ESPAÑA: Socialistas entre el remiendo y la total renovación

El opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se debate frente a su crisis entre los remiendos parciales y la renovación total que reclaman cada vez más sectores.

La crisis estalló la noche del domingo 12, cuando renunció su secretario general y candidato a la Presidencia del gobierno, Joaquín Almunia, al concluir el escrutinio de las elecciones generales en las que el PSOE sufrió una aplastante derrota.

El último pero no definitivo intento de imponer una solución desde la cúspide fracasó este lunes, al anunciar que no concurriría a una reunión con sus pares el presidente del gobierno de Extremadura y secretario general del PSOE en esa comunidad autónoma, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

La reunión había sido convocada por su par de Andalucía, Manuel Chaves, miembro de la Comisión Ejecutiva Federal p-órgano de gobierno del PSOE— y muy vinculado con el ex secretario general partidario y ex presidente del gobierno, Felipe González, quien todavía ejerce una fuerte influencia en ese partido.

El objetivo de esa reunión, a la que estaban citados otros presidentes de comunidades autónomas y secretarios generales, era acordar nombres para integrar una Comisión Gestora que dirigiese el partido hasta su próximo Congreso, en julio.

De haberse alcanzado un consenso, el Comité Federal (máximo órgano de dirección entre congresos) se habría dispuesto a aprobar la propuesta este miércoles, dado el peso de los participantes en la frustrada reunión, llamados "barones" por su poder en las comunidades autónomas.

Pero Rodríguez Ibarra, ganador de todas las elecciones en Extremadura desde hace 20 años y con prestigio en el resto de España, fue categórico: no se debe nombrar una Comisión Gestora, sino una Ejecutiva, para convocar un Congreso Extraordinario en 40 días, con la única finalidad de que éste elija una dirección.

La dirección resultante de ese Congreso, a su vez, debería convocar a un Congreso Ordinario, en un plazo de cuatro a seis meses, para que durante todo ese período los afiliados puedan debatir en profundidad los problemas y las soluciones, así como el programa y la estructura partidaria.

De esa manera, explicó, se cumpliría con los estatutos y todos los afiliados podrían participar en la discusión y en la decisión sobre las soluciones.

En términos similares se pronunció el alcalde de la mayor ciudad gallega, La Coruña, Francisco Vázquez, quien dijo que la dirección renovadora "tendrá que ser elegida por los militantes, no por acuerdos entre sectores".

No obstante, la relación de fuerzas en el Comité Federal favorece ampliamente al felipismo, como se conoce a los seguidores del ex presidente del gobierno, que cuentan en ese órgano con aproximadamente 80 por ciento de los votos.

El poder del felipismo se basa en el control del aparato partidario y de la designación de cargos públicos allí donde gobiernan.

Un profesor de filosofía política, militante socialista, ex diputado de ese partido y coredactor del programa Socialismo 2000, Ramón Vargas-Machuca, es categórico al respecto.

El poder de los jerarcas del PSOE "se sustenta en relaciones de patronazgo", dijo Vargas-Machuca en el diario madrileño El País este lunes.

Por ello, "la mayoría de los que concurren hoy a formalizar las decisiones en ejecutivas, comités y grupos parlamentarios obtiene y asegura su posición gracias a un intercambio de naturaleza clientelar".

En ese intercambio "se permuta lealtad a lo que disponga el patrón por recompensas que difícilmente se alcanzarían fuera".

Por ello, dice, "sólo si se libera de la estructura de decisión y entramado organizativo actuales podrá el PSOE recomponer los equilibrios en las arenas políticas y zonas de influencia en las que opera".

La experiencia de los dos últimos años demostró una contradicción entre la mayoría de los afiliados y el aparato. La última se produjo en 1998, cuando Almunia convocó elecciones internas para la designación del candidato a la Presidencia del gobierno y se presentó como precandidato.

Contra todo pronóstico y enfrentándose al aparato partidario, ganó esas elecciones el ex ministro José Borrell. Pero su triunfo se esfumó, merced a las maniobras del aparato, que lo obligaron a renunciar a la candidatura. Y así, la Comisión Ejecutiva designó candidato a Almunia.

Este, a su vez, cosechó una aplastante derrota el domingo 12 de marzo, en las que triunfó por amplia mayoría el gobernante Partido Popular, liderado por el centroderechista José María Aznar.

La primera disyuntiva ante la crisis socialista se definirá este miércoles, en la reunión del Comité Federal.

Allí se apreciará si el aparato vuelve a imponer su "patronazgo" y la aritmética de los votos que controla el felipismo, o si se hará oir la voz de los afiliados, como reclaman Rodríguez Ibarra y Francisco Vázquez. (FIN/IPS/td/mj/ip/00

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