irán le dé largas al asunto para ganar tiempo y evitar más sanciones mientras sigue adelante con su política nuclear, una estrategia ambigua empleada con éxito por el propio Estado judío.

Se especula que Israel tiene un gran arsenal nuclear, pese a sus declaraciones de que "no será el primero" en introducir armas atómicas a la región.

Algunas pistas de cómo seguirá este asunto quizá aparezcan la semana que viene durante la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se realizará en Nueva York.

Lo único que se sabe es que Netanyahu y el presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad no se van a mirar.

El primer ministro israelí tenía previsto presenciar el discurso del mandatario estadounidense Barack Obama del próximo martes. Pero cuando supo que Ahmadineyad estaría presente, Netanyahu pospuso un día su llegada. No quiere estar sentado "cerca de una persona que niega el Holocausto judío y de alguien que llamó a borrar a Israel del mapa", señaló uno de sus portavoces.

En la sala de sesiones de la Asamblea General, los países se ubican por orden alfabético. Irán e Israel están separados sólo por dos países.

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