Representantes de más de 110 países se reunirán en Alemania la semana próxima para negociar la reglamentación internacional que libere al ambiente de los llamados organismos contaminantes persistentes, como el DDT.
La reunión en la ciudad de Bonn se denominará oficialmente Cuarta Sesión del Comité de Negociación Intergubernamental (INC-4) para un Instrumento Internacional Legalmente Vinculante que Implemente Acción Internacional contra Ciertos Organismos Contaminantes Persistentes (POP).
El Comité se creó en 1998 para desarrollar una normativa internacional que combata a los POP en el ambiente.
Las negociaciones tienen el fin de llegar a un acuerdo este año sobre 12 contaminantes orgánicos como los PCB y el DDT, así como criterios científicos y un procedimiento para identificar otros contaminantes en el futuro y tomar las debidas medidas.
La importancia de las negociaciones que comienzan el lunes y concluyen el viernes radica en que, una vez producidos, los POP se dispersan por el ambiente, incluso muchos años después de que su producción cesara.
Algunos son conocidos carcinógenos humanos, otros causan desórdenes neurológicos, enfermedades respiratorias e interfieren con la reproducción normal.
Los primeros 12 POP que se negociarán caen en tres categorías: pesticidas, químicos industriales y productos derivados de la combustión y los procesos industriales. Los POP surgen, entre otras cosas, de grandes fuentes de emisión, lugares contaminados y materiales almacenados, como pesticidas obsoletos.
Según la organización ambientalista Greenpeace Internacional, Estados Unidos quiere que la Unión Europea no apoye a los países en desarrollo que se proponen eliminar a los POP en lugar de sólo reducir las emisiones tóxicas.
Una carta que el Departamento de Estado (cancillería) estadounidense envió a la Unión Europea (UE) el mes pasado, y que Greenpeace hiciera pública, resulta esclarecedora.
A Washington "le preocupa seriamente que, a menos que Estados Unidos y la UE cambien sus tácticas antes de la INC-4, las negociaciones acerca de los POP no terminarán este año como estaba previsto y podrían incluso sufrir un colapso", advertía la carta.
"Estados Unidos considera que el propósito fundamental de las negociaciones sobre los POP es llevar los compromisos del Grupo de 77 países en desarrollo lo más cerca posible de aquellos que la mayoría de los países industrializados tienen en su legislación nacional", agregó.
"Pero nos preocupa que, después de tres sesiones, las negociaciones se concentraron casi exclusivamente en las diferencias entre los países industrializados".
Estas diferencias se concentraron en los intentos de trascender los así llamados POP/LRTAP. LRTAP es la Convención sobre Contaminación Aérea Transfronteriza de Largo Alcance, un acuerdo firmado en 1979 que entró en vigor en 1983.
La LRTAP fija principios generales de cooperación para combatir la contaminación del aire y establece un marco para coordinar la investigación y el intercambio de información entre las partes, que incluyen a Canadá, países europeos, entre ellos Rusia, y Estados Unidos.
Un importante resultado de la Convención fue un programa cooperativo para supervisar y evaluar a los contaminantes del aire en Europa.
Varios protocolos se negociaron utilizando el marco del LRTAP, incluso la reducción de las emisiones de azufre (1985 y 1994), el control de los óxidos de nitrógeno (1988) y el control de las emisiones de compuestos orgánicos volátiles (1991).
La carta de Estados Unidos pidió a la Unión Europea que la atención se "concentre en la negociación con los países en desarrollo", en lugar de discutir las diferencias entre los países industrializados.
Washington pretende que la UE se concentre en ayudar a los países en desarrollo a tomar una actitud más realista con respecto de la ayuda financiera que pueden esperar de otros países para reducir sustancialmente los niveles de POP en el ambiente.
Los países en desarrollo "también deben aceptar que el tema de los POP no es algo mundial en la medida que lo es la destrucción de (la capa de) ozono o el cambio climático", agregó la carta.
"Los países industrializados no están preparados para cargar con todo el costo de aplicar (las medidas contra los) POP", señaló.
"Los contaminantes químicos tóxicos siguen siendo el principal problema de las negociaciones, y Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en el principal obstáculo a toda solución internacional", señaló Wytze van der Naald, de Greenpeace, frente a la carta de Washington. (FIN/IPS/tra-en/raj/sm/aq/en/00


