La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) concluyó su X Sesión en Bangkok ofreciéndose a impulsar un nuevo orden en la negociación mundial sobre comercio, en el cual pesen más los países en desarrollo.
Esto contrasta con la declinación de la influencia de la UNCTAD durante los últimos años. Las potencias occidentales, y en especial Estados Unidos, intentaron que la agencia fuera clausurada en 1995, tras la creación de la Organización Mundial del Comercio.
Es irónico que ahora la UNCTAD parezca recobrar vitalidad tras el fracaso de la III Conferencia Ministerial de la OMC, realizada a fines del año pasado en la ciudad noroccidental estadounidense de Seattle.
Durante la conferencia de Bangkok, que terminó el sábado, incluso las naciones industrializadas instaron a la UNCTAD a jugar un papel más activo para cerrar la brecha entre el Norte industrializado y el Sur en desarrollo abierta en Seattle.
"Hace cuatro años (cuando se realizó la IX Sesión de la agencia en Sudáfrica), la UNCTAD estaba aislada por completo, pero ahora todos hablan de ella", señaló Rubens Ricupero, el secretario general de la UNCTAD, en la conferencia de prensa final de la reunión de Bangkok.
Ricupero dijo que se alegraba de que las ideas de la UNCTAD ocuparan ahora un lugar central, pero añadió que queda mucho por hacer para que sea posible implementar la mayoría de las recomendaciones planteadas en el Plan de Acción aprobado por consenso.
Hace pocos meses Estados Unidos realizó importantes esfuerzos para impedir el nombramiento del viceprimer ministro de Tailandia, Supachai Panitchpakdi, como director general de la OMC, temiendo que esa decisión otorgara mayor peso a los países en desarrollo y a Japón en el organismo.
Hoy Supachai, quien presidió la décima sesión de la UNCTAD y ocupará la dirección general de la OMC desde septiembre de 2002, es considerado la principal figura en el intento de acercar las posiciones del Norte y el Sur en la OMC.
Sin embargo, muchos activistas dudan de que pueda revertir el predominio de los países industrializados en la OMC.
El viceprimer ministro tailandés encabezará una campaña para lograr que se implemente el principal objetivo de la Declaración de Bangkok: lograr que el derecho al desarrollo sea una cuestión central en la próxima ronda de negociaciones de la OMC.
Supachai dijo a los periodistas, tras el cierre de la X Sesión de la UNCTAD, que la cooperación entre el Norte y el Sur debe ser institucionalizada para evitar nuevas crisis financieras mundiales.
El Plan de Acción de la UNCTAD propone que la globalización se transforme en un instrumento eficaz para el desarrollo.
Ricupero señaló en su discurso final que el pensamiento económico de la última década estuvo dominado por el llamado "Consenso de Washington" sobre la necesidad de impulsar la liberalización, la desregulación, la privatización y el ajuste de precios.
El secretario general recordó que "se suponía que toda la gente sensata debía estar de acuerdo" en que tales medidas conducirían a una distribución de recursos adecuada para el desarrollo.
Ricupero afirmó que "se ha demostrado que esa concepción era inadecuada para enfrentar los desafíos e inseguridades de la globalización", y que es preciso "encontrar un nuevo paradigma del año 2000".
"Ese nuevo paradigma no puede ser un consenso de Washington, sino que los países deben reivindicar su soberanía e incorporarlo a sus consensos nacionales, como hemos aprendido en relación con las estrategias para reducir la pobreza", indicó.
El secretario general dijo que sentía la tentación de formular un nuevo conjunto de principios y llamarlo "Consenso de Bangkok", pero que no lo haría porque a veces los consensos pueden volverse autodestructivos.
Ricupero destacó que en las últimas décadas la opinión de las personas informadas tendió a coincidir sobre el acierto de posiciones liberales en materia de política económica, aceptando la conveniencia de liberalizar el comercio y promover el sector privado, así como el imperativo de la estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, señaló que al mismo tiempo se desarrolló una fuerte convicción de que esas orientaciones no debían ser establecidas en forma exclusiva por los países industrializados.
"Es necesario establecer un proceso internacional de toma de decisiones más incluyente y participativo. Esa fue una de las aspiraciones expresadas con mayor claridad por los jefes de Estado y de gobierno que intervinieron en esta conferencia", afirmó.
Ricupero expresó que el "nuevo orden internacional" propuesto por la UNCTAD también incluye el desmantelamiento de las barreras comerciales impuestas por los países industrializados contra el ingreso a sus mercados de productos agrícolas y textiles.
Otro elemento de ese nuevo orden debe ser el reconocimiento al esfuerzo de los países en desarrollo para promover la solidaridad económica regional, indicó.
Varios delegados señalaron su disgusto por la ausencia en la conferencia de gobernantes de países industrializados, con la excepción del primer ministro de Japón, Keizo Obuchi.
El primer ministro de Tailandia, Chuan Leekpai, indicó que la mayoría de los gobernantes del Norte a quienes dirigió invitaciones respondieron que se suponía que la conferencia fuera sólo una reunión de ministros.
De todos modos, los ministros de naciones industrializadas que asistieron apoyaron, en sus declaraciones, la exhortación de la UNCTAD a un diálogo Norte-Sur.
"Los países industrializados y en desarrollo tenemos aquí la oportunidad de recuperar lo que perdimos en Seattle, y asegurar que la propiedad de la OMC sea universal", dijo el ministro de Comercio holandés, Gerrit Ybema.
Sin embargo, los países menos desarrollados reclamaron que sus productos tuvieran acceso libre de cuotas y aranceles al mercado internacional, y los delegados de la Unión Europea defendieron que hubiera restricciones al ingreso de esos productos.
"Tras el fracaso de Seattle, los países ricos quieren saber qué salió mal, y se organizaron para averiguarlo en Bangkok", comentó Martin Khor, director de la Red del Tercer Mundo, una organización no gubernamental (ONG) con sede en Malasia.
Khor afirmó que las críticas de los países en desarrollo al actual orden económico mundial deben transformarse en propuestas que puedan ser defendidas en los foros internacionales, y dijo que "hay un largo camino por delante".
"La UNCTAD está ayudando a crear una cultura democrática que el Banco Mundial haría bien en adoptar" opinó Prapansak Kamolpetch, presidente de la Asamblea del Pueblo, la mayor red de ONG de Tailandia.
Prapasank destacó que la conferencia de la UNCTAD dio a los representantes de ONG amplias oportunidades de "hablar directamente" con los delegados de países.
Si el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacinal adoptaran el mismo criterio, "comenzaría una nueva era para el comercio y el desarrollo", aseguró. (FIN/IPS/ks/js/mp/dv if/00


