MUJERES-TURQUÍA: Un velo sobre la identidad nacional

El gobierno de Turquía mantiene vivo el debate hacia una reforma constitucional que, de concretarse, levantaría la prohibición a las mujeres de cubrir la cabeza con la tradicional mantilla musulmana cuando asisten a las universidades.

La oposición percibe en la iniciativa un intento de debilitar el actual régimen secular y de imponer principios islámicos, incluso más allá de la educación superior. Temen que este país aspirante a miembro de la Unión Europea (UE) se deslice, en realidad, hacia restricciones religiosas.

Pero el oficialismo considera que el levantamiento de la prohibición representaría, en cambio, un paso hacia una libertad de expresión similar a la que disfrutan las estudiantes de universidades occidentales.

El gobernante Partido de Justicia y Desarrollo (AKP), fundado por miembros de un partido islamista proscripto y que hoy se definen como conservadores, se unieron con el Partido de Movimientos Nacionalistas para concretar la enmienda que deroga la prohibición.

Los dos partidos suman 410 votos en el parlamento, y se requieren 367 para aprobar la reforma. El proyecto ya se encuentra a estudio de una comisión legislativo y el trámite elegido es de carácter acelerado. Podría adoptarse en un plazo de 10 días.
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El Partido Popular Republicano (CHP), el principal de la oposición y fundado en los años 20 por el padre de la Turquía secular, Mustafá Kemal Ataturk, anunció que, de aprobarse la reforma, procuraría anularla mediante una demanda ante la Corte Constitucional.

Unas 100.000 personas marcharon en Ankara el sábado contra los cambios propuestos.

La reforma se concretará solamente en relación al denominado "basortusu", pequeño pañuelo usado por millones de mujeres en todo este país de 70 millones de habitantes.

Los turbantes, por ejemplo, seguirán prohibidos, pues se los considera símbolo del fundamentalismo islámico. La mayoría de las esposas de los miembros del AKP usan turbante.

El primer ministro y líder del AKP Recep Tayyip Erdogan, otrora islamista, había prometido a la devota base musulmana del partido que levantaría la prohibición.

La enmienda, según Erdogan, solo pretende acabar con la discriminación contra las universitarias devotas y a restablecer su derecho a recibir educación terciaria.

"Ningún derecho humano básico plantea una amenaza a la democracia o a los valores fundamentales de la república. El gobierno del AKP garantiza nuestro orden secular", declaró Erdogan.

Mientras, el líder del opositor CHP, Deniz Baykal, consideró que "éste no es un asunto religioso, sino altamente político".

Baykal acusó al AKP de intentar hacer pasar el turbante por "basortusu", y dijo que el turbante "no es turco, sino importado" de la secta musulmana wahabi, extremadamente religiosa y originaria de la Península Arábiga.

El dirigente Husnu Tuna, del AKP, afirmó que "el objetivo" de la reforma "es levantar la prohibición en todos los ámbitos", lo que condujo a críticas de la oposición sobre la existencia de una agenda islámica oculta en el oficialismo, que alega lo contrario.

"El problema real es el peligro de que esta libertad (de usar el pañuelo) se propague a todas las áreas públicas y también contamine las escuelas primarias y secundarias, los hospitales y los juzgados con el paso del tiempo", dijo el analista liberal Mehmet Alí Birand, del periódico Posta.

"El peligro real es generar hombres y mujeres de turbante, que sean jueces, fiscales o médicos, y que afronten instancias en que médicas se nieguen a examinar a pacientes hombres o que mujeres se nieguen a que las examine un médico", sostuvo.

El mundo académico, directamente afectado, está dividido.

"Advertimos a quienes apoyan la reforma y a quienes permanecen en silencio que la enmienda socavará los avances de la república y que el orden secular llegará a un fin", dijo el profesor Mustafá Akaydin, presidente del Consejo Interuniversitario y presidente de la Universidad de Akdeniz.

"Esto transformará de modo inevitable a la República Turca en un estado religioso", advirtió.

El rectorado de la Universidad de Estambul, la mayor del país, con 50.000 estudiantes, sostuvo que "los intereses y opciones políticas, disfrazadas de libertad de credo, no pueden permitirse para amenazar la libertad científica en las universidades".

"Turquía no será una escena para juegos de sharia (ley islámica) y abuso de religión. No podemos hacer la vista gorda ante quienes por su voluntad o su ignorancia debilitan nuestro orden social", señaló el rectorado en una declaración pública.

El profesor Ural Bulut, rector de la prestigiosa Universidad Técnica de Medio Oriente en Ankara, dijo, entrevistado por CNN Turquía: "Si la reforma se adopta, los islamistas radicales presionarán para que la prohibición se levante en los niveles inferiores de la enseñanza y en otras áreas. Quienes no usan el pañuelo quedarán bajo presión."

Pero, en el mismo programa, su colega Ihsan Dagi acotó que "las universidades no deberían preocuparse por las prohibiciones sino por las libertades y la educación".

Dagi presentó una petición para levantar la prohibición, y dijo que en 24 horas sería apoyado por más de 600 profesores universitarios de todo el país.

Dos poderosas organizaciones del sector privado, la Asociación de la Empresa y la Industria y la Organización Empresarial Femenina, se oponen a derogar la prohibición por entender que el gobierno se concentra en el velo y no en las reformas en materia de derechos humanos que reclama la UE.

La oposición también teme que un retroceso de los valores seculares aumente el sentimiento antiturco en la UE.

"Habrá confusión y más polarización, con la posibilidad de que el conflicto escale", dijo a IPS el profesor Ilter Turan, ex rector de la Universidad Bilgi de Estambul.

Las fuerzas armadas, que derrocaron a cuatro gobiernos civiles, uno de ellos islamista, desde 1960, y que se consideran a sí mismas guardianes del orden secular, no formularon comentarios.

Sólo advirtieron que su posición en la materia es bien conocida, en evidente referencia a una declaración de abril pasado en la que se reivindicaron como "parte interesada" en el debate sobre secularismo, y manifestaron que actuarían en su defensa cuando fuere necesario.

La prohibición entró en vigor en 1989, cuando un tribunal falló que la mantilla violaba el artículo 2 de la Constitución, sobre la inmodificable naturaleza secular de la república.

En los conservadores años 90, se prohibió el ingreso a las universidades a las estudiantes que no cumplieran con la disposición. El propio Erdogan envió a sus hijas a estudiar al exterior para eludir la norma.

La hija del presidente Abdullah Gul cubrió su pañuelo con una peluca al estilo occidental. Su esposa, primera primera dama de la república secular que usa velo, demandó en el pasado al Estado turco ante la Corte Europea de Derechos Humanos para reivindicar su derecho a lucirlo. Pero retiró la demanda cuando su esposo ascendía en el gobierno.

En otra oportunidad, el tribunal europeo avaló la prohibición de la mantilla.

Millones de mujeres turcas cubren hoy sus cabezas, y la práctica es cada vez más visible. También son más frecuentes otras modalidades de velo. La "burka" que cubre la mayor parte del rostro y se extiende hasta los pies —como en Irán y Afganistán— todavía es inusual.

La enmienda propuesta establece, además, que un pañuelo admisible debe ser lo suficientemente pequeño para dejar el rostro descubierto, a fin de permitir la identificación, con un nudo bajo el mentón.

Tal como están las cosas, ni la primera dama ni la esposa del primer ministro calificarán para ser admitidas en una universidad turca. El pañuelo que cubre sus cabezas no está atado bajo la barbilla, sino en la nuca.

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