/Perspectivas 2001/ AMBIENTE: Lenta implementación de convenciones de la ONU

La comunidad internacional avanza a paso de tortuga en cuanto a compromisos financieros y políticos cruciales para la implementación de las convenciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre ambiente.

Este hecho quedó en evidencia en dos recientes conferencias de la ONU, una sobre el combate a la desertización, realizada del 11 al 22 de diciembre en Bonn, y otra acerca del cambio climático, celebrada entre los días 13 y 24 de noviembre en La Haya.

"La conferencia ha dado pasos hacia adelante, si bien pequeños", opinó Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertización, quien resumió el resultado de la cuarta conferencia de partes.

"La mayoría de los países afectados están listos para comenzar. Esperamos socios que se presenten y los acompañen en ese proceso", dijo.

"Recibimos expresiones de apoyo político. Estamos en la senda correcta pero ha llegado el momento de iniciar acciones concretas", agregó Diallo, en reflejo de la preocupación de muchos países africanos gravemente afectados por la desertización.

"Esperamos ver un compromiso mayor de la comunidad internacional. Hemos escuchado muchas declaraciones positivas y creo que hemos comprobado que hay voluntad política, pero ahora queremos ver todo eso transformado en medidas concretas", expresó.

La mayor preocupación de Diallo radica en la constante falta de fondos para alentar la plena implementación de la convención.

Hasta ahora, la puesta en marcha de la convención dependió sobre todo del mecanismo global establecido en ella, destinado a promover acciones para la movilización y canalización de recursos financieros, incluso aquellos destinados a la transferencia de tecnología a países pobres afectados.

En el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) funciona el mecanismo global, bajo la autoridad y guía de la conferencia de partes.

El pedido de la cuarta conferencia de partes de explorar mejores opciones para mejorar el apoyo del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) a naciones afectadas por la desertización, sobre todo en Africa, fue muy bien recibido por el secretario de la convención.

El Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente crearon el GEF en 1990, que actúa como mecanismo financiero de las convenciones sobre Cambio Climático y Biodiversidad. No obstante, el GEF todavía no financia la convención contra la desertización.

Varios jefes de estado y de gobierno, así como delegados, destacaron la necesidad de apoyar al GEF y la decisión de incrementar la ayuda a países golpeados por desertización y sequía, haciéndose eco de los mensajes emitidos en la cuarta conferencia de partes contra la desertización, en especial por el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

El pedido refleja también el resultado de una fase clave de la conferencia: la revisión de los informes presentados por las partes. Durante la sesión, los delegados tuvieron la oportunidad de rever 34 de los 150 informes presentados desde 1999.

Países de Africa, Asia, América Latina y el Caribe, así como aquellos del norte del Mediterráneo que ya han adoptado un Programa Nacional de Acción para Combatir la Desertización, ilustraron las iniciativas adoptadas, los éxitos alcanzados y los problemas que encontraron.

Los delegados se reunirán de nuevo en la primavera boreal de 2001, antes de la quinta conferencia de partes fijada para septiembre, para seguir revisando los informes. "Esos informes reflejan los enormes esfuerzos realizados por los países afectados para combatir la desertización", apuntó Diallo.

La desertización amenaza los medios de subsistencia de más de 1.200 millones de personas en el mundo.

La convención sobre desertización es un instrumento legal resultante de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra), realizada en Río de Janeiro en 1992. Entró en vigor en 1996 y 171 países forman parte.

En noviembre se celebró en La Haya la sexta conferencia de partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC), también originada en la Cumbre de la Tierra.

Después de dos semanas de intensas negociaciones, ministros y diplomáticos de 182 países suspendieron la reunión destinada a hacer operativo el Protocolo de Kioto de 1997 y afianzar la cooperación financiera y técnica entre países ricos y pobres, así como desarrollar mejores políticas ambientales.

El ministro holandés de Ambiente, Jan Pronk, deploró que los líderes políticos fueran incapaces de aprobar resoluciones para reducir la emisiones de gases con efecto invernadero, "especialmente cuando el público tenía expectativas tan altas".

La conferencia de partes hizo progresos en cuanto a la definición de un paquete de apoyo financiero y transferencia tecnológica para ayudar a países en desarrollo que contribuyen a una acción global sobre cambio climático.

Sin embargo, aspectos políticos claves como un sistema de comercio internacional de emisiones, desarrollo de mecanismos "limpios", y normas para registrar la disminución de gases generados por carbón de leña, no se resolvieron a tiempo.

Un texto de compromiso presentado por Pronk fue adelantado como una contribución a la segunda fase de la conferencia. Esas tratativas se realizarán a fines de mayo en Bonn, la sede de la secretaría de cambio climático.

"El establecimiento de un régimen fuerte para corregir el cambio climático es una iniciativa ambiciosa comparable al régimen de comercio internacional de la Organización Mundial del Comercio", declaró Michael Zammit Cutajar, secretario ejecutivo de la convención.

La secretaría de la convención señaló que la suspensión de importantes negociaciones ambientales no es algo nueva y tiene precedentes auspiciosos.

En febrero de 1999, una reunión gubernamental en Cartagena, Colombia, se vio obligada a suspender su ronda final sobre el Protocolo de Bioseguridad para la Convención sobre Diversidad Biológica que, como la Convención sobre Cambio Climático, fue firmada en 1992 en la Cumbre de la Tierra de Río.

No obstante, en enero pasado, tras reanudarse la sesión, se logró adoptar un acuerdo sobre organismos genéticamente modificados que fue elogiado por los grupos negociadores, ambientalistas y representantes industriales. (FIN/IPS/tra-en/raj/da/ego/mlm/en/00

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