El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) apostó hoy por la estabilidad monetaria, al resolver en esta capital mantener el tipo de interés básico en 3,5 por ciento anual.
Esta es la primera reunión que el Consejo de Gobierno del BCE realiza fuera de su sede, la ciudad alemana de Franfort, y su cierre estuvo matizado por las noticias que llegaron de la reunión ministerial de la Organización de Países Productores de Petróleo (OEP), celebrada en Viena el martes y miércoles.
Al anunciar que se mantendrá sin variaciones el tipo de interés, el presidente del BCE, Wim Duisenberg, dijo este jueves que la institución se mantendrá vigilante y que actuará cuando la oportunidad lo requiera.
Asimismo, pidió a las autoridades de los países de la Unión Europea (UE) que pongan rápidamente en marcha las resoluciones emanadas de la Cumbre de Lisboa, celebrada una semana atrás.
En la capital portuguesa, los 15 países de la UE coincidieron en considerar necesarios profundos cambios estructurales, con el objetivo de impulsar el crecimiento económico y vencer a la desocupación, de manera de llegar al pleno empleo antes de finalizar la primera década del siglo XXI.
Los gobernantes del bloque regional suscribieron un documento que establece las líneas generales de su orientación económica y que confirma una concepción liberal.
Para ellos, la creación de puestos de trabajo dependerá menos de la acción estatal y descansará más en la innovación tecnológica, la libertad del mercado y la competitividad.
El desarrollo masivo del acceso a la red informática mundial Internet es un punto esencial de ese plan, el cual prevé que en 2001 todas las escuelas dispongan de esta herramienta y que en 2003 los europeos tendrán acceso por esa vía a los servicios públicos.
El presidente del gobierno español, José María Aznar, al recibir a los miembros del Consejo del BCE, los instó a actuar "como una sola voz" y a "mantener una política monetaria rigurosa".
Según Aznar, los movimientos al alza o a la baja del tipo de interés serían insuficientes para dotar de estabilidad al euro, la moneda única europea. Tampoco cree que la estabilidad monetaria en sí misma pueda asegurar el crecimiento económico.
En una posición que apoyan, con sus más y sus menos, la mayoría de los demás mandatarios europeos, el jefe de gobierno español sostuvo que "no hay otro camino hacia el pleno empleo y el bienestar social en Europa que el de las reformas estructurales de los mercados (y) su flexibilización".
Aznar también enfatizó en "el juego de la competencia, la introducción y difusión de las nuevas tecnologías y la estabilidad presupuestaria".
Las noticias de la OPEP apuntan hacia esa estabilidad y, aunque las resoluciones de Viena distan de satisfacer a todos, llevaron cierta tranquilidad a los gobiernos europeos al resolver la mayoría de los exportadores de petróleo aumentar la producción.
A partir de este sábado, los productores de la organización ofrecerán al mercado mundial 1.450.000 barriles de petróleo diarios más que en la actualidad. Además, México, país productor de petróleo ajeno a la OPEP, también aumentará su producción.
Todo ello ha llevado a que el precio del barril Brent del Mar del Norte se coloque por debajo de los 25 dólares por primera vez desde principios de año y que, de alguna manera, se calmen los temores europeos de que una nueva alza aumentase sus costos internos y disparase la inflación.
El crudo Brent del Mar del Norte, que a principios de 1999 se cotizó a 10 dólares, superó los 30 a principios de este año, desde cuando bajó hasta 25, y ahora a 24.
La decisión de la OPEP fue motivo de satisfacción en Europa, aunque Irán, segundo productor mundial después de Arabia Saudita e integrante del organización, la haya criticado.
"El descenso de los precios refleja que todo el mundo está contento de que se haya llegado a ese acuerdo", dijo Julián Lee, experto del Centro de Estudios sobre Energía Global, con sede en Londres. (FIN/IPS/td/mj/if/00


