Los médicos en Costa Rica viven menos años que el resto de la población, señalan estudios, lo cual lleva a decir que elegir esta profesión es como tomar una leve dosis diaria de veneno, ya que no mata de golpe sino poco a poco.
Paradójicamente los encargados de la salud costarricense recomiendan a sus pacientes hacer ejercicio, comer en forma balanceada y evitar el estrés, pero no lo aplican para sí.
Las consecuencias de no predicar con el ejemplo han alertado a las autoridades locales, luego de que estudios revelaron que los doctores en medicina mueren a los 62 años y medio en promedio, mientras la esperanza de vida de la población en general es de 76 años.
Estos datos resultan "sorprendentes", dijo el médico pediatra Albert Barahona Hiquebrant, sentado en un pequeño consultorio atestado de libros, mientras ordena las piezas que le permitieron armar un rompecabezas que ya casi está terminado.
Barahona Hiquebrant, del Hospital Nacional de Niños, recopila desde 1993 información sobre los colegas fallecidos en los últimos 25 años, a pedido del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.
Los resultados de su investigación revelan una gran paradoja: los responsables de cuidar la salud en este país son víctimas más tempranas de la muerte que sus propios pacientes. Por tanto, se puede afirmar que la profesión de médico es aquí una de las más peligrosas, concluyó el especialista.
La brecha entre la edad promedio de fallecimiento de los médicos y la del resto de los costarricenses inquieta, no sólo por sus repercusiones sociales, sino también por razones éticas.
"En estadística, esta diferencia equivale a años de vida potencialmente perdidos", explicó Barahona Hiquebrant, mientras revisa con atención en su computadora el trabajo a publicar este año en la revista Acta Médica Costarricense, que edita el Colegio de Médicos y Cirujanos.
La investigación, que tomó como base las muertes de 500 médicos entre 1975 y 1999, comprobó que la edad promedio de fallecimientos coincide con la fijada por ley para obtener el retiro profesional.
Es decir que los doctores contarricenses se mueren antes de poder disfrutar sus años de jubilación.
Barahona Hiquebrant también estudió las causas de muerte de sus colegas entre 1988 y 1990, descubriendo que 65 por ciento se debió a enfermedades del corazón, nueve por ciento a problemas pulmonares, 2,2 por ciento a cáncer y el restante 23,8 por ciento a razones diversas.
"Los médicos de este país les dicen a sus pacientes que se cuiden, pero contradictoriamente no se cuidan a sí mismos", señaló el cardiólogo Juan José Pucci Coronado.
El especialista afirmó que los médicos, por lo general, sufren de sobrepeso, no hacen ejercicio y tienen una gran carga de estrés que se refleja en su familia, pues son muy comunes los casos de divorcio.
En la actualidad hay 5.000 médicos en Costa Rica, que en general trabajan muchas horas por día sometidos a fuerte presión, típica de su profesión.
"El problema es que vemos las enfermedades en los demás, pero vivimos un proceso de negación" respecto de las nuestras, explicó a IPS el presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, Solón Chavarría.
Estudios previos demuestran que el tabaquismo es otro problema importante que afrontan los médicos en este país, donde la mitad son fumadores y 50 por ciento de éstos lo hace en exceso.
Barahona Hiquebrant entiende que lidiar con las enfermedades y padecimientos de los pacientes genera gran estrés a los profesionales de la salud, mucho mayor del que sufre el resto de la población.
Ver la cara del dolor todos los días desgasta, y atender a personas con sufrimientos produce estragos, afirmó.
El investigador agrega otra causa de muerte de médicos, que muchos no imaginarían, como son los accidentes de tránsito. "Estos tienen que desplazarse muchos kilómetros cada día y en condiciones muy riesgosas", explicó.
En Costa Rica es común que un médico trabaje para los servicios estatales del seguro social y además atienda en su consultorio particular, lo cual significa que está en actividad hasta 140 horas por semana, cuando la ley indica que ningún trabajador debe sobrepasar las 48 horas de labor. (FIN/IPS/nm/dm/he/00


