RUSIA: Putin promete acabar con la corrupción

Vladimir Putin, presidente provisional de Rusia y principal candidato para las cruciales elecciones del domingo 26, renovó su promesa de acabar con la endémica corrupción.

Las encuestas sobre intención de voto indican que Putin sigue siendo el favorito para triunfar en las elecciones presidenciales, con el apoyo de entre 50 y 60 por ciento de los consultados.

Su rival más cercano es Gennady Zyuganov, el líder del Partido Comunista, quien podría obtener 20 por ciento de los votos, y los demás candidatos son apenas visibles en la competencia.

Yegor Stroyev, presidente del Consejo de la Federación (la cámara alta del parlamento ruso), dijo la semana pasada que no dudaba del triunfo de Putin.

El alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, quien hace apenas un par de meses era el más enconado enemigo del Kremlin, tambien está a favor de Putin.

El presidente provisional ha dicho que confía en obtener una victoria clara este domingo pero no teme la posibilidad de una segunda vuelta, si logra menos de 50 por ciento y es preciso votar una vez más el 16 de abril.

Los analistas opinan que la popularidad de Putin se debe en gran parte a su firme posición sobre la separatista república de Chechenia, que compensa su evidente falta de una estrategia de desarrollo para la economía y de un programa económico concreto a corto plazo.

No fue una sorpresa que el énfasis del favorito sobre Chechenia cayera bajo el fuego de los críticos. Zyuganov llegó a proponer que Putin fuera nombrado "gobernador de Chechenia".

Los expertos piensan que sólo una baja asistencia a las urnas podría amenazar las posibilidades de triunfo de Putin, pero el presidente de la Comisión Electoral Central, Alexander Vishnyakov, pronosticó que votarán 65 por ciento de los 107,9 millones de empadronados.

Putin prometió un gobierno federal más dedicado y paternalista, un mayor papel del Estado en la economía y un aumento del gasto militar.

Tambien aseguró que alejará del gobierno a controvertidos magnates cuya presencia fue la marca de fábrica durante el período del ex presidente Boris Yeltsin. El 18 de marzo afirmó que iba a "combatir a los oligarcas" en escala local y nacional.

"El futuro presidente ruso deberá tener una fuerte voluntad política para aplastar la endémica corrupción", apuntó el destacado abogado Anatoly Kucherena.

Analistas señalaron que una controversia sobre recientes negocios en la producción de aluminio sugiere que Putin no está tan decidido a luchar contra la corrupción.

En febrero, los medios de comunicación informaron que la firma Sibneft, presuntamente controlada por el millonario Roman Abramovich, asiduo visitante del Kremlin, había adquirido la mayor parte de las acciones de las compañías Bratsk y Krasnoyarsk, las dos principales productoras rusas de aluminio.

También se divulgó que 70 por ciento de la compañía Novokuznetsk, quinta productora del país, fue vendido a la firma Logo VAZ de Boris Berezovsky, otro magnate con importantes vínculos políticos.

Sin embargo, Ilya Yuzhanov, director del organismo público encargado de evitar la creación de monopolios, declaró que las recientes ventas en el sector del aluminio "no violan la legislación antimonopólica desde el punto de vista técnico".

Al parecer las acciones fueron compradas por intermedio de 24 compañías registradas fuera del país, para evitar acusaciones de monopolio.

En estos días, el Fondo de Propiedad Federal, una agencia del gobierno, maneja una lista de 200 firmas privatizadas antes de 1997 cuyos compradores no cumplieron las condiciones de inversión acordadas con el Estado.

"Estamos vigilando a esas compañías, que podrían ser nacionalizadas de nuevo, por dictamen judicial, si los propietarios no cumplen sus obligaciones", dijo a IPS Igor Shuvalov, el director del Fondo. Sin embargo, los expertos opinan que no habrá nacionalizaciones de importancia.

Kucherena piensa que es improbable un retroceso en gran escala del proceso de privatizaciones, pero que algunas firmas podrían cambiar de propietarios, aunque la ley no permite al presidente disponer reprivatizaciones.

"Putin ha prometido realizar una amplia investigación para verificar si los principales activos del país fueron privatizados en forma apropiada", aseguró Sergei Trube, jefe de campaña del candidato en Moscú.

Otro problema importante es la endémica evasión de impuestos de los burócratas. Trube señaló que algunas declaraciones de ingresos realizadas por políticos causan risa.

En 1997, Yeltsin ordenó que todos los burócratas federales declararan su patrimonio.

Berezovsky, quien posee miles de millons de dólares según la revista estadounidense Forbes, declaró activos por valor de unos 38.000 dólares.

Vikyor Chernomyrdin, quien fue el principal empresario en la explotación del gas natural y luego primer ministro de Yeltsin, declaró que en 1997 sus ingresos habían sido sólo unos 8.000 dólares.

Trube dijo a IPS que Putin deberá actuar con rapidez para frenar la extendida práctica de la evasión.

En una encuesta realizada hace poco sobre las prioridades del país, sólo 16 por ciento de los entrevistados pidieron soluciones para la cuestión del crimen y la corrupción, mientras dos tercios afirmaron que la economía es lo que más les preocupa.

Con una presión tan débil de la opinión pública, está por verse si el nuevo presidente ruso cumplirá sus promesas de acabar con la corrupción. (FIN/IPS/tra-eng/sb/sm/ego/mp/ip/00)

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