La Comisión de Derechos Humanos de la ONU debe condenar al gobierno de Sudán "por su flagrante papel en la reaparición de la esclavitud" en el país africano, exhortó Solidaridad Cristiana Internacional (CSI), una organización con sede en Suiza.
"La venta de seres humanos es "un fenómeno común" en Sudán, sostuvo CSI.
Durante la 56 sesión de la comisión de la ONU (Organización de las Naciones Humanas), la comisionada Mary Robinson confirmó que en ese país "persiste la esclavitud tradicional".
La esclavitud figura en la lista de crímenes de lesa humanidad de la legislación internacional, en la cual se incluyen el genocidio y el racismo.
El informe de CSI instó en la reunión, que deliberó este mes con la vicepresidencia de Sudán, a "elaborar y poner en práctica una política coherente para la liberación de los sudaneses y la protección de la población civil amenazada".
Sudán negó cualquier implicancia con la esclavitud y calificó las denuncias de CSI de "una propaganda para movilizar a políticos y otros recursos de la comunidad internacional a fin de derrocar al régimen actual de Jartum", declaró Farough Alí, jefe de la misión sudanesa en Kenia.
Pero CSI aseguró que obtuvo la libertad de 4.968 esclavos africanos sólo en este mes en "visitas clandestinas realizadas a zonas fronterizas en el sur y norte de Sudán por sus representantes, miembros de la Comisión de Derechos Humanos de Sudán basada en El Cairo y periodistas independientes".
El tráfico de esclavos en Sudán salió a la luz en los últimos años con la escalada de la guerra civil en el sur del país, que enfrenta al rebelde Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA) contra el gobierno islámico.
El SPLA lucha para que el sur, de mayoría cristiana, se independice del norte, de mayoría musulmana.
La esclavitud tiene sus raíces en la coexistencia entre las tribus meridionales Dinka del nórdico Bahr El Ghazal, ahora escenario de fuertes combates entre el SPLA y los soldados del gobierno, y las tribus árabes nómadas de los estados sureños de Dafur y Kordofan.
Antes que estallara la guerra civil en 1983, ambas tribus compartieron los recursos acuíferos, un factor que aumentó la competencia por el agua y las tierras de pastoreo entre los dos grupos.
La rivalidad se agravó con la guerra entre norte y sur. La tribu Dinka es la espina dorsal del movimiento rebelde.
Se calcula que la guerra, que ya dura 17 años, provocó la muerte de más de dos millones de personas en el país de 28 millones de habitantes.
Las incursiones y secuestros de personas fueron igualmente confirmados por diversas agencias de ayuda que trabajan en el sur del país bajo la cobertura de la Operación Línea Vital de Sudán (OLS).
La iglesia católica apoya a la CSI en su campaña mundial para poner fin a la esclavitud en Sudán. La iglesia tiene a su cargo la mayor entidad asistencial que opera en el sur del país.
CSI afirma que consiguió la libertad de unos 30.000 esclavos desde 1995 y los devolvió a sus familias mediante su iniciativa de comprar a los cautivos.
Alrededor de 100.000 meridionales, sin embargo, siguen prisioneros en el norte de Sudán "como esclavos o sujetos a condiciones de esclavitud en campos de concentración del gobierno, llamados eufemísticamente 'campos de paz' para los desplazados".
Sin embargo, la Oficina Humanitaria de la ONU en Nairobi declaró su oposición a la "readquisición" de esclavos.
"Estamos de acuerdo que el secuestro de mujeres y niños es inaceptable. Pero creemos que se deben incrementar las negociaciones que permitan liberar a los cautivos, pero no pagar por su libertad", dijo Sharad Sapra, un vocero de la oficina. (FIN/IPS/tra-en/ja/sm/ego/aq/hd/00


