PLÁSTICA-CHILE: Triple apuesta a la diversidad

Tres epicentros artísticos, más creadores y un trío de curadoras son el sello innovador de la VI Bienal del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile, que se desarrollará en la capital del país hasta el 2 de marzo.

Santiago, Concepción y Valparaíso se reúnen por primera vez en tres muestras simultáneas y paralelas, a cargo de las curadoras Natalia Arcos, Simonetta Rossi y Paulina Varas, respectivamente.

Estas ciudades, las más pobladas del país, abordan desde su mirada local los conflictos y las preocupaciones asociadas a la experiencia urbana actual.

Los proyectos se exhiben en el Museo de Bellas Artes (MNBA), en pleno centro de Santiago, y se componen de instalaciones, ambientaciones, objetos, videos y fotografías.

La exposición capitalina "Santiago Morning" intenta representar el agobio urbano a través de circuitos y murales que grafican las manifestaciones masivas, como las protestas contra el Transantiago, el criticado sistema de transportes que el 10 de este mes cumplirá un año de existencia.

Una de las obras más visitadas de la muestra es la instalación de Francisco Papas Fritas, llamado en realidad Tapia Salinas. Si bien el artista propone varias acciones de arte durante la temporada, "I see dead people" ha sido una de las más polémicas.

En ella, los asistentes pueden azotar el tatuaje en la espalda del joven creador, con el logotipo del gobierno, a cambio de una moneda de 100 pesos, equivalente a 20 centavos de dólar.

"¿Cuánto tiempo y dinero gastas en ir y observar en un museo una supuesta obra de arte en vez de ir al lugar correcto y gritar con voz propia lo que sientes por estar siendo basureado y engañado por el actual gobierno?" Esta es una de las frases que puede escuchar el público en el marco de dicha acción.

La disconformidad del joven creador con las políticas del gobierno centroizquierdista de la Concertación de Partidos por la Democracia, que gobierna el país desde 1990, no las comparte Inés Lázaro, una de las visitantes de la representación.

"No estoy muy de acuerdo con lo que expresa, pero es lo más atrevido, interesante y al límite que he visto", señaló la pintora de 58 años.

A juicio de Constanza Vidal, encargada de prensa del MNBA, "La isla de las Papas Fritas", nombre que recibe la polémica plataforma, le ha restado protagonismo a las demás producciones.

"Hay buenos artistas y buenas obras que de pronto se opacan, porque el tema se centra sólo en una instalación. Es una pena", dijo a IPS.

La exposición de Concepción, ciudad ubicada 510 kilómetros al sur de Santiago, cuestiona la transformación del medio natural para beneficio del hombre.

Una de las obras que integra esta exposición es "Patrimonio del hambre", de la artista Carolina Maturana, en la que se puede ver un centenar de pescada seca tendida en redes.

"Es parte de la provocación de la obra: despertar al espectador y alertarlo sobre esta problemática social, política y económica", señaló a IPS Simonetta Rossi, su curadora, aludiendo al conflicto existente entre la producción pesquera industrial y artesanal de la zona.

La complejidad de vivir en esa ciudad también se plasma en la instalación "Forestal", del Movimiento Artista del Sur (MAS), conformado por los artistas Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen.

Allí el visitante puede internarse en un bosque ficticio, realizado con 27.500 hojas de papel blanco arrugadas y 120.000 corchetes de acero. La ambientación, explicó Rossi, representa un bosque intervenido por la industria, donde el producto final representa la materia prima, el tronco.

Alejándose de las propuestas de Santiago y Concepción, la muestra de Valparaíso invita a reflexionar sobre las condiciones de producción, circulación y legitimación de las artes en relación con la historia local.

El proyecto titulado "Aproximaciones a una poética política" rescata un momento olvidado en la tradición artística nacional.

Se trata de la recreación física y simbólica del Museo Baburizza, donde se inauguró la Bienal Internacional de Valparaíso en 1973, pero que a los pocos días fue clausurado tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de ese año, que derrocó al gobierno del presidente socialista Salvador Allende (1970-1973) e inauguró la dictadura de 17 años del hoy fallecido Augusto Pinochet.

La riqueza cultural a la que apuesta esta sexta versión de la Bienal de Arte, a poco más de dos semanas desde su inauguración, ha dado resultados positivos.

"La gente que ha visitado las muestras ha quedado bastante contenta y conforme de que se inviten a nuevos artistas, ya que no sólo en Santiago se hacen cosas", señaló Vidal.

"Si juntáramos a artistas de diferentes ciudades habría una visión mucho más amplia e interesante, que provocaría una mayor contraposición de ideas", comentó a IPS Andrés Cataldo, un arquitecto de 24 años que visitó la exposición.

Para Rossi, la apertura cultural significa un gran logro. "Estamos a la misma altura que las producciones santiaguinas. En todas las obras hay una realización artística contemporánea intensa", afirmó.

En esta Bienal 2008 también participan los artistas Incas of Emergency y Víctor Castillo, de Santiago, Natascha de Cortillas y Oscar Concha, de Concepción, y Peter Kroeger, Javiera Ovalle, Ana María Briede, Ricardo Bagnara y Manuel Sanfuentes, de Valparaíso.

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