AMBIENTE-MÉXICO: El agua no da tregua en el sur

Los sureños estados de Veracruz y Tabasco, en el golfo de México, y de Chiapas, con costa en el océano Pacífico, sufren otra vez torrenciales lluvias e inundaciones. Hay unas 400.000 personas afectadas y los pronósticos del clima indican que no ha llegado lo peor.

Como en anteriores ocasiones, pobladores perjudicados culparon a las autoridades, por no haber realizado obras de infraestructura adecuadas para enfrentar la dureza del clima.

La estatal Comisión Nacional del Agua indicó que se esperan lluvias aún más fuertes en octubre, así que los problemas podrían multiplicarse.

La situación más grave se registra en Veracruz y Tabasco, pero el segundo es el que más desespera, pues apenas en noviembre de 2007 sufrió las peores inundaciones de su historia, con un millón de damnificados. Se mantiene el riesgo de que la ciudad de Villahermosa, capital estadual, resulte inundada al igual que el año pasado.

Las personas alojadas en los albergues levantados en los dos estados suman unas 30.000 y hay unas 12.000 hectáreas de cultivos anegados en ambos distritos.
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Más al sur, en Chiapas, fronterizo con Guatemala, también hubo estragos en una menor superficie.

Los más afectados son campesinos y habitantes pobres de pequeñas localidades.

Las autoridades estaduales y del gobierno federal desplegaron un operativo con entrega de alimentos, despliegue de soldados, médicos e instalación de albergues. La atención fue oportuna a la población, indican observadores.

"En ayuda del gobierno no hay nada que reprochar, pero no se vale que no hayan terminado las obras que prometieron hace un año precisamente para evitar que los ríos se desborden", dijo a IPS Juan Carlos Hernández, un médico veterinario que trabaja en una finca privada en Tabasco.

"Hay lentitud en los trabajos y eso es criminal cuando ya sabían que la temporada de lluvias se nos venía encima", señaló Hernández por teléfono celular desde una zona rural cercana a Villahermosa.

Las intensas lluvias caídas en 2007, entre octubre y noviembre sobre todo en Tabasco, desbordaron ríos, inundaron casi todo el territorio de ese estado y desnudaron la imprevisión. Esta vez los estragos son menores, pues se trabajó en la construcción y reparación de diques, limpieza de los cauces y otras obras de ingeniería.

Sin embargo, hay retraso en varias de las metas trazadas para evitar que Tabasco vuelva a sufrir inundaciones. Por ejemplo, todavía quedan 3.000 familias asentadas en zonas peligrosas y no se han erigido unos 100 kilómetros de bordos a orillas de los ríos.

En Veracruz, Tabasco y Chiapas se encuentran los ríos más caudalosos de México y en varios de ellos se han construido presas hidroeléctricas. En la zona, la presión agrícola y ganadera ha ido en aumento con la consiguiente deforestación y destrucción de barreras naturales.

Tales acciones reducen la capacidad de absorción hídrica de los suelos y los hace más vulnerables a inundaciones y deslaves, advierten observadores.

"Sólo nos queda pedir a Dios que deje de llover y que no se repita una tragedia de la dimensión de 2007", manifestó el veterinario Hernández, que describió a la zona donde trabaja como un campo transformado ahora en un gran lodazal.

Según el estatal Centro Nacional de Prevención de Desastres, el costo de las inundaciones en Tabasco de 2007 ascendió a más de 3.000 millones de dólares, monto que solo fue superado por el terremoto que afectó la capital mexicana en 1985 y por los efectos acumulados de los huracanes Stan y Wilma de 2005, que dañaron siete estados del sudeste mexicano.

El desastre de Tabasco un año atrás fue "resultante de la exposición incrementada" al fenómeno del cambio climático y a la presencia de cuencas "intervenidas y no intervenidas" en ese estado y zonas aledañas, indicó un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) a propósito de las inundaciones.

Para evitar nuevos problemas, el documento de esa agencia de las Naciones Unidas recomendó "repensar el territorio del estado, la reubicación de asentamientos y actividades", realizar una "reorientación económica hacia una revaloración del medio ambiente" y sobre todo actuar de forma inmediata antes de que se presente el próximo ciclo de lluvias.

Pero la estación lluviosa ya regresó a Tabasco.

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