PETROLEO-CUBA: Malas noticias de Brasil

El anuncio de la empresa brasileña Petrobras de revisar sus planes de prospección petrolera en Cuba, tras fracasar en la búsqueda que realizaba en el norte de la isla, puede frustrar el sueño del gobierno de la autosuficiencia energética.

Petrobras detuvo a fines de marzo las operaciones que llevaba a cabo en el pozo Felipe IX, en la provincia de Ciego de Avila, a 461 kilómetros de La Habana, luego de perforar a una profundidad de 4.198 metros sin hallar petróleo.

El pozo piloto está ubicado en Cayo Felipe, islote ubicado a poco más de 30 kilómetros de esa provincia, donde los expertos habían calculado un rendimiento de entre 100.000 y 150.000 barriles diarios de crudo.

Además, la calidad estimada en la zona, unos 25 grados API, es propia del crudo ligero, bastante diferente del petróleo sulfuroso y pesado hallado hasta ahora en Cuba.

Sin embargo, directivos de la firma estatal brasileña habían advertido que las probabilidades de éxito de las exploraciones en esa región, que incluían la perforación de tres pozos, eran sólo de 12 por ciento.

Brasoil, filial cubana de Petrobras, informó en un comunicado que se encontró calidad en «las rocas reservoirs (depósitos) durante la perforación», pero que la operadora no planea nuevas pruebas en este momento.

La información obtenida del pozo será incorporada a una reevaluación de la estructura para decidir el mejor plan, añadió la escueta nota divulgada a comienzos de este mes.

El convenio incluía la perforación de tres pozos de exploración, programa que al parecer será sometido a revisión.

La firma de Brasil se sumó a fines de la década del 90 a las empresas de Canadá, Francia, Gran Bretaña y Suecia que operan en Cuba en la búsqueda y producción de crudo.

La inversión extranjera en la industria petrolera cubana se estimaba hasta 1999 en unos 600 millones de dólares.

En ese marco, las autoridades cubanas han puesto sus esperanzas en la zona del golfo de México, dividida en 59 bloques y ofrecida a capitales externos para prospecciones conjuntas.

El ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, confirmó a IPS que la empresa petrolera hispano-argentina Repsol- YPF sería la primera en comenzar operaciones en esa área de 112.000 kilómetros.

El golfo de México cuenta con una gran cuenca compartida por ese país, Cuba y Estados Unidos, que es reconocida como la de mayor reserva petrolífera del mundo y se encuentra en explotación desde los años 30.

«La cuña de zona que tenemos nosotros en el golfo de México tiene una estructura geológica similar a la mexicana y la estadounidense, ubicadas a cada lado, y en ambas hay petróleo de buena calidad», destacó Rodríguez.

Las inversiones en la zona están protegidas por el convenio internacional sobre derechos del mar (que fija las millas de exclusión económica de los países) y la denominada ley 77, por la cual el gobierno de Fidel Castro permite y regula la apertura del capital extranjero en el país.

Además, los contratos de producción compartida tendrán una vigencia de 30 años y un período inicial de exploración no menor a los seis años, según el modelo que Cuba aplica desde 1990 en sus operaciones de prospección petrolera.

También se prevé «un régimen fiscal claro y sencillo, un solo impuesto pagadero al gobierno central y la libre disposición del petróleo y el gas obtenido por el socio extranjero», según anunciaron las autoridades al abrir la región a la licitación internacional.

Especialistas cubanos estiman la existencia de grandes yacimientos, basados en estudios preliminares realizados por expertos estadounidenses que, con autorización del gobierno cubano, perforaron ocho pozos y encontraron las denominadas manifestaciones «vivas» de hidrocarburos.

El ministro Rodríguez, en declaraciones a la prensa extranjera, pronosticó una producción petrolera para 2005 cercana a los seis millones de toneladas, teniendo en cuenta «las reservas probadas».

Ese total permitiría cubrir aproximadamente dos tercios del consumo interno de energía, que en la actualidad es de unos nueve millones de toneladas gracias al programa de ahorro y mayor eficiencia de sectores altamente consumidores, como la industria de níquel o cemento y la generación de electricidad, entre otros.

Cuba produjo el año pasado 2,6 de toneladas de crudo, lo cual, sumado al procesamiento de 522.000 toneladas de gas natural que antes se perdía y contaminaba la atmósfera, permitió al país generar poco más de 50 por ciento de la energía eléctrica.

«Pensamos que en los próximos dos años se pueda llegar casi al 100 por ciento de generación eléctrica con producción nacional», comentó Rodríguez.

Sin embargo, las esperanzas de alcanzar la total autosuficiencia petrolera depende en buena medida del éxito de las operaciones conjuntas con firmas extranjeras, incluidas aquellas que la isla espera iniciar próximamente en el golfo de México.

Mediante el Acuerdo de Caracas, suscrito a fines de 2000 con Venezuela, la isla recibe actualmente desde ese país 53.000 barriles diarios de crudo, 80 por ciento de los cuales es pagado a precio de mercado mundial y a los 90 días posteriores a la entrega.

Según medios oficiosos cubanos, el plazo de pago para el 20 por ciento restante podría estar entre los cinco y 20 años, dependiendo del precio promedio anual del crudo.

En 1989, antes del comienzo de la crisis económica desatada por la desaparición de la Unión Soviética y del campo socialista europeo, Cuba consumía 13 millones de toneladas de petróleo, suministrados por Moscú a precios preferenciales. (FIN/IPS/pg/dm/if/01

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