MEXICO: Policía detecta red internacional de tráfico arqueológico

Un experto en arte detenido en México por su supuesta participación en una red mundial de tráfico de joyas arqueológicas y 96 piezas decomisadas son, por ahora, el resultado de investigaciones para recuperar una reliquia hondureña robada.

El corredor de arte Eduardo Rubio fue arrestado en Monterrey, capital de Nuevo León, estado fronterizo con Estados Unidos, en el marco de la operación de rastreo de la pieza hondureña, confirmó este miércoles el jefe de Interpol México, Juan Miguel Ponce.

Las obras precolombinas, valuadas entre 5.000 y 80.000 dólares cada una, fueron recuperado por agentes de Interpol e inteligencia del ejército mexicano y funcionarios de la Procuraduría General, en acción concertada.

Entre los objetos de cerámica policromada, vasijas, objetos antropomorfos, máscaras y figurillas, la mayoría correspondientes al Periodo Clásico de la cultura maya (entre el 250 y el 900 de la era cristiana), no se localizó, sin embargo, el pendiente pectoral (collar) hondureño.

La reliquia de jade procedente de Copán fue robada días antes del 4 de agosto, cuando el Colegio de San Ildefonso, en la ciudad de México, inauguró una muestra de piezas mayas propiedad de museos nacionales y de otros cinco países en cuyos territorios se desarrolló esa milenaria cultura.

Una exhaustiva investigación sobre el comercio de jade en torno de sitios arqueológicos de Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras y estados del sudeste mexicano permitió dar con el paradero de Rubio, explicó Ponce.

En su calidad de "comprador en zonas mayas", el investigador de arte poseía "importante documentación, fichas de cada una de las piezas e incluso una lista de precios", indicó el jefe mexicano de Interpol.

Esa circunstancia demuestra "la pertenencia de esa persona a una red de transferencia clandestina y venta de piezas catalogadas como robadas" en México y América Central, añadió Ponce.

Rubio, investigador de arte y propietario de una galería en Monterrey, 950 kilómetros al norte de la ciudad de México, es acusado de integrar una red de tráfico que operaría en México, Estados Unidos y Europa.

Interpol continúa las pesquisas para atrapar a otros miembros de la organización, así como para recuperar el pendiente pectoral cuyo robo en las bodegas de San Ildefonso provocó una fuerte reacción del gobierno hondureño.

Autoridades de la cultura de Honduras sostienen que no les interesa cobrar el seguro de 100.000 dólares que ampara la obra de jade, de valor incalculable, sino recuperarla.

México ha solicitado la intervención de Interpol para recuperar unas 800 piezas robadas, mientras en todo el mundo la organización internacional de policía procura dar con el paradero de 250.000 bienes culturales en manos de traficantes, afirmó Ponce.

En caso de ser declarado culpable, Rubio podría purgar una pena de entre dos y 10 años de prisión.

De acuerdo con la legislación mexicana, "son propiedad de la nación, inalienables e imprescriptibles, los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles". La ley prohibe la venta del patrimonio cultural, aunque permite su posesión.

Cualquier ciudadano puede ser custodio de obras arqueológicas siempre que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le otorgue un permiso.

Más de un millón de piezas creadas por artistas anónimos antes de la llegada de los conquistadores españoles a México son custodiadas por personas, empresas u organismos públicos y privados, según informes oficiales.

La ley sobre monumentos y zonas arqueológicas establece que la custodia puede ser heredada, pero cualquier traslado o restauración de piezas sólo podrá efectuarse previa autorización de expertos del INAH.

Por sólo medio dólar, es posible adquirir una cédula de posesión en calidad de custodio de una pieza en algunos casos milenaria, cuya autenticidad fue previamente corroborada.

La tradición de saqueo del patrimonio arqueológico mantiene en vigor una discusión sobre las vías para preservar los más de 200.000 sitios erigidos por las antiguas culturas mexicanas y de los cuales apenas 27.000 están registrados.

Las autoridades del INAH admiten desconocer el número de piezas precolombinas ilegalmente en manos privadas. Una parte importante del tesoro cultural mexicano se encuentra hoy en colecciones de Estados Unidos y Europa, incluido el Vaticano.

Miles de piezas arqueológicas originales fueron decomisadas este año por las autoridades judiciales de México.

En octubre de 1998, la Procuraduría General dio dos golpes al contrabando de arte prehispánico, el primero en el puerto de Acapulco, en el Pacífico mexicano, donde fueron confiscadas unas 2.000 figurillas, y luego en Veracruz, en las costas del golfo de México, con 92 piezas recuperadas.

Este año, fueron recuperadas 652 obras cuyos poseedores planeaban subastarlas a compradores extranjeros. En esa acción fue detenido un prestigioso pianista mexicano, liberado luego porque el tráfico de piezas arqueológicas no constituye un delito grave. (FIN/IPS/pf/mj/ip cr/99

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