SIDA-CHILE: Ministra de Salud renuncia por escándalo

Presionada por parlamentarios derechistas que pretendían destituirla mediante una acusación constitucional, la ministra de Salud de Chile, María Soledad Barría, renunció este martes por el escándalo de personas con VIH/sida que no fueron notificadas a tiempo en el norte de este país.

"Creo que el gobierno hizo sus cálculos y decidió evitar una acusación constitucional", como la que destituyó en abril a la ex ministra de Educación, Yasna Provoste, comentó a IPS el subdirector del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad Católica, Andreas Feldmann.

Fue la propia presidenta Michelle Bachelet, en una visita oficial a Costa Rica, quien confirmó la dimisión de la titular de Salud. Barría presentó el lunes su carta de renuncia, que fue aceptada este martes, comunicó la mandataria.

Poco después, la ex ministra, de 54 años y una de las colaboradoras más estrechas de la presidenta, declaró en conferencia de prensa que se sentía "orgullosa de haber formado parte" del gobierno de Bachelet, con quien comparte la profesión de médica y la militancia socialista.

El 14 de este mes, un canal de televisión denunció que 25 personas, cuyos exámenes de VIH resultaron positivos en 2004, no fueron notificadas de inmediato por el Hospital de Iquique, en la región de Tarapacá, 1.800 kilómetros al norte de Santiago, lo que provocó la muerte de al menos dos de ellas.
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Dearnny Aguilar, de 34 años, falleció el 10 de julio a causa de una neumonía. La mujer supo pocos días antes de morir que tenía VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), pese a que asistió al hospital por lo menos dos veces por año desde 2004, afectada por infecciones oportunistas propias de la enfermedad.

Como en todos esos años el personal médico no se percató de que Aguilar ya había sido diagnosticada como seropositiva, nunca recibió el tratamiento antirretroviral que le hubiera salvado la vida. El 9 de este mes murió por la misma causa su marido, Juan Sarabia, de 35 años.

Luego de destapado el escándalo, el gobierno separó de su cargo temporalmente a tres funcionarios del hospital, destituyó a la directora del servicio de salud de Iquique y anunció numerosas medidas para mejorar tanto la gestión del establecimiento como el sistema de notificación de personas con sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Pero el lunes parlamentarios de la opositora y derechista Alianza por Chile declararon que existían fundamentos jurídicos para presentar una acusación constitucional contra Barría por incumplimiento de la Ley de Sida, que data de 2001.

Esto hizo recordar el caso de la ex ministra Provoste, destituida en abril, luego de que el parlamento aprobara una acusación constitucional en su contra, también presentada por legisladores derechistas.

En esa oportunidad, las razones esgrimidas fueron las irregularidades detectadas por la Contraloría General de la República en el registro contable de las subvenciones escolares.

A diferencia de Barría, Provoste se negó a renunciar y recibió hasta el final el respaldo de Bachelet, para quien no existían razones justificadas para apartarla del cargo. Su destitución implicó además una inhabilitación por cinco años para ejercer cargos públicos.

Por este motivo, la ex funcionaria presentó el 16 de este mes un recurso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con sede en Washington, alegando que no tuvo acceso al debido proceso.

Pese a la dimisión de Barría, la oposición no descarta aún la presentación del libelo acusatorio, como permite la ley.

Algunos congresistas de la fuerza gobernante habían pedido insistentemente la renuncia de Barría, quien ocupaba la cartera de Salud desde el 11 de marzo de 2006, cuando Bachelet asumió la Presidencia.

Éstos inclusive se mostraron proclives a apoyar una acusación constitucional contra la dimitida ministra, por lo que evaluaron positivamente su decisión, que calificaron como un "gesto" que la "ennoblece".

"Los problemas (en el hospital) del norte eran tan graves que ameritaban que se ejercieran responsabilidades políticas", dijo a la radio local Bío-Bío el diputado socialista Fulvio Rossi.

"Como dijo ayer un miembro de la comisión política del Partido Socialista, cuando producto de una mala política pública en un ministerio hay un muerto, hay una pérdida de vida humana, el ministro debe salir", arguyó.

"Yo creo que la gente va a valorar lo que ha hecho la ministra de Salud", agregó el legislador.

Este martes, Barría reconoció "problemas de gestión" en el hospital de Iquique, pero dijo estar convencida de que el programa de VIH/sida "funciona" en el país y las irregularidades detectadas en Iquique corresponden a un problema "puntual".

"Algunos quisieron sacar dividendos políticos" a partir del escándalo de las notificaciones y propinarle una "derrota al gobierno", añadió.

"Estoy renunciando, para que, efectivamente, dejemos de lado estas acusaciones políticas que intentan enlodar un sistema (de salud) que es bueno", dijo Barría, agregando que "no he querido ser obstáculo para que siga su camino este gobierno, que tiene un gran programa en salud", enfocado en avanzar en "los derechos de las personas".

Para el politólogo Feldmann, la presentación de un libelo acusatorio contra la ministra renunciante es un acto "desmedido" y sentaría un "precedente peligroso", ya que la constante utilización de ese instrumento con fines políticos puede hacer "ingobernable" al país.

"¿Hasta dónde llega la responsabilidad de un ministro? Ese es el punto", señaló Feldmann.

"El gobierno tiene muchos problemas. Evidentemente la administración pública tiene ripios y problemas de procedimientos y de manejo. Eso es innegable, de eso no hay duda. Pero de ahí a llegar a acusaciones constitucionales contra los ministros, me parece que es improcedente", recalcó.

La renuncia de Barría "no contribuye ni a mejorar la situación de los enfermos de VIH/sida ni a mejorar el calamitoso estado de la salud de este país", sostuvo.

La salida de Barría se produce poco después de que la presidenta anunciara un nuevo ajuste de su gabinete a fines de noviembre, para dejar en libertad de acción a los colaboradores que deseen postularse al parlamento en diciembre de 2009.

Para Feldmann, un ajuste de gabinete no significará necesariamente un mejoramiento de la gestión. "Ha habido varios cambios y al final es más de lo mismo", dijo.

"Hay una situación de crisis en la coalición de gobierno, que se notó en las elecciones (municipales del domingo), y una oposición bastante agresiva y poco republicana y constructiva", acotó.

La última encuesta del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea, difundida este martes, indicó que la aprobación ciudadana a la gestión de Bachelet subió de 44 por ciento en julio a 48 por ciento en octubre y que la desaprobación bajó de 45 a 41 por ciento en el mismo período.

Pero este "aumento es bastante marginal, está dentro del margen de error, no creo que sea significativo ni lo considero una tendencia" al alza, opinó Feldmann.

Barría será reemplazada temporalmente por la subsecretaria de Salud, Jeannette Vega. Medios de prensa especulan que la cartera será encabezada por el intendente de la Región Metropolitana de Santiago, el médico Álvaro Erazo, quien se había desempeñado como director del Fondo Nacional de Salud.

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