Unos 40 muertos dejaron a su paso los paramilitares de derecha en varios puntos del norte de Colombia, provocando además el desplazamiento de más de 1.000 campesinos.
En la localidad de El Salao, del norteño departamento de Sucre, un grupo de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) asesinaron a 17 personas, a las que acusaron de ser colaboradores de la guerrilla .
Javier Cohen, secretario de gobierno del municipio de Carmen de Bolivar, al que pertenece El Salao, informó que, tras los asesinatos del viernes, los paramilitares sembraron minas antipersonales alrededor de la localidad, por lo cual ha sido imposible acceder al lugar.
Cohen hizo un llamado a la Cruz Roja y otros organismos humanitarios para "que sirvan de garante" y poder evacuar a cerca de mil campesinos que ya comenzaron a abandonar la zona para proteger sus vidas.
También en Ovejas, localidad tabacalera del departamento de Sucre, fueron encontrados el domingo 18 cadáveres de campesinos degollados y con señales de haber sido torturados.
El comandante de la policía, Rosso Serrano, afirmó este lunes a la radioemisora Radionet que estas "horrendas masacres" son cometidas por paramilitares que utilizan informaciones de ex guerrilleros.
Serrano agregó que los paramilitares "están recibiendo subversivos que se escapan y empiezan a señalar indiscriminadamente a gente que ha sido posiblemente colaboradores de la guerrilla, según ellos".
No obstante, el comandante del bloque norte de las AUC, Santander Lozada, afirmó en un comunicado que las víctimas de El Salao no eran campesinos "sino guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)", contra quienes combaten desde el viernes.
Lozada señaló que en los enfrentamientos han muerto 47 guerrilleros de las FARC y dos combatientes de las AUC.
La versión coincidió con declaraciones del comandante de la Infantería de Marina del departamento de Sucre, coronel Harold Mantilla, quien aseguró que varios de las personas muertas eran "guerrilleros de las FARC que andaban vestidos de civil" en actividades de inteligencia.
En la localidad de Apartadó, en el noroeste del país, un grupo de campesinos que se había declarado neutral frente al conflicto armado en 1997 fue atacado el sábado por paramilitares, quienes asesinaron a cinco personas a las que también acusaron de colaborar con la guerrilla.
La comunidad de San Francisco de Asís había retornado a Apartadó, después de haberse desplazado por más de un año debido al fuego cruzado de paramilitares y guerrilleros que se disputan el control de la zona. Desde 1997, cuando retornaron a sus hogares, han sido asesinados 63 de sus miembros.
El comandante de la división del Ejército con jurisdicción en Apartadó, general Luis Vargas, anunció este lunes que sus tropas realizan "labores de registro para tratar de capturar a los responsables" y se ha reforzado la fuerza para garantizar la seguridad de sus habitantes, que pugnan por alejarse.
Un portavoz del Centro de Educación y Cultura Popular (Cinep), que pidió omitir su nombre por razones de seguridad, dijo a IPS que los paramilitares fueron autores de 50 por ciento de las cerca de 200 masacres que ocurrieron en el país en 1999 y que dejaron 1.231 víctimas.
La arremetida paramilitar se produjo tras el anuncio del gobierno sobre avances en los contactos para el comienzo de un proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza guerrillera del país después de las FARC.
El gobierno accedió a estudiar la creación de una zona desmilitarizada en el norte de Colombia, como había pedido el ELN para la realización de una convención nacional en la que definirán con la población civil su agenda para el diálogo de paz.
La zona solicitada por el ELN, ubicada al sur del departamento de Bolivar, es disputada desde hace más de una década por guerrilleros y paramilitares debido a su riqueza en recursos naturales y por ser el corredor que comunica el norte con el centro de Colombia. (FIN/IPS/yf/dm/ip/00


