FINANZAS: Europeos copan el FMI

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) decidieron que el francés Dominique Strauss-Kahn debe ser el nuevo director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), pese a los pedidos de que candidatos de los países pobres puedan aspirar ese cargo.

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Desde su creación en 1945, el FMI ha estado bajo la dirección de europeos, y su institución "hermana", el Banco Mundial, tuvo siempre como presidente a un estadounidense.

Entre los 185 estados miembros del FMI, los países pobres superan en número largamente a los ricos. Los críticos de la institución arguyen que el proceso para designar a su director gerente es anacrónico.

Los pedidos para cambiar el mecanismo, sin embargo, fueron desestimados por la UE el martes.

La mayoría de los 27 ministros de Finanzas de los países que integran la UE acordaron apoyar a Strauss-Kahn para el cargo de director gerente, que quedó vacante a causa de la sorpresiva renuncia del español Rodrigo de Rato, quien el mes pasado alegó razones familiares para justificar su alejamiento.
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De Rato abandonará el cargo formalmente en octubre.

El nuevo ministro de Finanzas de Gran Bretaña, Alastair Darling, había afirmado que el puesto debía estar abierto a postulantes no europeos. Sin embargo, aceptó apoyar a Strauss-Kahn, a quien describió como un candidato "creíble".

Strauss-Kahn aún no ha dicho públicamente si está interesado en el cargo. Pero si finalmente accede a él, se dará el caso de que cuatro de las principales instituciones económicas internacionales estarán dirigidas por franceses.

Pascal Lamy se encuentra al frente de la Organización Mundial de Comercio, Jean-Claude Trichet dirige el Banco Central Europeo y Jean Lamierre es titular del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

En Francia, analistas estiman que el presidente de la República, el centroderechista Nicolás Sarkozy, promovió activamente la candidatura de Strauss-Kahn con el objetivo de apartarlo de la arena política interna.

Strauss-Kahn, ministro de Finanzas de Francia entre 1997 y 1999, se preparaba para asumir el liderazgo del Partido Socialista, cargo desde el que podría haber creado una base para desafiar a Sarkozy en las elecciones presidenciales que se realizarán en 2012.

El presidente francés, sin embargo, insistió en que su campaña a favor de Strauss-Kahn sólo respondió al hecho de que lo consideró la persona "más calificada" para el cargo.

"Compartimos la misma visión sobre el papel del FMI", dijo Sarkozy. "¿Por qué debería privar a Francia de su candidatura sólo porque es socialista?", agregó.

Organizaciones de lucha contra la pobreza reaccionaron con desencanto a la decisión de los ministros de Finanzas de la UE.

Alex Wilks, de la Red Europea sobre la Deuda y el Desarrollo, dijo que la negativa a garantizar una competencia abierta para acceder al cargo provocará que la credibilidad del FMI se precipite "a una espiral descendente".

"Un proceso de selección abierto no sería algo totalmente simbólico", dijo Wilks a IPS. "No se trata del color de la piel del director gerente o de la bandera en su pasaporte. Se trata de tener competencia. ¿Quién puede decir que los europeos tienen al mejor candidato y que no hay nadie mejor en otra parte?", agregó.

Asimismo, criticó a Gran Bretaña por no asumir una posición más firme. Recordó que el gobierno británico se comprometió a promover la reforma del proceso de selección en un documento de trabajo redactado en 2006, en el que se propuso "hacer que la gobernanza funcione para los pobres".

Ese informe señaló que la posición de máxima jerarquía, tanto en el FMI como en el Banco Mundial, debía adjudicarse en base a los méritos de los candidatos y no en razón de su nacionalidad.

Por su parte, Peter Chowla, del Proyecto Breton Woods, institución que supervisa las actividades del FMI, calificó la decisión de la UE como "una oportunidad perdida" para reformar el mecanismo de designación del director gerente.

Chowla reconoció, sin embargo, que un proceso de selección más abierto no significaría necesariamente que el FMI ejerciera una influencia más beneficiosa sobre los países pobres. La institución ha sido criticada durante años por promover políticas fiscales que limitaban el gasto de los gobiernos en educación y salud.

"Todo depende de quién ocupe el cargo", dijo a IPS. "Si se trata alguien que sigue los postulados monetarios ortodoxos de la Escuela de Chicago y piensa que el Fondo debe seguir funcionando de la misma manera, no habrá una gran diferencia", dijo Chowla.

"Pero también sería posible contar con alguien que tenga un conocimiento crítico de los mercados emergentes y los países en desarrollo, quien podría realmente pensar en la implementación de un mejor sistema de gobernanza económica global", agregó.

"Una de las críticas al FMI es que no ha sido imparcial. Impone su voluntad a los países pobres, pero no a los ricos. Si el director gerente fuera de un país en desarrollo podría ayudar a que el Fondo actuara con mayor ecuanimidad", indicó Chowla.

Asimismo, criticó a los europeos por haber bloqueado durante los últimos dos años los intentos para reformar los mecanismos internos del FMI. Las propuestas apuntaban a otorgar a los países pobres una mayor participación en la toma de decisiones.

"El fracaso del Fondo en el manejo de las crisis económicas de Argentina, Asia y Rusia hizo que perdiera credibilidad entre sus miembros", explicó Chowla. "Para recobrarla, el FMI necesita un líder visionario. Dudo que un europeo que ha estado involucrado en la política interna por tanto tiempo sea la persona adecuada para esa clase de liderazgo", agregó.

Funcionarios del FMI de América Latina y Medio Oriente han estado presionando activamente para reformar el mecanismo de selección. El brasileño Paulo Bautista dijo que los gobiernos europeos "trataban de alcanzar un rápido acuerdo entre ellos" para "evitar dar explicaciones" acerca de su negativa a hacer más abierta la selección del director gerente.

Tanto Ecuador como Venezuela anunciaron este año que tienen la intención de retirarse del FMI.

El Fondo recibió severas críticas por su papel en la crisis económica que estalló en Argentina a fines de 2001. Muchos la atribuyeron a las políticas fiscales restrictivas que el FMI impuso a Buenos Aires.

La organización no gubernamental ActionAid también cuestionó a la institución financiera por condicionar la asistencia a países africanos a la adopción de políticas macroeconómicas restrictivas.

Estudios de ActionAid sobre los casos de Malawi, Mozambique y Sierra Leona concluyeron que el FMI fue "parcialmente responsable" por la crónica falta de maestros en esas empobrecidas naciones. Al imponer un techo al gasto en salarios del sector público, el Fondo impide que los países de África puedan contratar un número suficiente de docentes calificados, señaló el estudio.

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