HISTORIETA-NORUEGA: La tragedia africana

¿Cómo llamar la atención de los acomodados noruegos a la perturbadora realidad de la muerte de infantes y madres en los países pobres? Una posible respuesta: a través de los libros de historietas que tanto disfrutan.

Con ese fin, la Agencia Noruega para la Cooperación y el Desarrollo (Norad) envió a la dibujante de comics Lene Ask 10 días a la Tanzania rural. Fue su primer viaje fuera de Europa.

Los libros de historietas son muy populares en Noruega, país donde es común ver adultos aferrándose a la última edición de "El pato Donald y compañía" en los supermercados.

Ask ya tuvo gran éxito con su debut en el género de novela gráfica con su obra "Hitler, Jesús y el abuelo", publicada en 2006. Se trataba de una exploración personal sobre la identidad y las creencias. El volumen le valió un premio nacional a la mejor opera prima en historieta.

Norad decidió enviar a la artista a alguna parte donde pudiera realizar sus propias observaciones a fin de retratar situaciones reales.
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"La realidad de las mujeres y niñas de Tanzania y de muchos otros países pobres es tan brutalmente diferente de la noruega que era preciso que Ask hablara con ellas y con los trabajadores de la salud directamente, para luego escribir y dibujar sobre sus propias experiencias", explicó a IPS Paul Fife, director de la división de Norad para la salud mundial y el sida.

"El cuarto y el quinto Objetivo de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio, sobre salud materna y mortandad infantil, son los más rezagados", indicó Fife.

Los objetivos son ocho y fueron definidos en 2000 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Incluyen reducir a la mitad la proporción de personas que padecen pobreza y hambre respecto de 1990, garantizar la educación primaria universal, promover la igualdad de género y reducir la mortalidad infantil y la materna.

"Queremos llegar a grupos demográficos noruegos diversos con información sobre la gran proporción de muertes maternas e infantiles, particularmente en África", señaló Fife.

"El hecho de que ella no conociera mucho fuera de Noruega significaba que sus reacciones serían similares a las de muchos de sus lectores, que podría interpretar su experiencia de un modo con el que el público noruego podría identificarse", agregó.

Ask se encuentra en proceso de escribir y dibujar siete historias independientes para Norad. Seis de ellas tratarán directamente sobre sus experiencias en Tanzania. La restante ilustrará sus preconceptos sobre África antes del viaje, con la intención de que sus lectores revisen los suyos.

"También soy fotógrafa. A menudo, con la fotografía es difícil evitar la impresión de que uno está mostrando cierta clase de realidad objetiva. Lo que realmente disfruté con este proyecto es el hecho de que los libros de historietas siempre son muy subjetivos, porque se está viendo dibujos y escritos personales", dijo Ask a IPS.

"Es liberador poder escapar de la ilusión de contar la 'verdad' acerca de África y el mundo en desarrollo, porque a la gente se le ofreció el cliché de niños muriendo de hambre con moscas en los ojos, y el de noruegos dictándoles problemas y soluciones muchas veces", ironizó.

"Los lectores sabrán que no necesariamente les estaré ofreciendo la verdad, sino mi percepción sobre ella", dijo Ask, quien permaneció en Tanzania del 23 de mayo al 2 de junio.

Una de las historias relata el encuentro de Ask con una madre de la etnia maasai en la aldea rural de Mti Moja, a una hora en automóvil de la septentrional ciudad de Arusha.

La mujer acuna a un bebé con hidrocefalia, enfermedad congénita por la cual el cerebro se expande de tal modo que puede dañarse por la presión contra el cráneo.

IPS tuvo acceso a una visión preliminar de la historia sin terminar. Ask, sentada frente a la madre, le pregunta por qué no llevó al niño al médico. La madre explica que lo hizo una vez, pues un familiar vendió una vaca para pagar el boleto del autobús para el viaje.

Pero el médico no estaba allí. Luego de dos días, se vieron obligados a volver a su casa. No pudieron pagar otro viaje.

Ask y sus acompañantes llevan al niño al médico en su vehículo. El médico dice que le llevaron al niño en el último minuto, cuando estaba al borde de la muerte. La larga espera lo dejó ciego y posiblemente sordo.

En los cuadros finales, Ask y sus acompañantes cavilan sobre las motivaciones y consecuencias de sus acciones.

"Esta historia es sobre cuán fácil fue para nosotros conducir a la madre y a su hijo al médico, y la satisfacción que sentimos al salvar la vida del niño, pero también sobre las dudas que nos asaltaron luego. ¿Qué clase de vida tendrá el niño? ¿Hicimos esto sólo para sentirnos bien con nosotros mismos, o porque era lo correcto?", planteó Ask.

Otra historia ilustra las dificultades que afronta una mujer que, tanto desde el punto de vista financiero como de su posición ante la sociedad, cuando gracias a un curso de capacitación dejó de dedicarse al rito de la mutilación genital de niñas para trabajar como partera.

Otro relata las experiencias de una peluquera de Dar es Salaam que debió dar a luz en una clínica rural, y su posterior batalla para sobrevivir como madre sola y pobre.

Ask espera que sus historietas lleven a los hogares de los noruegos la realidad de los países en desarrollo de un modo más sencillo que el de los habituales informes y folletos.

"A menudo uno oye estadísticas del tipo 'una de cada 16 madres fallecen durante el parto' y piensa 'oh, es mucho', pero uno no puede realmente relacionarse con eso porque es apenas una cifra", indicó la artista.

"Espero que mis pequeñas historias causen una impresión mayor, contribuyendo con que la gente se preocupe más y se interese por la asistencia", dijo.

"No se trata sólo de dar más dinero o de ir a África y salvar al mundo por nuestra cuenta. Se trata de mantener estos asuntos en mente, cuando, por ejemplo, uno vota o toma otras decisiones importantes. Quiero que los noruegos se preocupen por algo más que por el precio de la gasolina", agregó.

Cada historia se extiende a lo largo de siete páginas grandes, de un metro de alto por 70 centímetros de ancho cada una. Se exhibirán, inicialmente, en septiembre, en Oslo, y posiblemente luego en Stavanger, el pueblo natal de Ask, en el sur del país.

Norad podría publicarlas luego como revistas o como novela gráfica. Ask tal vez acometa después una obra más extensa y personal sobre el viaje.

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