ARQUITECTURA-MÉXICO: Un revés de altura

La fuerza de la sociedad civil echó por tierra los planes del gobierno de la capital mexicana de construir la llamada Torre Bicentenario, prevista para que fuera el edificio más alto de América Latina.

La férrea oposición de vecinos de barrios del noroeste de la ciudad de México, donde se proyectaba el rascacielos, hizo que el alcalde izquierdista del distrito, Marcelo Ebrard, decidiera suspender la obra, planificada para celebrar los 200 años del comienzo de la guerra de independencia de España y los 100 de la Revolución Mexicana.

"Ese predio está sujeto a un juicio que quién sabe cuánto vaya a tardar, (por eso) es materialmente imposible hacer algo ahí, alguna obra, en tanto no concluya", dijo Ebrard a la prensa.

Aludió así a la calificación de monumento artístico que el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) le impuso al inmueble a demoler para que se levantar la torre, decisión que fue impugnada por la empresa encargada de la construcción de la torre.

De esa forma, el alcalde acusó el impacto del empuje de los habitantes de la zona, aledaña al Bosque de Chapultepec, considerado el mayor pulmón de la ciudad, en uno de los pocos casos en donde la organización ciudadana logra imponerse a la voluntad gubernamental en México.
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Ebrard, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), dio a conocer el 23 de julio, entre fanfarrias, las características de la obra, que tendría 300 metros de altura con 70 pisos, requeriría una inversión privada de 600 millones de dólares, abriría 4.400 puestos de trabajo durante su construcción e impulsaría la economía de la zona luego de su inauguración en 2010.

El anuncio de la monumental obra atrajo de inmediato el rechazo de los vecinos y de Gabriela Cuevas, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), responsable de la demarcación territorial de Miguel Hidalgo, una de las 16 en que se divide la ciudad.

Estudios realizados por tres comités vecinales del área involucrada determinaron que la Torre Bicentenario tendría un impacto negativo en 25 manzanas a la redonda, implicaría una circulación agregada de 5.000 automóviles diarios y 20.000 personas más que requerirán de 100 autobuses urbanos adicionales, en una ruta caracterizada por el intenso tráfico.

La dirigente del PAN, el partido opositor al PRD en lo local y responsable del gobierno nacional, acogió con agrado la noticia de la cancelación del proyecto, pero urgió a las autoridades capitalinas a informarlo en un acto público, para despejar las dudas respecto de sus verdaderas intenciones.

La edificación nació en medio de dificultades, pues su perfil choca con las disposiciones de la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal y el Programa Parcial de Desarrollo de la demarcación territorial, que prohíben la construcción de inmuebles superiores a seis pisos.

Pero los obstáculos de la torre no terminan ahí, pues el edificio a demoler para darle lugar data de 1948, por lo cual está entre los sitios protegidos por el INBA, que desde 1990 lo puso en su lista de valor artístico por su valor arquitectónico e histórico.

La Torre Bicentenario estaba previsto que abarcara un área de 387.000 metros cuadrados y contara con tres auditorios, un salón de fiestas, tres restaurantes y un museo. Su diseño, en forma de ataúd vertical, es autoría del holandés Rem Koolhass y tres estudios de arquitectos mexicanos.

Koolhass ganó el premio Pritzker de Arquitectura en 2000, considerado el equivalente al premio Nobel en esa disciplina.

La obra superaría en altura a la Torre Mayor, también mexicano y hoy el mayor rascacielos de América Latina, con 225 metros de altura.

"¿Cómo interactuará este proyecto de gran envergadura con su entorno urbano, tanto el más próximo como el remoto? Este tema es central a muchas de las genuinas preocupaciones y protestas de los ciudadanos y grupos opuestos al proyecto", escribió Antonio Purón, experto asociado a la no gubernamental Metrópoli 2025, organización dedicada a los estudios metropolitanos, en el boletín de esa institución.

No queda claro si la obra será reubicada, aunque cinco demarcaciones territoriales se han ofrecido para albergarla. "El secretario de Desarrollo Urbano está buscando otras alternativas para hacer, si no exactamente el mismo proyecto, algo similar, que le pueda servir a la ciudad", indicó Ebrard.

La edificación es una de las puntas de lanza de la constructora Grupo Danhos, con 30 años de actividades en la ciudad y que se alió con la española Pontegadea para esta iniciativa.

El proyecto del Grupo Danhos es dirigido por Jorge Gamboa de Buen, quien fue secretario (ministro) de Desarrollo Urbano de la capital a comienzos de la década pasada, cuando Ebrad ocupaba la Secretaría de Gobierno (Interior) en la administración municipal de entonces.

El actual secretario de Desarrollo Urbano, Arturo Aispuro, fue colaborador cercano de Gamboa de Buen en la alcaldía de la ciudad.

"El debate del proyecto Torre Bicentenario proporciona la oportunidad de sentar las bases de un diálogo de altura y civilizado sobre algunos de los elementos fundamentales del desarrollo urbano y de la relación entre los diversos actores de nuestra sociedad metropolitana", planteó Purón en su texto.

El gobierno capitalino tiene registrados 191 proyectos de inversión inmobiliaria que se encuentran en preparación.

En los últimos 15 años se han construido 50 rascacielos en Asia, 40 en Medio Oriente, 30 en Europa y 25 en América del Norte.

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