/Integración y Desarrollo/ ESTADOS UNIDOS-MEXICO: A la espera del sucesor de Clinton

México presenta sus apuestas por quien será el próximo presidente de Estados Unidos, su vecino y socio. El mandatario mexicano electo, Vicente Fox, no expresa preferencia por ninguno, pero analistas y empresarios sí, basados en los supuestos beneficios de cada opción.

Cualquiera que triunfe, Al Gore, del Partido Demócrata, o George Bush, del Partido Republicano, hará un gobierno positivo para México, dicen portavoces del equipo de Fox. Pero lo importante también es considerar el reparto de fuerzas en el Congreso legislativo, apuntan.

La disputa voto a voto entre Bush y Gore en Florida, estado del sur de Estados Unidos cuyo escrutinio definirá la elección realizada el martes, arruinó algunos de los planes del equipo que prepara la toma de posesión de Fox el 1 de diciembre.

Fox quiere que el ganador esté en su investidura como presidente, pero además desea reunirse con él antes de esa fecha.

Independientemente de las invitaciones y las agendas a concertar, la Embajada de Estados Unidos ya reservó un hotel cinco estrellas de la capital mexicana para hospedar a su delegación el 1 de diciembre.

Las relaciones entre Estados Unidos y México, marcadas por la vecindad geográfica y múltiples acuerdos, pero también profundos disensos, entrarán en una nueva etapa con el cambio de sus gobiernos, apuntó el dirigente Luis Felipe Bravo, del Partido Acción Nacional, al que pertenece Fox.

En México, Fox asumirá la Presidencia el 1 de diciembre por un período de seis años. En Estados Unidos, el ganador lo deberá hacer el 20 de enero, para uno de cuatro.

Pero a diferencia de los 71 años pasados, por primera vez Washington tendrá en el país vecino un gobierno que ya no está comandado por el Partido Revolucionario Institucional.

Con una frontera de 3.200 kilómetros, los dos países afrontan periódicos roces en materia de migración, de lucha contra el narcotráfico, de derechos humanos y por otros asuntos de política internacional. Pero mantienen estrechos vínculos comercialses, si bien no están libres de controversias en algunos rubros.

México es socio desde 1995, junto con Estados Unidos y Canadá, del Tratado de Libre Comercio del América del Norte. Este acuerdo que multiplicó por más de dos su comercio con Estados Unidos.

Para México sería mejor que gane Bush, pues ese candidato no está comprometido con los sectores sindicales proteccionistas como sí lo está Gore, dijo Alejandro Martínez, presidente de la Confederación de Cámaras de Industriales. Bush facilitaría el libre comercio, agregó

El candidato republicano tiene más afinidad con los mexicanos y está a favor de la apertura comercial con el resto de América Latina, consideró Raúl Picard, Presidente de la Confederación de los Industriales de la Transformación.

Picard aludía al hecho de que Bush es hace ocho años gobernador de Texas, estado que tiene una extensa frontera con México y con una gran comunidad de personas de origen mexicano.

Para Guadalupe González, experta del Centro de Investigación y Docencia Económica, a México conviene que sea Bush el ganador, por «el único hecho» de que tendrá un liderazgo mayor en Estados Unidos al contar con un Congreso de mayoría republicana.

Fuera de eso, los dos candidatos son más o menos iguales en sus posiciones, sólo con algunos matices, apuntó.

El columnista Alfonso Zárate también apuesta por Bush. La personalidad del candidato republicano, mucho menos acartonada que la de Gore, estaría en sintonía con la de Fox, que es similar, opinó.

En lo inmediato podría convenir Bush, pero a largo plazo lo mejor sería Gore, opinó Rafael Fernández, del Instituto Tecnológico de Monterrey.

Como demócrata, Gore tiene posiciones más progresistas en materia de combate al narcotráfico y migración, y en general procura impulsar las relaciones con México con una visión de largo alcance, sostuvo Fernández.

Los republicanos son muy duros con México en muchos sentidos, pero sobre todo en lo que refiere al narcotráfico, agregó.

Con Bill Clinton las relaciones fueron buenas, aunque no llegaron a un primer plano. Pero, a la larga, quedó demostrado que la buena administración de Clinton y su éxito en los planos de la economía es lo que más benefició a México, manifestó Fernández.

Bush prometió que, de llegar a la Presidencia, habrá un relanzamiento de las relaciones con México, país con que las diferencias son inevitables «pero entre familia, no entre rivales».

Para Gore, México «es un socio estratégico vital, tanto en los económico como en términos de seguridad». De llegar a la Presidencia buscaría con el vecino sureño «una cooperación más cercana, de asociación, no de enfrentamiento», expresó.

El equipo de Fox y los asesores de los candidatos de Estados Unidos coinciden en señalar que la relación y el diálogo entre sus países están institucionalizados y no sufrirán grandes cambios, pero también apuntan que tener nuevos presidentes alentarán sus vínculos.

Fox se reunió semanas atrás con Bush y Gore y a ambos propuso abrir las fronteras entre sus países a la migración en un plazo de hasta 30 años y caminar hacia una sociedad comercial que incluya cooperación política y para el desarrollo.

Los candidatos no se mostraron muy entusiasmados con las propuestas, pero ofrecieron estudiarlas para asegurar una relación de vecindad adecuada. (FIN/IPS/dc/mj/ip/00

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