TIMOR ORIENTAL: Demora en reconstrucción augura crisis social

El jefe de la misión de la ONU en Timor Oriental advirtió al Consejo de Seguridad que existe el peligro de malestar social en la región a menos que el organismo mundial avance con rapidez en la reconstrucción del territorio.

"La gente de Timor Oriental está justamente impaciente por ver una mejoría en sus vidas", expresó Sergio Vieira de Mello, el representante especial a cargo de la Administracion Transitoria de la ONU (UNTAET) en el estado del Mar de Java.

Las declaraciones de De Mello ante el Consejo de Seguridad este jueves y el nuevo informe de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sobre la situación en Timor Oriental revelaron numerosas necesidades apremiantes del lugar.

"El desastre humanitario que resultó de la violencia en Timor Oriental ha sido la crisis más grave enfrentada por UNTAET" en sus tres meses de actividad en el territorio, señaló el informe que el organismo entregó la semana pasada al Consejo de Seguridad.

Las prioridades del próximo trimestre serán la creación de empleos, la reintroducción de los servicios públicos y el retorno de los refugiados que escaparon a Timor Occidental (provincia de Indonesia que ocupa la mitad occidental de la isla de Timor), informó De Mello.

"UNTAET enfrenta una brecha temporal que bien podría dar lugar a que los timorenses perciban, en los próximos meses, que se hizo muy poco para reparar la infraestructura, excepto en el caso de las instalaciones de la ONU. La rápida ayuda financiera será esencial para evitar el malestar social", advirtió.

La infraestructura, las escuelas, los servicios de salud, la policía, los tribunales, la administración pública y los servicios están en manos de agencias internacionales o deben ser reconstruidos desde los cimientos.

Solamente la mitad de la población tiene electricidad, y las reparaciones de caminos son urgentes, especialmente para llegar a las zonas montañosas a tiempo para la cosecha del café, dijo De Mello.

"El dinero no es el problema", aseguró De Mello, llamando la atención a los funcionarios de la ONU.

De Mello dijo a la prensa que la ayuda prometida "es más que suficiente para cubrir nuestras necesidades en el 2000 y el año siguiente. El problema es con qué rapidez se pueden emplear esos fondos para la reconstrucción".

Señaló que el mayor problema es el desempleo y que sólo se puede corregir por medio de "intensivos programas laborales".

"Lo que necesito ahora es dinero para darle al pueblo timorense pruebas tangibles del compromiso internacional. Hasta ahora hemos dado empleo a 7.000 personas. El problema de la desocupación debe ser corregido con la puesta en marcha de proyectos de rehabilitación y reconstrucción".

De Mello aseguró que la mayoría de los timorenses quieren la reconciliación. El líder independentista Xanana Gusmao "hizo todo a su alcance para fomentar la reconciliación, y sus conversaciones con las autoridades indonesias han sido alentadoras y constructivas", indicó.

El presidente indonesio Abdurrahman Wahid tiene proyectado visitar Timor Oriental a fines de este mes.

Sin embargo, De Mello dijo que continúa la hostilidad de las facciones que en el referéndum de agosto votaron en contra de la independencia de Timor Oriental y a favor de su autonomía como provincia indonesia. "Su posición es tan extrema que ningún diálogo racional puede hacerlos cambiar de idea", dijo.

"El diálogo político con los grupos proindonesios no debe ser excluido. Promover la autonomía no es un crimen porque fue una de las dos opciones brindadas al pueblo timorense", acotó.

Después del referéndum, en que casi 80 por ciento de los votantes apoyaron la independencia, las milicias proindonesias respaldadas por el ejército desataron una ola de saqueos y violencia en toda la isla.

Alrededor de 750.000 timorenses de una población de 880.000 fueron sacados de sus casas o asesinados, incluso en Timor Occidental. La capital de Timor Oriental, Dili, fue casi arrasada.

En septiembre, la ONU autorizó una fuerza multinacional encabezada por Australia para que restaurara la paz en la región. A partir del 1 de febrero, esa fuerza está siendo remplazada por los componentes militares de UNTAET.

Un funcionario de la ONU se refirió a esto como "un cambio de birretes" de los soldados, porque casi la mitad de las fuerzas de la organización mundial ya están en servicio en el contingente original.

"Los grupos proautonómicos y la milicia política en Timor Occidental deben aceptar el resultado de la consulta popular y optar por un curso de acción democrático. Los demás grupos extremistas y las milicias en Timor Occidental se deben desarmar y dispersar de una vez por todas", dijo De Mello.

Las estructuras para el cumplimiento de la ley también se encuentran desorganizadas en Timor Oriental. Sólo 480 policías civiles de la ONU (de una fuerza prevista de 1.610) han sido puestos en funciones. La academia para formar a policías timorenses no se abrirá hasta marzo.

Entretanto, De Mello dijo que el movimiento independentista FALINTIL "ha indicado que desea prestar servicio, desarmado, para prevenir el crimen a través de la educación comunitaria".

Tampoco funciona el sistema judicial. Los 10 jueces y fiscales nombrados hasta ahora carecen de experiencia, mientras los tribunales no tienen personal básico ni servicios, y las prisiones "se encuentran en peor estado".

"El componente humanitario de UNTAET ha asumido la conducción para coordinar la indagatoria" de las dos comisiones investigadoras de derechos humanos en Timor Oriental, una de Indonesia y otra de la ONU, creadas el lunes, explicó De Mello.

Hasta el momento se encontraron 300 cadáveres y la ONU registró 467 asesinatos. Es "urgente", dijo De Mello, que todas las pruebas de abusos de derechos humanos se documenten para que las autoridades timorenses e indonesias decidan qué hacer con los hallazgos en fosas comunes. (FIN/IPS/tra-en/jb/ks/ego/aq/dv-hd/00

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