Estados Unidos no apoya la propuesta de 119 países en desarrollo para celebrar una conferencia internacional sobre terrorismo que podría desatar enfrentamientos por cuestiones delicadas como la definición de la propia palabra.
El delegado estadounidense Robert Rosenstock dijo que una conferencia de este tipo no tendrá "beneficios prácticos". "Los temas que se sugieren como posibles para este tipo de conferencia no tuvieron solución práctica en la historia", advirtió.
La conferencia propuesta por 119 países miembros del Movimiento de No Alineados procurará analizar varios temas delicados, incluso uno de los más políticamente controvertidos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la distinción entre "terrorista" y "combatiente por la libertad".
En cuestión está si los combatientes de Hizbollah que luchan para expulsar al ejército israelí del sur de Líbano deben ser considerados terroristas o combatientes por la libertad.
También hay discrepancia sobre si los combatientes de Hamas, que luchan contra la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza, integran un movimiento de liberación o una organización terrorista.
Otro tema igualmente controvertido que podría surgir en la conferencia es el del "terrorismo de Estado". Así mismo, los delegados podrían tener que decidir si los ataques de las Fuerzas Armadas de un país son actos de terrorismo cuando mueren civiles.
Otra cuestión es si los bombardeos protagonizados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra la ex Yugoslavia se deben considerar actos de terrorismo y violación de la soberanía nacional de un estado miembro de la ONU.
También se podría esgrimir el argumento de que los bombardeos de Israel contra el sur de Líbano son ejemplos clásicos de terrorismo de Estado.
Estos son algunos de los temas que surgieron en el Comité Ad Hoc sobre Terrorismo de la ONU cuando comenzó a discutir la semana pasada la posibilidad de celebrar la conferencia.
Rosenstock declaró ante el Comité que la conferencia ejercería un efecto de distracción frente a las medidas pragmáticas que podrían y deberían tomarse, como abogar porque los países adhieran a 11 convenciones contra el terrorismo adoptadas por la ONU.
El delegado de Estados Unidos también señaló que un foro efectivo para discutir estos asuntos sería la Asamblea General, que adopta todos los años varias resoluciones relacionadas con el terrorismo.
Rosenstock cuestionó si una conferencia internacional sobre el terrorismo será un "estímulo útil o una costosa distracción".
Por otra parte, el embajador Gao Feng, de China, dijo que su gobierno apoya la conferencia y cree que una reunión de este nivel facilitará un consenso para combatir el terrorismo.
"Así mismo, desalentaría a los terroristas", aseguró, argumentando que el "terrorismo es un serio flagelo que afecta a la comunidad internacional y socava y viola en forma indiscriminada la vida y la propiedad de personas inocentes".
John Holmes, de Canadá, declaró ante el Comité que para que una conferencia de este tipo tenga éxito se necesita un amplio consenso sobre el resultado y el formato de la misma.
En primera instancia, Canadá está dispuesta a celebrar la conferencia, pero hace falta mucho trabajo, agregó. Ottawa hace hincapié en la importancia de aplicar los tratados que ya se adoptaron, precisó. Todos los países deben trabajar activamente para que se firmen esos tratados.
En los últimos tres años, la ONU adoptó dos nuevas convenciones: la Convención Internacional para la Supresión de la Financiación al Terrorismo (1999) y la Convención de las Naciones Unidas para la Supresión de los Atentados Terroristas (1997).
India propuso una convención integral contra el terrorismo que combine elementos de los 11 instrumentos existentes en un solo tratado.
Una de las debilidades de las convenciones de la ONU es que no cuentan con una definición clara de lo que es el terrorismo, declaró Abdul Munim al-Kadhe, de Iraq.
"Toda definición de terrorismo debe tomar en cuenta la distinción entre terrorismo y la lucha legítima de los pueblos para recuperar sus territorios y su libertad", señaló.
Houssam Asaad Diab, de Líbano, dijo que la agresión israelí contra su país, así como sus propios compatriotas, son ejemplos de terrorismo de Estado.
"El uso de la fuerza estatal contra civiles con fines políticos es claramente terrorismo de Estado", afirmó.
Rafael Dausa Céspedes, de Cuba, dijo ante el Comité que, en los últimos 40 años, el pueblo cubano ha sido víctima del terrorismo "fomentado y tolerado por países vecinos".
En enero, un avión de Estados Unidos tripulado por habitantes de ese país violó el espacio aéreo cubano y sobrevoló una zona densamente poblada prohibida para vuelos, arrojando objetos que pusieron en peligro la vida de los ciudadanos, aseguró.
"La impunidad con la que individuos de Estados Unidos actuaron al planificar y financiar las actividades contra Cuba ilustran cómo se fomentaron esos actos durante cuatro décadas", agregó.
A fines del año pasado se dejó en libertad a un grupo de norteamericanos que confesaron haber atentado contra la vida del presidente cubano Fidel Castro mientras estaba de visita en Venezuela, agregó.
La conferencia internacional podría representar un importante aporte para definir al terrorismo y ayudar a diseñar medidas prácticas para enfrentar el problema, sostuvo Dausa.
El Comité se reunirá nuevamente en septiembre para seguir analizando la propuesta. (FIN/IPS/tra-en/td/ks/aq/ip/00


