ECONOMIA: Brasil y México con buenas perspectivas de crecimiento

Asia oriental, los países de Europa del este que aguardan su admisión en la Unión Europea, y Brasil y México, están en condiciones de aprovechar las buenas perspectivas económicas que se presentarán en los próximos tres años para el mundo en desarrollo, afirmó hoy el Banco Mundial.

El Sur en desarrollo se beneficiará este año y hasta 2002 de un crecimiento inesperadamente vigoroso de los países del Norte industrial, de la reanimación del comercio internacional y del aumento de precio de los productos básicos, según el informe del Banco Mundial, titulado "Desarrollo Financiero Global 2000".

También aumentará en ese periodo la inversión extranjera en el Sur, aunque no en la medida alcanzada en los años 90, antes de la crisis financiera de 1997-1999.

Pero los capitales extranjeros y el crecimiento económico se repartirán de modo desigual entre los países en desarrollo. Africa subsahariana, y especialmente las 41 naciones más pobres del mundo, no acompañarán el paso de las economías más dinámicas.

El mayor crecimiento corresponderá a Asia, donde en promedio será de seis por ciento, según el informe. El producto de América Latina y el Caribe, que no aumentó el año pasado, se incrementará 3,6 por ciento este año y 4,4 por ciento en 2002.

Uno de los factores que restringen el crecimiento en regiones emergentes clave, como Asia y América Latina, es la persistente preocupación de los inversores a raíz de la crisis internacional comenzada en 1997.

"Los países en desarrollo comienzan finalmente a recobrarse de lo peor de la crisis internacional, pero esa recuperación es desigual", señaló Uri Dadush, director del Grupo de Perspectivas del banco, que produjo el informe.

Así mismo, varios riesgos "significativos" podrían oscurecer el paisaje, de acuerdo con el estudio.

Entre esos riesgos se cuenta la posibilidad de un "duro aterrizaje" de la hasta ahora boyante economía de Estados Unidos, la eventual insuficiencia de la demanda interna para revitalizar la economía de Japón, un alto en las reformas del sector financiero y de las grandes empresas de Asia, y la inestabilidad de los precios del petróleo.

También es posible la aceleración del crecimiento económico de Europa, que favorecería al Sur en desarrollo y obraría hasta cierto punto como mecanismo neutralizador, en caso de caída de la producción y el comercio en Estados Unidos, observó el Banco Mundial.

El informe fue divulgado en vísperas de la asamblea de prinavera (boreal) del banco y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se realizará del 12 al 17 de este mes en Washington.

La asamblea conjunta tendrá participación de delegados de 170 países y será también punto de concentración de miles de activistas inspirados por las manifestaciones que rodearon la fracasada tercera Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio, a principios de diciembre en Seattle, Estados Unidos.

Los asuntos centrales de la reunión del Banco Mundial y del FMI serán las perspectivas de la economía mundial, el alivio de la deuda de los países pobres y la reforma del sistema financiero internacional.

El informe divulgado este martes rezuma más optimismo ante las perspectivas de los países en desarrollo en los próximos tres años que las proyecciones que hace seis meses realizaron los mismos autores.

El crecimiento del mundo en desarrollo será en promedio de 4,6 por ciento este año y de 4,8 por ciento en 2001 y 2002. En noviembre, el Banco Mundial había calculado tasas de 4,2 por ciento para 2000, 4,5 para 2001 y 4,8 por ciento para 2002.

Pero no todos los países del Sur lograrán ese crecimiento. Los más favorecidos serán los que más dependen del comercio, los más diversificados y los que logren captar más inversiones extranjeras directas (a largo plazo).

Los mejor colocados para aguardar beneficios son los países de Asia oriental, los de Europa del este que aguardan su admisión en la Unión Europea, y Brasil y México.

China e India, que suman en conjunto 46 por ciento de la población del Sur en desarrollo y 55 por ciento de los pobres del mundo, también pueden esperar un rápido crecimiento en los próximos tres años, de acuerdo con el Banco Mundial.

Por otra parte, los países exportadores de petróleo, acosados por su persistente deuda y por una anticipada aunque gradual caída de los precios del crudo, y los vendedores de materias primas agrícolas —la mayoría en Africa y América Latina—, sufrirán, al parecer, un rezago.

Se prevé que el ritmo de crecimiento de Africa subsahariana se acelere de 2,5 por ciento de 1999 (similar al de su población) a 3,8 por ciento en 2002, a medida que la demanda por materias primas en Occidente y Asia aumente.

Aun así, ese crecimiento será menor que el cinco por ciento que muchos países africanos superaron en 1996 y 1997.

Para los países asiáticos se pronostica en los próximos tres años una moderación del crecimiento de 6,4 por ciento previsto para este año a 5,9 por ciento en 2002.

El mejoramiento económico de Europa y de los países de Asia central que integraron la disuelta Unión Soviética se acelerará de uno por ciento en 1999 a 3,6 por ciento en 2002.

El crecimiento promedio de Medio Oriente y Africa septentrional se mantendrá estable en los próximos tres años, alrededor de 3,6 por ciento, mientras que el producto de América Latina y el Caribe, estancado el año pasado, se incrementará 3,6 por ciento este año y 4,4 por ciento el próximo.

El flujo de capital total a los países en desarrollo continuó cayendo en 1999, aunque a fines de año pareció estabilizarse, sostuvo el informe del Banco Mundial.

Estos flujos comenzarán a recuperarse moderadamente este año y aumentarán de 161.000 millones de dólares en 1999 a alrededor de 185.000 millones de dólares este año, y llegarán a 230.000 millones en 2001, de acuerdo con las previsiones.

Estas cifras suponen una recuperación a los niveles de inversión de 1995, "pero debajo de los niveles durante (el periodo de) la burbuja especulativa de 1996 y 1997, en las vísperas de la crisis", agrega el informe.

La inversión extranjera directa en los países en desarrollo, que incluye la construcción de fábricas, con frecuencia propiedad de corporaciones multinacionales, mantuvo su poder de recuperación durante la crisis, y aumentó de 131.000 millones de dólares en 1996 a 192.000 millones el año pasado.

Estas inversiones, que ascendieron apenas a 35.000 millones de dólares en 1991, llegarán, al parecer, a 215.000 millones en 2001, una tendencia que refleja "mejores perspectivas de crecimiento para los países en desarrollo" y una "aceleración del comercio mundial".

El informe concluye que la inversión extranjera directa se convirtió en la principal y más estable fuente de financiamiento al desarrollo de largo plazo, aunque la mayor parte se concentra en apenas dos docenas de países.

La ayuda oficial, que constituyó la principal fuente financiera al desarrollo durante la guerra fría, aumentó un poco hasta alcanzar más de 50.000 millones de dólares en los últimos dos años, luego de un lustro de franca caída.

El informe aclara que puede tratarse de un cambio temporal en una tendencia a la baja de largo plazo.

La iniciativa del Banco Mundial dedicada a aliviar la deuda de los 41 países más pobres del mundo mejorará el panorama de la asistencia oficial al desarrollo, según el informe. El éxito dependerá de que los países donantes se comprometan a suministrar más asistencia junto con el alivio de la deuda, agrega.

El flujo del capital a los mercados emergentes en los últimos 150 años se enmarcan en un proceso de rápida expansión de la economía mundial, con frecuencia impulsado por los avances tecnológicos en comunicación y transportes, según un análisis histórico de los ciclos económicos incluido en el informe.

Los últimos episodios terminaron todos en "aterrizajes forzosos", como el de Asia en la última crisis, cuando el capital especulativo de corto plazo se retiró abruptamente de la región y otros países afectados, recordó el informe.

Mecanismos de protección contra el retiro de esos capitales, como encajes, controles bancarios y líneas de crédito de emergencia, serían útiles pero no son una panacea, agregaron los expertos del Banco Mundial.

Estas salvaguardas suponen un costo sobre las economías nacionales que serían, de todos modos, menores que los de una crisis, en especial el que sufren los más pobres, sostuvieron.

El informe recoge el consejo del Banco de Pagos Internacionales, asociación de bancos centrales radicado en Basilea, Suiza, de emplear la evaluación de firmas calificadoras de riesgo financiero para calcular el capital que los bancos deben resguardar para evitar peligros cuando prestan a mercados emergentes. (FIN/IPS/jl/ff-mj/if/00

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