SEGURIDAD: 11 de septiembre disparó tráfico ilegal de armas

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington aumentó el comercio ilegal de armas a través de países aliados de Estados Unidos, aseguró este miércoles Yolanda Román, responsable de relaciones internacionales en España de Amnistía Internacional.

Ese tráfico es posible porque países como Arabia Saudita, Colombia, Jordania, Kuwait, Uzbekistán y otros reciben asistencia militar de Washington sin que se les exijan garantías de que esos armamentos no serán desviados ni utilizados para violar derechos humanos, explicó Román a IPS.

Tras esos ataques, en los que murieron casi 3.000 personas, Washington y sus aliados comenzaron una vasta campaña contra el terrorismo que implicó sustanciales aumentos de los presupuestos militares.

La activista de la organización humanitaria con sede en Londres participó con representantes de otros grupos no gubernamentales en la presentación del informe ”Alerta 2004”, elaborado por la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona.

El informe señala que los gastos militares mundiales, que habían bajado de 1993 a 1996 hasta 690.000 millones de dólares, volvieron a subir en 2002 a 784.000 millones de dólares, equivalentes a 2,5 por ciento del producto bruto mundial y a 128 dólares por habitante.
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Ese gasto, comentó a IPS David Alvarez, presidente de la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales, es cuatro veces superior al aporte de 0,7 por ciento del producto interno bruto al que los países industrializados se comprometieron para promover el desarrollo en el Sur.

Excepto dos o tres países del norte de Europa, ninguna nación industrial cumple ese compromiso, y muchas, como Estados Unidos y España, están por debajo de 0,35 por ciento de ayuda al desarrollo.

El académico Vicenc Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz, puso como ejemplo a Liberia, ”uno más, pero no el único” afectado por el tráfico de armas.

A ese país africano -que vivió en guerra civil buena parte de la década de 1990 e intenta ahora un proceso de desarme del ejército y de grupos rebeldes- las armas fueron enviadas por avión utilizando certificados de uso final falsos o certificados de importaciones para la vecina Guinea de equipo técnico o detergentes, cuando en realidad se trataba de armas y municiones para Liberia, explicó el especialista a IPS.

Citando datos de 1999, el informe afirma que hasta ese año, Corea del Norte registraba la mayor proporción (22,4 por ciento), de venta de armas sobre el total de las exportaciones nacionales. Le siguen Georgia (6,2), Belarus (5,2), Bulgaria (5,1), Estados Unidos (4,7), Ucrania (4,7), Rusia (4,2) y Moldavia (2,1).

Eritrea, un pequeño país de Africa oriental, encabezaba la lista de importación de armas sobre el total de compras al exterior, con 33,5 por ciento, seguido de Arabia Saudita (27,5), Etiopía (20,5), Birmania (13,6), Sierra Leona (12,3), Ruanda (11,9), Pakistán (9,7) y Kuwait (9,5).

Al presentar el informe, las organizaciones Amnistía, Greenpeace, Oxfam y Médicos Sin Fronteras destacaron que en el programa del flamante gobierno socialista de España se incluye un compromiso de ”impulso a la negociación y puesta en práctica de acuerdos globales de desarme y control de toda clase de armamentos”.

Para honrar ese compromiso, Madrid deberá reforzar los mecanismos nacionales e internacionales de control de transferencias de armamento y comprometerse a su cumplimiento estricto, ”en especial del Código de Conducta de la Unión Europea”, dijo a IPS el responsable de las campañas de desarme de Greenpeace, Carlos Bravo.

Esto es importante para los países que sufren conflictos armados, pero también para España pues ”la actual ausencia de controles estrictos y eficaces del comercio internacional de armas tiene consecuencias nefastas en la vida de millones de personas: contribuye a la expansión de la violencia armada, a las violaciones de derechos humanos y a la perpetuación de la pobreza”, señaló.

Bravo cree difícil, ”pero no imposible”, que grupos terroristas lleguen a disponer de armas de destrucción masiva.

En la disuelta Unión Soviética desaparecieron partidas de plutonio, y de uranio enriquecido en Gran Bretaña. Si bien estos materiales no facilitarán por sí solos la fabricación de armas estratégicas, sí pueden ser utilizados para elaborar ”bombas atómicas sucias”, cuyo efecto letal es más reducido.

Estas bombas se pueden fabricar con poca cantidad de material nuclear, con menor efecto mortífero inmediato, pero al estallar dispersan radiactividad. ”Y tengamos en cuenta que un gramo de ese material puede producir cáncer pulmonar a un millón de personas”, agregó Bravo.

Tenemos esperanzas de que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cumpla sus compromisos, votando por el desarme en la ONU y en otros foros internacionales, y no ”como (su antecesor José María) Aznar (que gobernó hasta el 17 de este mes), que votó en contra y aumentó el gasto militar y las exportaciones de armas”, dijo.

Es insuficiente combatir al terrorismo controlando sólo la venta de armas, pues los terroristas ”no usan carros de combate ni aviones, sino explosivos”, estimó Fisas.

Según encuestas, el terrorismo es lo que más preocupa a los españoles desde el 11 de marzo, cuando un atentado simultáneo en trenes cargados de pasajeros mató en Madrid a casi 200 personas e hirió a otras 1.500.

”Claro que hay que controlar la venta de armas, por el terrorismo y por las destructivas guerras, pero combatir al terrorismo requiere colaboración policial, política de diálogo con grupos que no están todavía en (la red extremista islámica) Al Qaeda, y encarar temas de fondo, la mayor parte de ellos vinculados al subdesarrollo y a la falta de equidad en el comercio mundial”, prosiguió el catedrático.

Un ejemplo es Medio Oriente, donde se debe llegar a la paz entre Israel y Palestina y para ello es indispensable que se respeten las resoluciones de la ONU, sostuvo.

También debería impulsarse una cooperación diferente a la actual, incluyendo ”reformas en el comercio internacional para lograr un equilibrio Norte-Sur”, añadió Fisas.

Bravo subrayó que existe un alto grado de hipocresía, pues los tratados que obligan al desarme nuclear completo no se cumplen. ”Y Estados Unidos es el adalid. Teniendo el mayor arsenal atómico, el presidente (George W.) Bush anunció que su país desarrollará mini-bombas nucleares”, dijo.

Por algo ese país no ratificó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, ”firmado en 1996 por el gobierno de Bill Clinton” (1993-2001), concluyó Bravo.

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