CAMBIO CLIMÁTICO: Unión Europea afila tijeras contra emisiones

Jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea (UE) acordaron reducir 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020, respecto de los valores de 1990.

La Cumbre de Primavera de la UE, realizada el jueves y este viernes en Bruselas, también estipuló para 2020 un objetivo de generación de 20 por ciento de la energía primaria total a partir de fuentes renovables como las eólicas, solares e hidroeléctricas.

Organizaciones ambientalistas advirtieron que estas medidas no son suficientes.

La canciller (jefa de gobierno) alemana, Angela Merkel, quien en este semestre preside el Consejo Europeo, máximo órgano de toma de decisiones de la UE, calificó la reducción "unilateral" de "masivo paso adelante".

En el marco del Protocolo de Kyoto, convención internacional firmada en 1997 para reducir las emisiones de gases invernadero, la UE está obligada a reducir ocho por ciento sus emisiones para 2012 respecto de 1990.
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Las negociaciones para reducir aun más las emisiones luego de 2012 apenas han comenzado.

"La UE se está despertando ante la amenaza del cambio climático", dijo Jan Kowalzig, de Amigos de la Tierra Europa.

"Aplaudimos" que la UE "se haya decidido por medidas vinculantes (obligatorias). Pero los compromisos son demasiado leves. Pensamos que una cuota de 25 por ciento de energía renovable para 2020 habría sido razonable".

La aspiración de reducir 20 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero "ciertamente no es suficiente", afirmó. "La UE admite que disminuir al menos 30 por ciento las emisiones para 2020 es necesario para evitar un catastrófico cambio climático."

Alcanzar un acuerdo para compartir la carga y las obligaciones específicas —aumentar la eficiencia energética, los biocombustibles y la energía renovable— parecía difícil durante las negociaciones. El principal punto de discusión fue un objetivo vinculante para las energías renovables.

Francia propuso un objetivo de "carbono bajo" en vez del de fuentes de energía renovables, para incluir en la ecuación la contribución "positiva" de la energía nuclear.

Por su parte, los estados integrantes de la UE del este del continente que todavía dependen del carbón como fuente de energía no quieren verse obligados a realizar fuertes inversiones en costosos cambios de infraestructura.

Finalmente se llegó a un consenso sobre "objetivos generales nacionales diferenciados" para las energías renovables, "tomando en cuenta diferentes puntos de partida nacionales".

El plan de acción energética adoptado en la cumbre también reconoce la contribución de la energía nuclear para "satisfacer las crecientes preocupaciones sobre la seguridad en el suministro energético y la reducción de emisiones de dióxido de carbono".

Se trata de una concesión a Francia y a BusinessEurope, grupo empresarial de presión que quiere incrementar el uso de energía nuclear para mejorar la competitividad de las industrias de energía intensiva.

Pero el texto también enfatiza que "la seguridad nuclear" tiene que jugar un rol importante en el proceso de toma de decisiones.

Los líderes europeos también acordaron un objetivo mínimo de 10 por ciento en el uso de biocombustibles en el transporte para 2020.

La UE todavía tiene que decidir la distribución exacta de la carga entre los 27 estados miembro del bloque en materia de recortes de las emisiones de gases invernadero. Se prevé que esto insuma al menos un año de negociaciones.

Para países densamente poblados y mucho tránsito de vehículos, como Bélgica y Holanda, el nuevo objetivo es mucho más difícil de cumplir que para otros.

Estados de la UE en el este del continente como Polonia y la República Checa, que son relativamente pobres y dependientes de la industria pesada y el carbón, también enfrentan problemas importantes.

Al acelerar medidas vinculantes para frenar el calentamiento global, la UE espera comprometer a otros grandes contaminadores, como Estados Unidos, China e India.

La UE ofreció reducir 30 por ciento sus emisiones "siempre y cuando otros países industrializados se comprometan a hacer reducciones comparables, y que países económicamente más desarrollados contribuyan de modo adecuado".

Kowalzig, de Amigos de la Tierra, considera que esto es "una opción estratégica equivocada", porque "es muy improbable que Estados Unidos se ponga a tono con los esfuerzos europeos".

En círculos científicos existe consenso en que se necesitan reducciones aún mayores para limitar el cambio climático.

En un documento de enero que delinea caminos futuros para la investigación energética, la Comisión Europea, rama ejecutiva de la UE, admitió que las emisiones globales de gases invernadero deben ser reducidas 50 por ciento para restringir los aumentos de la temperatura global a un máximo de dos grados.

Eso implicaría reducciones de entre 60 y 80 por ciento para 2050 en los países de Europa y en otras naciones industrializadas.

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