México se prepara para otro año de desastres naturales. Pronósticos divulgados esta semana indican que más de la mitad del territorio sufrirá sequías e incendios, afectando a los más pobres.
El gobierno de Ernesto Zedillo reunió el martes a jefes de gobiernos municipales de 12 estados del norte de México para diseñar estrategias de prevención, mientras algunos expertos advirtieron que lluvias e inundaciones también serán un problema.
México sufrió en 1998 los peores incendios en 50 años y en 1999 las lluvias más fuertes de los últimos 40 años, fenómenos que son consecuencia del cambio climático global y la deforestación, según dicen los expertos.
El 2000 será también un año difícil en materia de sequías e incendios, pues hay un exceso de material combustible dejado por las inundaciones del año pasado y el fenómeno climático de "La Niña" generará menos humedad, indicó un comunicado de la Secretaría (ministerio) de Gobernación (interior).
El centro, norte y sudeste del país serían los más afectados, indicaron las autoridades.
Varias de las zonas amenazadas son las mismas que en 1999 fueron golpeadas por el exceso de lluvias, que dejaron como saldo 400 personas muertas y unas 300.000 damnificadas.
Del 1 de enero al 24 de febrero de este año se registraron 1.002 incendios forestales, el doble que en el mismo lapso del año pasado, agregó la Secretaría.
Entre abril y mayo gran parte del territorio de México sufre problemas de sequía y entre septiembre y noviembre se desatan las lluvias. Sin embargo, en este año la sequía está presente desde enero.
La mayoría de las zonas afectadas por los cambios de clima son también las de menores recursos del país, según se desprende de un estudio de los mapas oficiales de pobreza.
El 70 por ciento los municipios que fueron golpeados por las inundaciones en 1999 son parte de la lista de los ayuntamientos más pobres del país.
De los 1.418 municipios de México que según el gobierno requieren atención prioritaria por sus altos niveles de pobreza, 26 por ciento sufrieron el año pasado el agravante de las lluvias e inundaciones.
Otro dato demostrativo de que la naturaleza parece ensañarse sobre todo con los más pobres es que 252 de los 811 municipios en condiciones de "miseria extrema" y que requieren "atención urgente", según el gobierno, afrontaron en 1999 grandes sequías, inundaciones y temblores.
Al respecto, el director del Decenio Internacional para la Reducción de Desastres Naturales de la Organización de las Naciones Unidas, Philippe Boullé, afirmó en 1999 que 90 por ciento de las víctimas de desastre naturales son del Sur en desarrollo, pues existe una relación directa entre pobreza y vulnerabilidad.
El clima está alterado y en el futuro podría ser peor si aumenta el recalentamiento del planeta y continúa la destrucción ecológica, advirtió Adrián Aguilar, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 25 años más en México podría haber ascensos de temperatura hasta los 54,5 grados centígrados, escasez de agua potable, resurgirían enfermedades transmitidas por mosquitos, desaparecerían playas y habría nuevas inundaciones, indican los pronósticos de Aguilar.
Si no se revierte el deterioro del ambiente planetario, en los años venideros ya no sólo habrá emigrantes laborales sino también climáticos, personas que viajarán en busca de lugares adecuados desde el punto de vista ambiental, sostuvo el experto.
Los desastres naturales tienen consecuencias sociales mayores en México, pues avanza la deforestación y no se ha dado una planificación adecuada de los asentamientos humanos, reconoció la secretaría (ministerio) de Medio Ambiente. (FIN/IPS/dc/dm/en/00


