Brasil presentará en el Foro Mundial de Educación resultados sobresalientes, destacándose el ascenso de las mujeres en la última década, que superaron a los hombres en escolaridad y alfabetización.
Los hombres presentaban hasta fines de los años 80 mayor promedio de años de estudio, situación que se invirtió entre 1990 y 1996. En ese lapso, la población femenina pasó de 4,9 a seis años de escolaridad, mientras los varones avanzaron sólo de 5,1 a 5,7 años.
Paralelamente, el analfabetismo cayó más acentuadamente entre las mujeres, de 9,4 por ciento en la edad de 30 a 39 años a cuatro por ciento entre la de 15 a 19 años. Mientras, el descenso fue de 11 a 7,9 por ciento entre los hombres.
La persistente discriminación salarial de las mujeres al ingresar en el mercado de trabajo las estimula a estudiar más, explicó el Ministerio de Educación.
La mayor escolaridad "está permitiendo a las mujeres reducir, de forma lenta pero continua, la diferencia salarial por razones de género, y ocupar cargos destacados en el trabajo y en la política", señaló Maria Helena Guimar~aes de Castro, presidenta del Instituto Nacional de Investigaciones Educacionales.
Eso es importante, porque más de un tercio de las familias brasileñas están encabezadas por mujeres, añadió Guimaraes de Castro, que coordina la preparación de la participación brasileña en el Foro Mundial a realizarse en Dakar del 26 a 28 de abril.
En su informe, Brasil destacará también la casi universalización de la enseanza básica, cumpliendo la consigna "educacin para todos", lanzada en la Conferencia Mundial de Jomtien, Tailandia, en 1990.
El año pasado, 95,4 por ciento de la población de siete a 14 años frecuentaba la escuela, ante 86,1 por ciento en 1991, superando la meta de 94 por ciento que el gobierno había fijado para 2003. Pero siguen excludos un millón de niños y niñas
Una fuerte reducción del analfabetismo en la población de 15 años y más edad, de 20,1 por ciento en 1991 a 13,8 por ciento en 1998, es otro resultado positivo, aunque no basta para alcanzar el objetivo de disminuir el índice a la mitad.
Los progresos son "extraordinarios" y resultan de políticas gubernamentales, como el programa "Todos los niños en la escuela", y de mecanismos financieros que aumentaron la paga de los maestros en áreas pobres, dijo Dulce Borges, coordinadora de educación en la representación de Unesco en Brasil.
"En cinco años, Brasil podrá alcanzar el nivel" de los países del Norte industrial, arriesgó la funcionaria de Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), aún reconociendo problemas, como el alto índice de repetición de curso y la escasa atención a jóvenes y adultos analfabetos.
La prioridad puesta en los niños, la reforma del sistema de educación y otras iniciativas, como becas para familias pobres, "están en el camino correcto", y permitirán luego atender otras necesidades, observó Borges.
"Brasil es uno de los países que más avanza, mucho más que Argentina", tanto en el aumento de la escolarización como en medidas para mejorar la calidad de la enseñanza, reconoció el ministro de Educación argentino Juan José Llach, durante una visita en febrero a Brasilia.
Brasil forma parte del E-9, un grupo de nueve países que concentran la mitad de la población del planeta y 70 por ciento de los analfabetos que se cuentan en el mundo. El E-9 mantuvo su cuarta reunión a principios de febrero en Recife, en el nordeste brasileño, para evaluar su desempeño y discutir desafíos comunes.
En todos los integrantes del grupo, una alta proporción de población está excluida de los centros de enseñanza, aunque las diferencias entre ellos son también importantes. El analfabetismo oscila entre 10 y 20 por ciento en Brasil, China, Indonesia y México, mientras que en Bangladesh, Egipto, India, Nigeria y Pakistán se acercan o supera 40 por ciento
Debido a esas grandes diferencias, Brasil propondrá la disolución del E-9, anunció Guimaraes de Castro que, sin embargo, reconoce que el grupo ha influido en las políticas educacionales de los nueve países. "A partir de ahora es imposible fijar metas conjuntas", explicó.
"Cada país debe definir sus prioridades, porque los problemas son muy distintos. En Brasil, por ejemplo, no hay diferencias de género, como ocurre en Egipto, India o Pakistñan", señaló.
Pero las autoridades brasileñas admiten que resta mucho para hacer. El elevado índice de repetición de cursos eleva a 11 los años que en promedio necesitan los alumnos para concluir los ocho años de enseñanza primaria.
Brasil aplica 4,8 por ciento de su producto interno bruto al área de educación, una proporción semejante a la de algunos países del Norte industrial. Pero lo hace de manera desigual, y ese hecho contribuye a la inequidad social.
El gasto anual por alumno de enseñanza primaria es 12,8 veces menor que en la universidad. Esa diferencia es de sólo tres veces en Estados Unidos y menor aún en otros países del Norte. (FIN/IPS/mo/ff/ed/00


