Una encuesta a boca de urna puso este domingo al candidato izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva a sólo un punto porcentual de la mayoría absoluta de votos, que lo consagraría presidente sin necesidad de segunda vuelta electoral.
Lula, candidato de una coalición encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), obtuvo 49 por ciento de las intenciones de voto manifestadas por los 54.100 electores entrevistados por el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) durante la jornada electoral.
Como el margen de error es de uno por ciento, el apoyo efectivo a Lula podría haber sido de la mitad más uno de los votos positivos (con exclusión de los anulados y de los sufragios en blanco) que le daría el triunfo definitivo.
De lo contrario, deberá presentarse nuevamente a elecciones el 27 de este mes, y su rival sería el candidato oficialista José Serra, postulado por la Gran Alianza entre el Partido de la Socialdemocracia Brasileña y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, dos de las tres mayores fuerzas parlamentarias del país.
Serra tuvo el respaldo de 20 por ciento de los votantes consultados por IBOPE. Anthony Garotinho, del Partido Socialista Brasileño, logró 17 por ciento, y Ciro Gomes, del Frente Laborista, 13 por ciento. Dos candidatos de pequeños grupos suman uno por ciento.
La incertidumbre sobre la segunda ronda electoral se disipará cuando Tribunal Superior Electoral (TSE) divulgue los resultados definitivos. El comunicado estaba previsto para las 24 hora local (03:00 GMT del lunes), pero los retrasos verificados en la votación pueden postergarlo.
El TSE, que regula el proceso de votación, informó que menos de uno por ciento de las 406.000 urnas electrónicas utilizadas presentaron defectos y fueron sustituidas. Pero al menos en 111 centros de recepción hubo que pasar a la votación manual tradicional.
Lula conservará un amplio favoritismo si las elecciones deben resolverse finalmente en una segunda ronda. El apoyo electoral al del PT está más consolidado que el de los otros partidos, señalan todos los analistas políticos.
La mayoría de los votantes de Garotinho y Gomes, dos candidatos excluidos de la eventual segunda vuelta, estarían inclinados a respaldar a Lula, ya que también son opositores al actual gobierno, de Fernando Henrique Cardoso.
Asimismo, el apoyo al PT aumentó en los últimos días de la campaña electoral, como se vio este domingo. En efecto, contra todo pronóstico, José Genoino, el candidato del PT a la gobernación de Sao Paulo, la ciudad más grande y rica de Brasil, logró convertirse en el desafiante del actual gobernador, Geraldo Alckmin, para la segunda ronda.
La encuesta a boca de urna del IBOPE otorgó 34 por ciento de intenciones de voto para Alckmin y 33 por ciento para Genoino. Hace dos semanas, Genoino estaba en tercer lugar, muy lejos de quien aparecía entonces segundo, el derechista Paulo Maluf, ex alcalde de Sao Paulo y ex gobernador del estado del mismo nombre.
El economista Aloizio Mercadante, candidato del PT al Senado por Sao Paulo, también tuvo una gran levantada en los últimos días y al parecer, aventajó a todos sus contendientes.
El crecimiento del PT en el estado de Sao Paulo es decisivo para las expectativas de Lula, pues a esa circunscripción pertenece cerca de 20 por ciento del padrón electoral nacional.
El PT registró también un sorprendente avance en Río de Janeiro y en estados de regiones menos desarrollada, como Piauí, en el nordeste. El candidato del PT en Piauí, Wellington Dias, venció a un líder tradicional local, Hugo Napoleao, y es serio aspirante a ganar la gobernación en la segunda ronda.
Pero la segunda vuelta es otra elección, según los analistas. El coordinador de la campaña de Serra, el ex ministro de Comunicaciones José Pimenta da Veiga, cree posible anular en tres semanas la ventaja de más de 20 millones de votos que logró Lula este domingo.
El debate a partir de ahora será sólo entre dos candidatos y el más capacitado de ambos puede modificar una situación desfavorable, arguyó Da Veiga.
Además, la Gran Alianza, el grupo de partidos que apoya a Serra, parece haber logrado en la primera vuelta el triunfo de seis de sus candidatos a gobernadores. Esos dirigentes políticos podrán dedicar todo su tiempo a la campaña de Serra, añadió.
Mientras, en los círculos económicos e incluso financieros se da por descontado que Lula será presidente a partir del 1 de enero, día en que finalizará el segundo mandato de cuatro años de Cardoso. (FIN/IPS/mo/ff/ip/02


