La transmisión del virus del sida de madre a hijo causó la muerte de 3,6 millones de niños en los últimos años y dejó a otros 1,2 millones infectados, pero las autoridades no otorgan a este problema la debida importancia, concluyeron expertos.
Las estadísticas revelan una profunda incomprensión sobre la importancia fundamental de la lucha contra el sida en general y de la situación de las mujeres infectadas y sus hijos en particular, lamentó Lieve Fransen, miembro del comité directivo del Grupo de Gante.
El grupo fue establecido en 1998 bajo los auspicios de la Comisión Europea para reunir investigadores y planificadores políticos en la lucha contra el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), y es resultado de la colaboración entre países industrializados y en desarrollo.
Fransen esbozó el martes los puntos centrales de un libro que la Comisión publicará en abril, "Madres e hijos frente al VIH" (virus de inmunodeficiencia humana), ante un grupo de discusión del Parlamento Europeo.
El libro documenta las investigaciones y la formulación de políticas del Grupo de Gante entre 1989 y 1999.
Con respecto al VIH, "las mujeres son la mitad olvidada", afirmó Fransen.
Las nuevas infecciones se producen en general entre mujeres de 15 a 24 años y muchas de ellas contran el virus del sida en su primera experiencia sexual, a veces forzada.
La enorme mayoría de las infecciones se producen en Africa subsahariana, donde la mortalidad infantil es 12 veces superior a la de los países industrializados y la mortalidad materna es 61 veces superior.
En general, las enfermedades de transmisión sexual son un área descuidada de la salud pública de la mayoría de las naciones en desarrollo, pese a las abrumadoras pruebas sobre su impacto especial en la salud de las mujeres y los bebés, señaló Olive Shisana, directora ejecutiva de Salud Familiar y Comunitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En algunas partes de Africa, la incidencia del VIH en mujeres embarazadas supera 30 por ciento, mientras la tasa de infección aumenta en Asia oriental y en muchos países en desarrollo.
Aunque existen tratamientos antirretrovirales disponibles para reducir eficazmente la transmisión de madre a hijo (transmisión vertical), la mayoría de las mujeres de los países pobres no tienen acceso a ellos.
"No debemos olvidar las consecuencias de la transmisión del VIH de madre a hijo durante el embarazo o el parto… Cerca de 11 millones de niños son huérfanos de padre o madre debido al sida, y esto exige una solución enfocada hacia el desarrollo", urgió Fransen.
Mientras en el Norte industrial el riesgo de que un niño adquiera el VIH de su madre se redujo significativamente, en el Sur no existen los métodos de diagnóstico y tratamiento necesarios debido a su alto costo y a la falta de infraestructura.
Casi la mitad de los 30 millones de adultos que viven actualmente con VIH/sida en todo el mundo son mujeres en edad fértil.
La transmisión del virus del sida de madre a hijo durante el embarazo es el principal modo de contagio de los niños. Un décimo de las 16.000 nuevas infecciones diarias se producen a través del embarazo, el parto o la lactancia.
"No obstante, no he visto ninguna medida de prevención seria en la mayoría de los países que se concentren en las mujeres jóvenes antes del embarazo", lamentó Fransen, y exhortó a brindar información y educación a las mujeres.
"Debemos crear sistemas para proteger a las mujeres jóvenes mediante cambios sociales y en su propio comportamiento, pero también mediante el desarrollo de antibióticos y vacunas que estén bajo su control", exhortó la funcionaria.
El creciente número de mujeres y niños infectados con VIH tiene implicaciones tanto para la organización de un sistema de salud equitativo y sustentable como para la prevención de la transmisión vertical del virus, señaló la Comisión Europea.
Como primera medida se debe prevenir la propagación del VIH, en segundo lugar es necesario realizar pruebas de sangre a las mujeres jóvenes, para prevenir que mujeres infectadas pongan en riesgo al hijo no nacido sin saberlo, y en tercer lugar se debe prevenir el contagio a través de la lactancia, exhortó Fransen.
La OMS trabaja junto a gobiernos y a la comunidad internacional para alcanzar el objetivo mundial de reducir la mortalidad materna en 75 por ciento entre 1995 y el 2015, acordado en 1999, cinco años después de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de El Cairo.
Bajo este programa, la OMS espera mejorar el acceso de mujeres y niños pobres a servicios de salud maternoinfantil en 50 países prioritarios durante un período de seis años.
El Banco Mundial indicó su disposición a ofrecer préstamos a aquellos países que tengan un plan nacional de acción para reducir la morbimortalidad maternoinfantil, coordinado entre agencias multilaterales y bilaterales, organizaciones no gubernamentales y el sector privado. (FIN/IPS/tra- en/bk/sm/mlm/he-dv/00


