La elección de Vladimir Putin como el segundo presidente possoviético de Rusia marca el comienzo de una nueva era en este país, sumergido en el desorden político y el caos económico.
Putin obtuvo 52,5 por ciento de los votos en los comicios del domingo y esta mayoría absoluta lo exime de una segunda vuelta contra su rival comunista Gennady Zyuganov, que quedó en segundo lugar con 29,4 por ciento, según el recuento preliminar de 94 por ciento de los sufragios.
"Podemos afirmar que Vladimir Putin fue elegido presidente de la Federación Rusa", anunció este lunes el presidente de la Comisión Electoral Central, Alexander Veshnyakov. "Las cifras de los candidatos no variarán significativamente", agregó.
Antes de que se abrieran los centros de votación para los 108 millones de votantes habilitados a lo largo de los 11 husos horarios de Rusia, la elección era considerada por muchos como "una carrera de un solo caballo".
La falta de competencia prevista hizo temer que, debido a la apatía de los votantes, la participación ciudadana no alcanzara el 50 por ciento necesario para la validez de los comicios.
Sin embargo, la concurrencia de los ciudadanos a las urnas batió un récord al alcanzar 68,8 por ciento de los votantes habilitados.
Como presidente interino desde el 31 de diciembre del año pasado, Putin, de 47 años, gozó de las ventajas de estar en el poder y dejó muy atrás a los otros 10 candidatos en las encuestas de opinión.
Putin, un ex agente de inteligencia de la KGB, salió de la oscuridad el pasado agosto cuando el presidente Boris Yeltsin lo designó primer ministro. Luego, en una medida sorprendente, Yeltsin renunció el 31 de diciembre y anunció a Putin como su sucesor designado.
Los medios oficiales, en especial los canales de televisión ORT y RTR, lanzaron una fuerte campaña en favor de Putin y en contra de los otros candidatos.
Dadas estas ventajas, Putin se rehusó a participar de debates y a utilizar anuncios televisivos, ya que de todas formas era el centro de atención de los medios en todos los actos oficiales, ya fuera en el Kremlin o en sus viajes por distintas regiones.
Uno de los actos que más concitó la atención pública fue el viaje de Putin a Grozny, capital de la república separatista de Chechenia, en el asiento trasero de un avión de combate Sujoi-27, pocos días antes de la elección.
La inusual campaña de Putin logró impresionar a muchos rusos, que buscan estabilidad y un líder con verdadero poder luego de años de desorden político y económico.
Reformistas rusos y empresarios y gobernantes occidentales calificaron a Putin como un reformador pragmático capaz de recuperar la estabilidad y mejorar la calidad de vida de los rusos.
Pero otros, en especial los liberales, temen que Putin socave la frágil democracia de Rusia y vuelva a utilizar el poder desmedido de la policía secreta durante la era soviética.
Aunque Putin insiste en que es un demócrata, no definió con claridad sus planes, más allá de destacar la necesidad de un gobierno "fuerte".
Una de las primeras tareas de Putin será la de designar un primer ministro, además de presentar propuestas concretas para reavivar la economía y erradicar la corrupción del gobierno.
Consciente de la dimensión de los problemas que se ciernen ante él, Putin dijo este lunes que no haría promesas de mejoras rápidas.
"Las expectativas son muy altas, la gente está cansada y espera que las cosas mejores, pero los milagros no existen", declaró en conferencia de prensa.
La victoria electoral de Putin lo coloca en la presidencia al menos por cuatro años, con amplias facultades.
Funcionarios de la Comisión Electoral Central informaron que Putin asumirá el poder el 5 de mayo, y solo después de esa fecha podrá designar a los miembros de su gobierno. (FIN/IPS/tra-en/sb/cr/mlm/ip/00


