CAMBIO CLIMÁTICO: Apagar luces y encender conciencias

Los organizadores de campaña La Hora del Planeta calculan que unos 30 millones de personas apagarán este sábado sus aparatos eléctricos durante una hora, una señal de que pequeños cambios de hábito pueden paliar, y mucho, el recalentamiento del planeta.

"Con La Hora del Planeta aspiramos a crear conciencia comunitaria, a que la mayor cantidad posible de gente comprenda que acciones simples pueden reducir sus emisiones de gases invernadero", dijo Fiona Poletti, de la filial australiana del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), creadora de la campaña.

Este año, La Hora del Planeta —como ocurrió el año pasado, en su primera edición—, gira en torno a la simple acción de apagar totalmente las luces y otros artefactos eléctricos durante una hora, entre las 20 y las 21 del día 29.

WWF Australia señala que la continua dependencia de la electricidad producida por plantas alimentadas con combustibles fósiles son una fuente importante de emisiones de gases invernadero, responsables del actual ciclo de cambio climático.

El recalentamiento planetario deriva en un aumento del nivel del mar e incrementa la frecuencia y gravedad de eventos climáticos extremos como sequías y tormentas.
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"Lo que vuelve a La Hora del Planeta un acontecimiento único es que reúne a gobiernos, empresas y ciudadanos comunes. Al trabajar juntos, los hogares a lo largo de los paisajes más magníficos del mundo pueden hacer un impacto en la lucha contra el cambio climático", dijo el director ejecutivo de La Hora del Planeta, Andy Ridley.

Con unas 370 ciudades, pueblos y concejos en todo el mundo dispuestos a participar en el gran apagón, Poletti dijo a IPS que los organizadores de algún modo se han visto sorprendidos por la popularidad que ha ganado la campaña.

"Pienso que la rapidez ha tomado a todos por sorpresa y que realmente todos en el mundo están observando una responsabilidad mundial y un llamado a la acción", expresó Poletti.

La Hora del Planeta 2007 —una iniciativa conjunta de WWF Australia, Fairfax Media y la firma publicitaria Leo Burnett Worldwide— se llevó a cabo en Sydney, y en ella participaron más de 2,2 millones de habitantes de esa ciudad australiana y 2.100 empresas.

Pero en 2008, el puente sobre la bahía de Sydney y la Ópera no serán los únicos paisajes prestigiosos que apaguen sus luces.

La Torre Sears, en la estadounidense ciudad de Chicago, el puente Golden Gate, en San Francisco, y la Torre CN, en la canadiense Toronto, quedarán envueltos por la oscuridad a partir de las 20 horas del sábado.

Ciudades tan diversas como Suva, Manila, Copenhague, Tel Aviv y Dublín participarán también, con lo cual el acontecimiento hace un año localizado en Sydney se convierte en un movimiento planetario.

Poletti negó que la campaña sea meramente simbólica e ineficaz.

"La noche real es esencialmente una acción simbólica y busca mostrar a la comunidad y al sector empresarial el vínculo entre el uso de energía y el cambio climático", dijo a IPS. "Al apagar todos sus luces en un momento particular, podremos medir eso."

La Hora del Planeta 2007 motivó una caída de 10,2 por ciento en el consumo energético —más del doble de lo esperado por los organizadores— en Sydney, librando a la atmósfera de unas 24,86 toneladas de dióxido de carbono.

Según WWF Australia, la reducción de gases invernadero lograda en la primera Hora del Planeta se mantuviera durante un año equivaldría a sacar de las calles 48.616 automóviles por el mismo lapso.

Pero Poletti insistió en que la campaña de La Hora del Planeta es "mucho más amplia" que apenas reducir el consumo de energía durante una hora.

"Al educar a las personas sobre las clases de acciones simples que pueden realizar, alentamos un cambio de comportamiento con impacto en el largo plazo", señaló.

Los participantes son alentados a ver La Hora del Planeta como un primer paso. Los organizadores quieren que la gente asuma los principios de la campaña como parte de la vida cotidiana.

Acciones como apagar las luces cuando una habitación queda vacía o recurrir a fuentes más limpias de electricidad, como las corrientes marinas, el viento, la biomasa y el sol, ayudará a cumplir el objetivo de reducir cinco por ciento las emisiones anuales de dióxido de carbono.

Al contar con la participación de concejos locales, escuelas, empresas, hogares e individuos, WWF Australia deposita la responsabilidad en la comunidad como un todo para abordar el cambio climático.

Que se prevea la participación de más de 30 millones de personas en apenas el segundo año de la campaña es ilustrativo de lo amplio del llamado a la acción sobre el cambio climático.

"Pienso que el hecho de que haya tantos involucrados en La Hora del Planeta es la medida de la comunidad y del movimiento de la sociedad civil en esta área", dijo Poletti.

Alrededor de cuatro millones de personas se inscribieron a través del popular sitio web http://facebook.com, señaló. "Esto demuestra que la gente realmente quiere participar y hacer algo, y que los gobiernos del mundo se toman esto muy en serio", agregó.

Gerenta de proyecto de La Hora del Planeta en Melbourne, Poletti alegó que los ciudadanos estaban motivados a reducir su impacto sobre el ambiente en lo relativo al uso de energía previo a la implementación del acontecimiento, pero no estaban seguros de qué hacer exactamente.

"La razón por la que se creó La Hora del Planeta fue, en primer lugar, que los individuos no sabían qué hacer, así que esta campaña permitió a la gente comenzar a reducir sus propias emisiones. Y, colectivamente, se reducen mucho", dijo.

Pese a los pasos agigantados que ha dado La Hora del Planeta desde su nacimiento en 2007, Poletti manifestó que no hay un plan definido para el año próximo. "Pero la abrumadora respuesta de este año probablemente garantice que algo habrá en 2009", añadió. ***** +Protocolo de Kyoto: Cobertura especial de IPS Noticias (https://www.ipsnoticias.net/_focus/cclimatico/index.asp) +La Hora del Planeta (http://www.earthhour.org/espanol)

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