DESARROLLO: Cumbre del G-77 evaluará colaboración Sur-Sur

La cooperación Sur-Sur es uno de los puntos en la agenda de la próxima cumbre del Grupo de los 77 (G-77) con mayores posibilidades de rendir frutos beneficiosos para los 133 países integrantes de la organización.

En el marco de los preparativos de la reunión de jefes de Estado y de gobierno del G-77, que se celebrará en La Habana del 10 al 14 de abril, Cuba puso en manos de los expertos una carpeta de proyectos de colaboración que podrían ser el punto de partida para las discusiones.

"No es más que nuestro aporte para solucionar en la práctica cuestiones tan urgentes como salud, educación, investigación y otros", comentó a la prensa estatal la vicencanciller cubana para Asuntos Multilaterales, María de los Angeles Florez.

En su opinión, los países del Norte industrial tendrían que cumplir con la asistencia oficial para el desarrollo, fijada en 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB), pero también las naciones del Sur deben cooperar unas con otras.

En 1970, la Asamblea General de la ONU fijó el objetivo de que los países ricos emplearan 0,7 por ciento de su PIB) para ayudar a las naciones en desarrollo. En la actualidad sólo cuatro países — Dinamarca, Holanda, Noruega y Suecia— han alcanzado o superado esa meta.

En 1992, la asistencia oficial al desarrollo del Norte industrial al Sur en desarrollo llegaba a 61.000 millones de dólares. La cifra había caído a 47.600 millones de dólares en 1997.

Pero los países en desarrollo "pueden aportar en proyectos comunes, regionales y hasta bilaterales", comentó Florez, quien recordó que la cita del G-77 será la de mayor magnitud en Cuba después de la VI Cumbre de Países No Alineados celebrada en 1979.

Con excepción de Estados Unidos, todos los donantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), que nuclea a los países más ricos del mundo, reafirmaron en los últimos años su intención de contribuir con el 0,7 de su PIB para la ayuda al Sur.

Especialistas consideraron probable que el asunto sea objeto de debate, no sólo en torno de la necesidad de esa asistencia, sino de la atención especial a los programas de ayuda a educación, salud y seguridad social de las naciones del Sur.

Esos sectores básicos han sido "dramáticamente afectados por los programas de ajuste y reestructuración económica impuestos en el marco de las tendencias globalizadoras actuales", según esos expertos.

Cuba tiene antecedentes en materia de colaboración con naciones de Africa, Asia y América Latina, en tanto perdió la que recibía de la disuelta Unión Soviética y del antiguo campo socialista en Europa oriental, lo que explica su especial interés en el asunto.

En la actualidad, 4.359 técnicos, profesionales y especialistas cubanos prestan servicios en 90 países.

En América Latina y el Caribe trabajan 2.685, en Africa, 1.389, en Europa 249 y en Asia 36, en áreas que van desde la medicina, el deporte, la educación, la construcción, la educación superior y la electroenergética e hidráulica, hasta la agricultura y los institutos de investigación.

Al principio, esta cooperación era totalmente gratuita, incluso el transporte internacional y el abastecimiento al personal, pero las naciones receptoras, en especial las que tienen posibilidades financieras, asumen algunos gastos desde fines de los años 80.

Sin embargo, se mantiene el principio de no cobrar por la ayuda técnica, advirtieron fuentes gubernamentales.

Los informantes estimaron que durante los casi 38 años de colaboración cubana, más de 90.000 personas procedentes de la isla brindaron asistencia técnica en Africa en más de 40 ramas que abarcan salud pública, educación, agricultura, transporte, construcción, deportes, pesca e industria.

En tanto, desde 1965 hasta el curso 1998 se graduaron en Cuba 37.001 becarios procedentes de 120 países, 13.786 del nivel superior y 23.215 de nivel medio. Se suman a este total 7.090 trabajadores africanos que elevaron su calificación en cursos de adiestramiento.

La última ayuda, de mayor resonancia en América Latina, se ubica en el campo de la salud, uno de los mayores orgullos del gobierno de Fidel Castro.

A raíz del desastre de los huracanes Georges y Mitch, que se abatieron sobre América Central en 1998, Castro puso en práctica un Plan de Atención Médica Integral, que se mantiene hasta hoy, con el envío de brigadas médicas a Belice, Guatemala, Haití y Honduras.

Ese programa se extendió luego a Africa subsahariana e incluye la creación en La Habana de la Escuela Latinoamericana de Medicina, en la cual ya cursan estudios, desde 1999, más de 3.000 jóvenes de 20 países.

Hasta el momento, los gastos académicos y de manutención de los estudiantes son asumidos por la isla, que acogió, además, a becarios haitianos en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, a 967 kilómetros de la capital. (FIN/IPS/pg/mj/dv/00

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