Los representantes de Iraq ante la ONU se ven obligados a alojarse en hoteles de Nueva York, porque los agentes de bienes raíces de esta ciudad estadounidense se niegan a alquilarles viviendas.
Abdul Munim al-Khade, integrante de la misión iraquí ante la ONU (Organización de las Naciones Unidas), dijo que vive hace nueve meses en un hotel porque no pudo encontrar vivienda en Nueva York.
"No hubo ninguna explicación excepto que yo pertenecía a la misión iraquí", declaró ante la Comisión de la ONU sobre Relaciones con el País Anfitrión.
El administrador de un complejo de apartamentos cercano a la sede de la ONU le dijo en forma tajante que los propietarios del condominio habían decidido no arrendar ningún apartamento a diplomáticos iraquíes.
"Esa posición es claramente contraria a la Constitución y las leyes de Estados Unidos", acotó Al-Khade.
La mayoría de las agencias de bienes raíces de Nueva York se rehúsan a alquilar viviendas a diplomáticos en general e iraquíes en particular, dijo Al-Khade, quien recordó que los enviados de Bagdad nunca tuvieron problemas desde el ingreso de ese país a la ONU en 1945.
Los diplomáticos iraquíes han debido desembolsar grandes sumas de dinero para convencer a los propietarios de alquilar o vender sus apartamentos, o renunciar a su inmunidad diplomática como condición previa al contrato de arrendamiento, explicó.
Iraq sufre hace 10 años el embargo económico y militar dispuesto por la ONU a raíz de la invasión de ese país a Kuwait en agosto de 1990, desencadenante en enero del año siguiente de la guerra del Golfo. Estados Unidos lideró la coalición de 32 países que atacó Iraq.
Estados Unidos es uno de los pocos países que integran el Consejo de Seguridad que se niega a considerar el levantamiento de las sanciones de la ONU.
Washington argumenta que debe contar con una evidencia clara de que Iraq carece de medios para producir armas de destrucción masiva. Hasta que eso se compruebe, no aceptará levantar las sanciones de la ONU a pesar de que ya han causado graves penurias a millones de iraquíes.
El diplomático Mohammad Kamal, de Malasia, dijo que los integrantes de la misión de su país tropezaron con las mismas dificultades que los iraquíes para encontrar vivienda.
Además ofrecerles alquileres por precios exhorbitantes, algunos administradores le dijeron que no querían diplomáticos porque eran malos inquilinos.
Como los diplomáticos están sujetos a traslados repentinos, tradicionalmente se les solía eximir de firmar alquileres a largo plazo mediante una cláusula en los contratos. No obstante, algunos administradores se rehúsan ahora a respetar ese privilegio.
De modo que si un diplomático se ve obligado a romper el contrato, debe pagar el alquiler por todo el periodo estipulado aunque desocupe la vivienda.
El presidente de la Comisión sobre Relaciones con el País Anfitrión, Sotiros Zachheos, expresó que numerosos diplomáticos debieron renunciar a su inmunidad para alquilar departamentos o casas en Nueva York.
Zachheos tiene ahora la intención de comprobar si se trató de un problema "sistematico" o sólo "anecdótico", agregó.
Vladimir Tarabrin, de Rusia, manifestó a los delegados que "el chantaje de viviendas" era inaceptable, lo mismo que el "escudo diplomático" usado como pretexto por los infractores para evadir la ley.
Estados Unidos, como país anfitrión, tiene la obligación de prestar asistencia al personal de las misiones extranjeras. Es de esperar que las autoridades nacionales hagan lo posible para satisfacer los intereses y requerimientos de los diplomáticos de la ONU, dijo.
Entre esas necesidades figura la vivienda, un factor esencial para el funcionamiento normal de las misiones dipolomáticas, agregó.
Robert Moller, de la misión estadounidense ante la ONU, expresó que el mercado neoyorquino de bienes raíces no acepta órdenes del gobierno de Washington.
Estados Unidos tomará medidas si constata violaciones de sus obligaciones internacionales, pero el problema de la vivienda está circunscripto sólo a los propietarios privados y sus inquilinos, sostuvo Moller.
Isa Ayad Babaa, de Libia, se quejó sobre los mecanismos de otorgamiento de visas, a los que calificó de arbitrarios, pues se concedieran sólo a un miembro de la familia por vez. A veces, la demora era demasiado larga, lo cual deja a familiares bloqueados en distintas partes del mundo, afirmó.
Babaa recordó que la hija de un diplomático libio debió viajar a Túnez a pedir la visa, y, una vez allí, se le exigió que respondiera a una larga lista de preguntas.
La hija del diplomático fue informada de que su visa sería enviada desde Washington pero jamás la recibió, dijo el delegado libio.
Rafael Dausa Céspedes, de Cuba, manifestó su "solidaridad" con el diplomático libio, y denunció la política "selectiva y discriminatoria" de Estados Unidos que, en su opinión, era injustificada y políticamente motivada.
"La delegación cubana ha sufrido dificultades parecidas, como restricciones para viajar, multas de tráfico y demoras en la concesión de visados", agregó. (FIN/IPS/tra- en/td/da/ego/mj/ip/00


