DESARME-AMÉRICA LATINA: Calles sin armas, países sin violencia

El comercio de armas ligeras y pequeñas es una de las mayores preocupaciones de América Latina en materia de desarme, por su vínculo con la violencia urbana en naciones como México, Guatemala o Brasil.

Ése es uno de los asuntos puestos de manifiesto en el primer día de labores de la 62 Conferencia Anual para las Organizaciones No Gubernamentales vinculadas al Departamento de Información Pública de la Organización de las Naciones Unidas (DIP/ONG), que reúne a 1.700 delegados de 75 países bajo el lema "Desarme ahora, trabajemos por la paz y el desarrollo".

"Esas armas, objeto de un lucrativo comercio ilegal, son utilizadas por delincuentes y organizaciones criminales para agredir a la sociedad y a los miembros de las fuerzas de seguridad", dijo este miércoles la canciller de México, Patricia Espinosa, en la inauguración de la conferencia, escenificada en un ex convento muy cerca del centro histórico de la capital de este país.

México vive una situación particularmente difícil con esa clase de armamento, por la actividad de los carteles del narcotráfico que azotan a esta nación norteamericana. Una cantidad no determinada de esas armas proviene del mercado legal de Estados Unidos o ingresa de contrabando desde América Central.

Datos de la Secretaría (ministerio) de Defensa Nacional indican que entre 2000 y 2006 un total de 257.993 armas fueron destruidas, 723 perdidas, 2.367 robadas, 238.838 registradas y 31.931 "transferidas".
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A partir de investidura en diciembre de 2006, el presidente conservador Felipe Calderón desplegó a miles de soldados y policías a las calles para combatir el narcotráfico. Pero desde entonces hasta agosto, la cantidad de muertes vinculadas a ese delito superó las 14.000, según recuentos extraoficiales.

Detrás de ellas están las armas ligeras y pequeñas que constituyen el grueso del poder de fuego de las mafias.

En el mundo circulan más de 500 millones de este tipo de artefactos, a razón de una por cada 12 personas, protagonistas de 46 de los 49 conflictos importantes surgidos desde 1990 y responsables de la muerte de cuatro millones de personas, la mayoría civiles, mujeres y niños, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Se estima que sólo cerca de la mitad del comercio global de armamento pequeño es legal, y además no es extraño que las armas exportadas legalmente terminen en el mercado negro.

El negocio de las armas ligeras en el mercado negro se estima entre 2.000 y 10.000 millones de dólares, según la Red de Acción Internacional contra las Armas Pequeñas (Iansa por sus siglas en inglés), fundada en 1998 y que conecta a 800 organizaciones no gubernamentales de 120 naciones.

Cerca de siete millones de armas cortas y largas son fabricadas anualmente, la mayoría en Estados Unidos y la Unión Europea.

Para abordar este problema se celebró entre el 9 y el 20 de julio de 2001 la Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos Sus Aspectos, en la sede del foro mundial de Nueva York.

"En México están los problemas de la violencia armada y la violencia contra las mujeres. Si hay más armas, hay más violencia", dijo a IPS Héctor Guerra, representante de la Iansa en este país.

Esta red propone legislar para prohibir o revocar el permiso de portar armas de fuego a las personas que incurran en violencia de género mediante ese tipo de armamento.

A causa de la violencia, la esperanza de vida en este país de más de 107 millones de habitantes ha retrocedido en algo más de medio año, según un estudio realizado por investigadores de Estados Unidos, Canadá y Suiza y publicado a fines de julio en la revista británica Criminology & Criminal Justice.

A México le interesa un acuerdo internacional sobre el comercio de las armas ligeras y la lucha contra su tráfico ilícito.

La proliferación nuclear es otra preocupación planteada en esta conferencia que se celebrará hasta este viernes en su segunda edición consecutiva fuera de la sede de la ONU en Nueva York.

En su intervención inaugural, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó de que en el planeta hay 20.000 ojivas nucleares listas para su uso y pidió a la comunidad internacional trabajar en pos de su reducción.

"No puede haber desarrollo sin paz, ni paz sin desarrollo, y el desarme es un medio fundamental para estas condiciones", dijo Ban.

En diciembre expirará el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, suscrito en 1991 por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, en el que ambas potencias se comprometían a disminuir sus respectivos arsenales nucleares.

El 24 de este mes una sesión especial del Consejo de Seguridad de la ONU discutirá la reducción del armamento nuclear en el mundo.

Además, en mayo de 2010 se llevará a cabo en Nueva York la conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear, en vigor desde 1970.

"Yo presionaría particularmente por una convención sobre armas nucleares, porque si no estamos enfocados en algo, si seguimos hablando de la eventual eliminación de estas armas, no alcanzaremos la eliminación", expresó este miércoles en rueda de prensa la activista estadounidense Jody Williams, ganadora del premio Nobel de la Paz 1997 por su campaña en contra de las minas antipersonal.

La región latinoamericana y caribeña está libre de estos armamentos en virtud del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe, más conocido como Tratado de Tlatelolco, rubricado en 1967 en la capital mexicana y del cual este país fue ferviente impulsor.

La estrategia de la ONU para un desarme efectivo implica que éste debe mejorar la seguridad de las naciones, ser verificable, basarse en obligaciones legales, ser visible para el público y anticiparse a los peligros potenciales de nuevas armas.

"Si nosotros, las ONG, no paramos esta coyuntura crítica y empujamos, y si este momento lo perdemos, qué temor por el futuro en relación con la abolición de las armas nucleares. Creo que lo que veremos será una proliferación al alza, una nueva carrera de armamentos terrorífica, fuera de control", opinó Williams.

Para Guerra, la conferencia de esta semana debe concluir con una fuerte declaración contra cualquier tipo de armamento, en especial de las armas ligeras y pequeñas.

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