ECONOMÍA-ALBANIA: Inversores, a mí

Albania aspira a convertirse en un paraíso de las inversiones extranjeras con la esperanza de que sus habitantes puedan quedarse con parte de las ganancias.

En uno de los países más pobres de Europa y con las inversiones extranjeras más bajas de los Balcanes occidentales, el gobierno derechista del primer ministro Sali Berisha tiene ambiciosos planes para estimular el ingreso de capitales al país.

El crecimiento económico de Albania se mantuvo entre cinco y seis por ciento en los últimos seis años, y la inflación está bajo control, pero 30 por ciento de los albaneses viven debajo de la línea de pobreza, y la misma proporción se aplica a los desempleados.

Se calcula que cada año los emigrantes albaneses envían 1.000 millones de euros (más de 1.500 millones de dólares) en remesas.

"Albania por un euro" es el eslogan del gobierno en el marco de su estrategia, introducida en el verano boreal de 2006, para atraer inversiones extranjeras e internas. El plan consiste en ofrecer contratos de arrendamiento a un euro anual, siempre y cuando el gobierno esté de acuerdo con la estrategia del inversor a largo plazo.
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"Es un precio simbólico para las compañías dispuestas a invertir en procesamiento, educación, salud y turismo", dijo a IPS Suzana Guxholli, asesora económica del primer ministro.

Durante la era comunista, la ayuda que recibía Albania era ofrecida por países de dentro del mismo bloque, pero al ir separándose gradualmente de sus aliados, en los años 80 se quedó sin asistencia extranjera.

Con la caída del socialismo se alentaron las inversiones. Pero, a diferencia de lo que ocurría en buena parte de Europa oriental, Albania tuvo que comenzar de cero, tras el colapso en 1997 de los esquemas piramidales que le costaron a la población unos 2.000 millones de dólares.

La crisis de Kosovo en 1999 y el posterior influjo de refugiados, también disuadieron a los inversores. Pero los últimos años fueron testigos de un crecimiento constante en las inversiones extranjeras directas, y las ciudades albanesas lentamente comenzaron a exhibir más señales de la presencia de marcas internacionales.

La mayoría de los inversores extranjeros en el país de 3,2 millones de habitantes hasta ahora proceden de Italia, Grecia, Alemania y Turquía.

Establecer negocios en Albania ha sido una aventura riesgosa para ellos, volviéndose comunes las quejas sobre la necesidad de respaldo político y sobre la presión que ejercen las firmas de la competencia.

El gobierno asegura que esto ha cambiado. Se levantaron todas las restricciones sobre el tamaño de las inversiones, sus sectores y las ganancias que pueden ser sacadas del país.

El registro de empresas se redujo de manera espectacular y hay planes de crear zonas industriales para revitalizar las regiones deprimidas.

Es probable que la privatización de la economía, ya 80 por ciento concretada, se intensifique durante 2008, y no es objeto de mucha controversia política.

Pero persisten algunas preocupaciones. Además de una infraestructura inadecuada, la incertidumbre legal en torno a los derechos de propiedad impide la llegada de algunos potenciales inversores. Además, las crónicas crisis energéticas y la posterior escasez de electricidad también jugaron un rol en la disuasión de capitales, mientras que incluso las pequeñas empresas deben depender del suministro eléctrico privado.

Al mejorar las condiciones de vida y las expectativas de los albaneses, y con el aumento de la población urbana como resultado de las migraciones desde las zonas rurales, la demanda de electricidad se incrementó exponencialmente.

Pero están en marcha ambiciosos planes para modernizar las centrales hidroeléctricas existentes y construir nuevas.

"Se están negociando muchos contratos para plantas hidroeléctricas. Tenemos dos tercios de nuestra capacidad hidroeléctrica sin usar y la competencia se vuelve cada vez más dura, al tiempo que hay muchas compañías interesadas", dijo Guxholli a IPS.

"Queremos asegurarnos de proteger el interés público, y de que estos ríos estén ambientalmente protegidos" también, agregó.

Los sectores petrolero y gasífero ya recibieron grandes inversiones, y a comienzos de 2008 se descubrieron reservas de cerca de 3.000 millones de barriles de petróleo y tres billones de metros cúbicos de gas natural en el norte del país, creando esperanzas de más inversiones.

En la franja costera, la construcción es ubicua. El valor de la tierra allí va en aumento, nuevas carreteras y autopistas vuelven la costa más accesible, y esto no ha pasado desapercibido entre los inversores.

Con una franja costera ampliamente intacta, que hasta ahora se las arregló para eludir el excesivo desarrollo de la costa montenegrina o croata, los expertos ven en el turismo una de las principales ventajas competitivas de Albania respecto de otros países de la región.

"El turismo experimentará un crecimiento increíble", dijo a IPS Denis Kalenja, presidente de AlbInvest, la agencia del gobierno para promover y asistir las inversiones en el país.

Y hay más. "Albania tiene los mayores recursos hídricos en la región, lo que es bueno no sólo para la producción hidroeléctrica, sino también para la industria de procesamiento de alimentos", señaló Kalenja.

Una fuerza laboral barata, con experiencia en el exterior y versada en idiomas, podría complementar un paquete que, según Kalenja, hoy convierte a Albania en la opción más atractiva de la región para los capitales extranjeros.

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